BLOG DE VEIGA DO CANTO

A RUMBO DE COLISIÓN

EL CORTAFUEGOS

De todos los elogios que ha recibido el Rey por parte de los medios, tras su discurso del día de Nochebuena, quiero referirme a uno por su especial significación: el del panegírico envuelto en editorial publicado por el diario El Mundo el pasado día 26 bajo el título El Rey avala la “reacción” contra la conducta “irregular” de Urdangarín.

Ya desborda entusiasmo el inicio: “La valentía del Rey de utilizar su mensaje de Nochebuena a los españoles para fijar su postura en relación al comportamiento de su yerno Iñaki Urdangarin ha sido muy bien acogida por los ciudadanos” , propio de quien es capaz de pulsar en veinticuatro horas el sentir laudatorio de la calle a favor del Monarca.

Y se mantiene más adelante  resaltando lo que para el diario de Pedrojota  “puede ser la frase más valiosa de su discurso[el del Rey]”:  “Cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o a la ética es natural que la sociedad reaccione” ; palabras que El Mundo recibía en este sentido como espaldarazo a la línea de opinión desplegada en sus páginas desde el inicio del escándalo.

Para apuntalar más si cabe la figura del actual Jefe del Estado en medio de esta barahúnda, el editorialista carga sin contemplaciones contra los representantes de los principales partidos, quienes[ por lo visto ] a pesar de su reconocimiento a las palabras de don Juan Carlos, no han querido hacer de las mismas un examen de conciencia sobre los comportamientos habidos en sus organizaciones ante las graves irregularidades que deben afrontar en estos momentos algunos de sus miembros.

Para que no resultase excesiva la dosis de almibaración, un poco de acíbar no viene mal en el compuesto para dar el tono agridulce preciso al editorial:

“Es verdad que se pueden poner peros a las palabras de Don Juan Carlos. Tal y como hemos publicado, la Casa del Rey supo en su día de las actividades de Urdangarin y se limitó a pedirle que se apartara de ese tipo de negocios y a recomendarle que se alejara de España.[…]”

Mas, sin pasarse mucho, volviendo rápidamente a lo melifluo en una subordinada adversativa con la que vuelve a hacer de su propia opinión el sentir general de la gente, continúa el editorial:

“Pero la sensación mayoritaria tanto en la calle como en internet es que el Rey ha pasado el examen y se aplaude su coraje de dar la cara. Su referencia a la conducta ejemplar del Príncipe como garante del papel de la Corona fue un acierto realizado por la vía del contraste.[…]”

Este mismo periódico publicaba el pasado 18 de diciembre y  bajo el título “La Casa Real pone aún más en evidencia a Urdangarin”, un editorial con párrafos tan contundentes como el que sigue: 

“Zarzuela no ha explicado por qué cuando supo de las andanzas de Urdangarin se limitó a pedirle que abandonara España sin tan siquiera instarle a devolver el dinero público desviado a su bolsillo. El anterior jefe de la Casa del Rey, Alberto Aza, debería aclarar públicamente su proceder de entonces. Y hay otras decisiones más recientes que tampoco se entienden. Por ejemplo, la felicitación de Navidad colgada en la web en la que Iñaki Urdangarin aparece junto a la Infanta Cristina y sus hijos en las escaleras de La Zarzuela. Es posible que se trate de un error, pero tampoco sería improbable que estos pasos hacia adelante y hacia atrás -separamos al duque de la Casa, pero no mucho- se deban a las discrepancias de criterio de los distintos miembros de la Familia Real para hacer frente al caso”

La dulcificación posterior en la línea editorial parece responder a lo que ya ese mismo día 18 apuntaba el articulista Carlos Segovia en el suplemento “MERCADOS”: crear las condiciones para que alrededor de la Corona se estableciera una especie de cortafuegos que dejase a salvo a la Institución. Tras la condena moral a Urdangarín por parte del Jefe de la Casa del Rey, las mas atinadas plumas de la opinión así se apresuraron a definir la acción del Monarca, tanto con su discurso navideño  como con el que dirigió a los parlamentarios españoles en el acto solemne de apertura de la X legislatura en el viejo palacio de las Cortes : un “cortafuegos”. Es decir, poner a salvo a la Institución que encarna Juan Carlos de Borbón, incluido el Príncipe heredero, dejando al yernísimo a los pies de los caballos. A tal empresa se han apresurado a sumarse todos los que parecían haberse retirado en los últimos tiempos de la obra de apuntalamiento a la Monarquía, con la Izquierda a la cabeza, y han corrido prestos con mangueras de agua a enfriar el terreno sobre el que ya llevaba lloviendo treinta años. 

Tristemente, todo hay que decirlo, el mejor cortafuegos del Rey es la ensoñación de la Segunda República por parte de los que tanto tratan de escenificar lo que sólo fue el preludio del horror – si no el horror mismo- y que ha calado en el imaginario español como simbología de lo irrepetible. El antídoto contra la falta de libertades que supuso aquel régimen es la imagen de Cayo Lara envuelto en su enseña tricolor vindicando el advenimiento de la Tercera aunque invocando a la Segunda en su simbología, y suponemos que en algo más. Por si ello fuera poco, y sin que sea necesario entrar en los detalles que dejo a la reflexión del lector, hace tiempo ya que los españoles renunciaron a su soberanía, y encontraron en el armiño del Rey el cobijo ideal para el olvido de su desistimiento. Un pueblo así difícilmente puede asumir  un sistema de responsabilidad como la República, aunque ello le viniese a reportar la plenitud en sus libertades políticas. Es una suerte de “Servidumbre Voluntaria” en la que los españoles viven “acomodados” sin ningún tipo de compromiso.

 

GUERRA A LOS DE SIEMPRE

 

Entre las virtudes de Alfonso Guerra no están ni el sentido del humor con la prensa ni el respeto a quienes considera sus adversarios cuando se le va la boca en los mítines.

El otro día, ante la pregunta de los periodistas sobre su parecer en relación con las palabras de José Bono, “El PSOE[ tras el resultado obtenido por su partido en las últimas elecciones] debe apostar a la grande y no a la chica”, el ex vice todo, con su característica cara de tabla ante los informadores, no tuvo otra respuesta que: “Yo nunca he jugado a las cartas. No sé lo que es eso”.

De la consideración hacia sus contrincantes dio muestra por enésima vez el pasado día 5 en un mitin de campaña en Dos Hermanas. Aznar, Rajoy, la Iglesia y la banca siguen siendo los antagonistas contra los que no escatima epítetos; aunque fueron los banqueros quienes cosecharon las mejores frases de Guerra frente a las enfervorizadas masas socialistas. Desconozco si ya entonces el ex presidente de la Comisión Constitucional del Congreso sabía que veinte días después el Gobierno en funciones de su propio partido habría de indultar al consejero delegado del Grupo Santander, Alfredo Sáenz, condenado por el Tribunal Supremo a tres meses de prisión, multa e inhabilitación para el ejercicio de su oficio de banquero durante ese periodo. Yo me inclino a pensar que sí era conocedor del asunto y que sus manifestaciones mitineras en Sevilla no fueron sino un ejercicio más de cinismo e impudicia políticos, a los que por otra parte ya nos tiene acostumbrados.

Fue el Supremo, como digo, el que el pasado mes de marzo condenó al “número dos” de la entidad presidida por Emilio Botín por un delito de denuncia falsa cometido en 1994 contra unos deudores de Banesto.

El Partido Popular, ganador de las últimas elecciones legislativas, tratando de ponerle la proa al partido en el poder, criticó esta decisión destacando el hecho de que “el Gobierno en funciones de José Luis Rodríguez Zapatero haya indultado al consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, y no haya tenido “una muestra de compasión y humanidad” similar con Miguel Montes, el preso más antiguo de España.

Nacho Uriarte, diputado del PP, reclamó a Zapatero que, “en los pocos consejos de ministros que le quedan como presidente, demuestre un último sentimiento de humanidad” e indulte a Miguel Montes, puesto que “se merece poder vivir unos años en libertad”.

Dentro de la coalición de Izquierda Unida hay calificativos para todos los gustos. Así, su diputado electo al Congreso de los Diputados por la provincia de Málaga y miembro del Movimiento 15-M, Alberto Garzón, ha criticado la decisión del Gobierno en funciones de conceder el indulto al consejero delegado del Grupo Santander: “Lo estoy viendo. Indultar banqueros es de izquierdas, nuevo lema del PSOE”. Y su coordinador general, Cayo Lara, considera que la decisión del “Consejo de Ministros en funciones” de indultar a Alfredo Sáenz, “es otra de las muchas genuflexiones” del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ante la banca. Sorprenden las manifestaciones de la izquierda del PCE en este asunto, máxime las que hablan de “genuflexiones”, cuando  tantas veces apuntaló al actual Gobierno en sus actuaciones. Cabe destacar la votación de este grupo de izquierdas en el Congreso en contra de la reprobación a Manuel Chaves, implicado directa e indirectamente en múltiples escándalos referidos a su gestión al frente de la Junta de Andalucía, agravados por su negativa a dar explicaciones en el Parlamento. En aquella ocasión IU fue el único grupo que dio su apoyo al PSOE. Y es que el sino del PCE desde la Transición fue ser apéndice de los socialistas incluso en resoluciones como la ya mencionada que trascienden la ideología, aunque, ciertamente, no el sectarismo; con la única excepción del interregno de Julio Anguita. Aunque el desprecio hacia “los comunistas” era ya patente por parte del felipismo, fue a partir de la famosa “pinza” con el PP de Aznar cuando la displicencia se ahondó en rencor por parte de la vieja guardia socialista. Y así- Roma no paga traidores- en el mitin de Guerra hubo tiempo también para que don Alfonso hiciese una referencia expresa al derribo del muro de Berlín por parte del mundo libre del que el PSOE se considera parte fundamental, a diferencia de otros a los que parece considerar herederos de quienes al otro lado masacraban la libertad.

 

LOS QUE NOS ADMINISTRAN

Hola, Pedro, 

Quizá todavía alguien se pregunte cuál es la misión principal de la Administración y entes asociados. Pero yo lo tengo muy claro: la misión principal es que el ciudadano medio (el que paga impuestos y tiene algún bien que le pueden quitar) tenga el menor tiempo posible de tranquilidad, sufra el mayor número de molestias posible y desembolse continuamente dinero. Actualmente, me encuentro inmersa en dos peleas para evitar este abuso: 

UNO:

El viernes encontré en el buzón de mi casa un aviso de Correos informando que tenía una Notificación y como remitente figuraba “Apartado 43 – ABUSETE”.

Quizá a los demás no les pase pero a mí me generó una gran inquietud y dormí de pena. Tan pronto abrió Correos el sábado (9:30 de la mañana) fui a recogerlo y les pregunté quién me remitía la notificación y cómo es que dejaban que se emitiera un certificado anónimo, pues un apartado de correos no me parece a mí ningún remitente.

Resulta que era una notificación del Ayuntamiento de TEZURZAN, donde yo vivo, pero que lo hacían desde Abusete no se sabe con qué fin.

La notificación en cuestión es reclamarme el pago del impuesto de circulación del año 2004 del coche que tuve antes y que, precisamente, di de baja en Tráfico en febrero de 2004.  Aparte del impuesto, me reclaman intereses y recargos por demora, casi duplicando el importe inicial, pues claro, un retraso de 7 años, … He de decir que en estos 7 años yo ne he recibido ninguna notificación suya de que les debía el impuesto ni ningún documento con el que ir al banco a pagar.

He preparado un recurso y quería enviarlo junto con el documento que me dio Tráfico cuando di de baja el coche pero, como no lo encuentro, he llamado a Tráfico para ver si me podían facilitar una copia.  Me han dicho que sí, pero que tengo que ir allí a por ella y pagar la módica cantidad de 8 euros.   

(Nota: Los nombres de los Ayuntamientos son ficticios, pero el caso es real; he cambiado los nombres para evitar posibles represalias). 

DOS:

El domingo, al mediodía, al salir del tren en Tezurzan, la canceladora se “tragó” mi pase mensual. Gracias al guarda jurado que, casualmente, estaba allí y que me indicó que debía avisar por el interfono para que me abrieran una canceladora, pude salir. Les pregunté a los del interfono cómo me las arreglaría para coger el tren al día siguiente y me dijeron que, sin problema, que llamara por el interfono y me abrirían.

El lunes fui a la estación a coger el tren de las 6:45 para ir a mi trabajo, llamé por el interfono y estuve un rato discutiendo con una individua que no me quería abrir la canceladora porque no había presentado la correspondiente reclamación. Yo le decía a ver cuándo le parecía que iba a presentar la reclamación si me quedé sin el pase el domingo a mediodía, que a ver dónde iba a ir yo con la reclamación. La tía diciendo que podía haberla presentado por internet. Y yo diciendo que no tengo internet ni la obligación de tenerlo. Que entonces podía rellenar un escrito de reclamación en la estación principal de la línea (que es precisamente donde yo me apeo del tren). Y yo que si no me abría la canceladora para que pudiera coger el tren, difícilmente iba a poder ir a rellenar la reclamación…. Finalmente me ha abierto una canceladora y ya he rellenado la reclamación.

A la tarde, provista de la copia de la reclamación, acudí a coger mi tren habitual de vuelta a casa, a las 16 horas (sin comer), fui a la taquilla y pregunté si estaba ya allí mi pase. El señor, cuando se ha enterado de que la reclamación la había hecho esa misma mañana, ya me ha dicho que era imposible (se conoce que se necesitan varios días y quizá una fuerza de varias personas para trasladar mi pase desde Tezurzan a la estación principal –un trayecto de 10 minutos en tren-). Le he pedido que, entonces, me abriera la puerta para coger el tren y me ha dicho que, sin el pase, no podía pasar. Le he dicho que no puedo quedarme en la estación hasta que llegue mi pase, ya que pueden pasar días y, tras una discusión en la que me decía que lo que tenía que hacer yo era pagar el viaje y luego reclamar, me ha abierto tras preguntarme cómo pensaba salir en Tezurzan (le he respondido que llamando por el interfono para que me abran). Se quedó rezongando que las cosas son como son y no como queremos que sean y una larga letanía que se ha perdido en el aire mientras yo me alejaba hacia el andén.

Llegué a Tezurzan y pulsé el interfono un mínimo de 50 veces y nadie me respondió. Supongo que, advertidos por el funcionario de la estación principal, se prepararon para tirarse por los suelos de risa mientras yo estaba atrapada en la estación sin poder salir.

Salí aprovechando la entrada de un joven.

A la tarde envié un correo electrónico a la Compañía de Tren solicitando instrucciones claras para el día siguiente, pues no veía por qué tenía que estar sometida al humor de la persona que estaba de turno. A la noche seguía sin respuesta. 

El martes, de nuevo a las 6:45, he llamado por el interfono en Tezurzan y, tras un breve interrogatorio, la chica que me ha atendido me ha abierto una puerta. Al llegar a la estación principal, la puerta estaba abierta. He ido a la taquilla a preguntar por mi pase y seguía sin llegar. 

No sé qué será de mí esta tarde. 

Así que, en ambos casos, tengo que demostrar que no soy culpable. La carga de la prueba es mía. 

Amiga mía: en relación con la Administración que dice administrarnos te remito la solicitud que hace ya algún tiempo recibió un colegio profesional : 

Egun on :

Les escribo para solicitar me recomienden una profesional que pueda impartir un curso a madres y padres de niños y niñas de 0-3 años durante el mes de Febrero en el municipio de Etxebarri.

Sería a 2 grupos durante 4 sesiones de 1,5 horas cada una; Martes y miércoles de 15:00 a 16:30 h.

Le abonaríamos 55,00 € por cada sesión. ( total de los 2 cursos: 440,00 € ).

Les envío el temario y la temporalización del curso.

Espero su respuesta a la mayor brevedad posible.

Muchas gracias.

Fundación CPMB.

Asunto: Solicitud de colaboración.Fundación CPMB.

 

Ignoro el origen de esta jerga que nos invade por obra y gracia del estamento público; una jerga a la que todos ellos se apuntan, que todos copian sin una sola idea y con la ignorancia más aguerrida. Lo de niños y niñas, como lo de padres y madres, es de puro analfabetismo porque la voz “niño” ya engloba en castellano el masculino y el femenino, al igual que “padres” es aplicable a padres y madres. 

Podrían después pararse a pensar, por una vez, qué significa para ellos tener “cero años”. O más bien, a ver si alguno sabe lo que representa el “cero” en matemáticas. Que os enteréis que lo correcto es decir- va a ser inútil, ya lo sé- “niños hasta los tres años”.

¿Ustedes han oído o leído alguna vez eso de “temporalización” del curso en vez de “duración del curso”?

¿Las memeces serán quizá consustanciales a la ociosidad? ¿O se trata tal vez de averiguar si cabe un tonto más aquí?. 

Lo demás, digamos el “temario”, parece más bien destinado a aquellas personas que han engendrado un hijo sin haber tenido la posibilidad de abandonar la infancia. Ésa es la conclusión a la que debieron llegar hace tiempo unos “profesionales” que perpetran este tipo de cosas después de haber salido de la Universidad con un grado no sé de qué a costa de los contribuyentes españoles para inventarse una ocupación de esta guisa. 

Apañados vamos.

LA “PELEA”

De entre toda la propaganda electoral que ha inundado mi buzón en estos días quiero destacar la correspondiente al partido “PSE-EE-PSOE”.

En un díptico rojinegro, personajes tan acreditadamente luchadores como Elorza, López, Jáuregui y Madina invitan a los electores a “pelear por la paz y la convivencia en Euskadi”, con una contraportada de Rubalcaba encabezando un eslogan no menos sugerente: “Para Euskadi no es lo mismo Rubalcaba que Rajoy”.

No dudo en absoluto que estos señores sean lo suficientemente inteligentes como para haber podido elegir unos asesores que no los condenasen al fracaso con  mensajes que van desde lo irrisorio que supone resaltar por evidente la diferencia antropológica entre dos personas, a soslayar el hecho de que las elecciones son al Congreso y al Senado y que por tanto, tal como determina el artículo 66 de la Constitución Española, las Cortes Generales representan al pueblo español y por ende cada diputado, a la totalidad de los españoles. A no ser que tanto ellos como quienes los asesoraron hayan caído definitivamente en la estulticia política, lo que resulta bastante inverosímil . Por ello las referencias a Euskadi no son más que un falso brindis  al sol, de tinte nacionalista,  destinado a sorprender a los electores; lo mismo que lo es ese decálogo del reverso, entre el euskera y el castellano, que se corresponde con la “PROPUESTA DEL LEHENDAKARI AL PARLAMENTO VASCO (29 DE SEPTIEMBRE DE 2011)” denominada “Bases para la unidad, la concordia y la convivencia”. Y es que si entre los de la “pelea” del frontispicio está Patxi López como Secretario General del PSE-EE, flanqueado por los candidatos por Guipúzcoa, Álava y Vizcaya al Congreso de los Diputados, ¿a qué viene recoger en el folleto ese desiderátum del propio López como Presidente del Gobierno Vasco en el Parlamento de Vitoria? Puede venir o no a cuento la imagen de un Secretario General Regional en la propaganda electoral aunque no sea candidato; de lo que no tengo ninguna duda es de que las propuestas de ese mismo personaje en su función como Presidente de un gobierno autonómico están fuera de lugar en la propaganda electoral de unas Elecciones Generales Legislativas, como es el caso. Tan fuera de lugar, repito, como las proclamas de unos candidatos que renuncian a representar a los españoles que no son de su circunscripción. Para nacionalistas, ya tenemos a los del PNV, que son los genuinos.

La aportación, en todo caso, de esas “bases” al pensamiento político contemporáneo queda patente en estos ejemplos: 

1.-Euskadi es una sociedad plural en los planteamientos políticos y diversa en las identidades de su ciudadanía. Por lo tanto, reconocemos, respetamos y garantizamos la libertad de las diferentes identidades, como un elemento constitutivo de la sociedad vasca.

3.-El relato es la dimensión pública de la memoria.[…]

5.-El sistema democrático es la única vía para la convivencia.[…]

10.-Reafirmamos nuestra voluntad de construir un país de ciudadanos y ciudadanas libres, sustentado en valores democráticos […]

En fin…

URKULLU EN SU BUCLE

 

Vuelve la “Melancolía” de Durero a esta página para centrar la entrevista que el pasado día 2 le hizo Carlos Herrera a Urkullu en su programa matinal de Onda Cero. Y es que la tal entrevista, escorada a la derecha durante unos días en el blog, merecía la reseña de un post en toda regla al escuchar en el audio cómo el periodista descorchaba las esencias nacionalistas con este titular en boca del presidente del EBB:“La aspiración del PNV es recuperar la soberanía nacional”.

“Usted dice recuperar como si alguna vez la hubiesen tenido”, le espeta Herrera.

Ese falso atrezzo pretendidamente urbano del que siempre hace gala Urkullu con un trendy que no llega a chic y solapadas invocaciones a la integración europea no logra ocultar lo que de ruralizante tiene el partido fundado por Arana; de un nacionalismo que, como dice Jon Juaristi en su “Bucle Melancólico”, “[…]nunca, ni en el caso del mismísimo Sabino Arana Goiri, ha estado desprovisto por completo de ingredientes progresistas. Es más, gran parte de su éxito deriva directamente de la incorporación de modernidad en dosis homeopáticas, lo que ha provocado siempre en sus receptores una saludable reacción contra la cultura de la modernidad[…]”

Añorar lo que nunca se tuvo, en una historia jalonada de derrotas para prender en las mismas la constante llama vindicativa que se enlentece en lo imposible. Querer pero no poder sabiendo que el ansiado final es el principio. Carencia de plenitud que lleva a la melancolía como fundamento ideológico.

EN UN BOSQUECILLO DE ABEDULES

X

(CLAUDICACIÓN)

El hombre salió de su casa en Getxo poco después de las siete de la mañana. Cruzó con su coche los pueblos vizcaínos de Berango, Sopelana, y Barrika; el de Arminza también; con tiempo de sobra y el regusto que el café con leche del desayuno deja en la boca. Condujo así hasta el aparcamiento de las oficinas; y cuando detuvo el vehículo se dio cuenta de que ni siquiera había pensado en algo coherente en todo el trayecto. Puro nihilismo cuando el cerebro parece querer librarse de reflexiones mentales con algún sentido. Pero eso es esfuerzo. Y dura poco. Llevaba así ya un tiempo. Tratando de pensar en nada. O más bien de no pensar en aquello. Pero indefectiblemente al inicio de la jornada laboral siempre llegaba el estrés golpeándolo en la nuca, horadándole el estómago y colocándole una losa sobre el esternón. El estrés termina por ser el compañero incómodo del hombre en la era posindustrial, y el ejercicio diario al volante casi era de relajación: manos y pies dando solución a las operaciones en el viaje sin recibir órdenes ostensibles de la cabeza. Un buen antídoto, o, si no, una válvula de evasión que le despresurizaba el sistema neurovegetativo. Aunque ya a media mañana había que recurrir al tranxilium. Los ansiolíticos son el remedio final para estas cosas en las modernas sociedades occidentales. Un remedio increíble. Le rebajaban en media hora el número de vueltas al que se veía sometido simplemente por vivir; refractaban los problemas modulándolos desde el exterior para relativizar su importancia y dinamizar con menores esfuerzos todo su sistema vascular. No podía esperar que le diese alegrías pero lo ralentizaban en definitiva para no quedarse de repente sin futuro cuando la aceleración se producía con su “motor” en punto muerto. Bien. De momento no se había producido aquello. Ahora tocaba marcar la entrada. Aún no habían dado las ocho. Tomó después el land rover de 9 plazas que lo bajaría junto con otros compañeros a la explanada de la obra, situada en aquel terreno ganado a los acantilados de la antigua cala de Basordas, en el municipio vizcaíno de Lemóniz. Ya en los vestuarios, se enfundó su ropa de trabajo, se calzó aquellas horribles botas reforzadas que le iban macerando cada día los dedos de los pies mientras se los deformaban en dos horrendos juanetes, y  se dispuso a dar comienzo a una jornada más de blandura psicológica y desdoro laboral tratando de ovillar el día en un instante al golpe de una imaginaria manivela que pudiese enrollar el tiempo a trompicones. Pensó, mientras le daba al carrete de las horas que aún le quedaban, en el menú que le esperaría a la una como hito importante en medio de su jornada de laboral. Hito importante efectivamente la comida. Lo demás había ido perdiendo importancia a medida que la adquirían acontecimientos baladíes que hacían también de ungüento espiritual. Pero nada como el tranxilium. Eso de bajar de revoluciones era una gran cosa. Así que después de haber hecho cosas que de nada servían, comprobaría el insultante dispendio de un comedor que en régimen de autoservicio ofrecía menús casi de cinco tenedores a precios irrisorios, como espejo de la sangría económica de un proyecto en el que ya casi nadie creía. Luego, a las dos de la tarde, volvería a sentir la enorme presión ambiental que se hacía agobiante, a pesar de todos sus esfuerzos en el discurrir de cada día. Viviría en plena ansiedad las urgencias inútiles de algo que se ralentizaba por momentos en su desarrollo. Percibiría como propios los fallos en el diseño, los errores en la gestión y el despilfarro en lo administrado. Y sufriría, en definitiva, aquel inmenso telar de Penélope en el que no resultaba difícil averiguar quién o quiénes representaban cada uno de los papeles del mismo, y sobre todo qué era lo que cada noche se destejía para volver sobre ello a la mañana siguiente. Él mismo, tal vez, participaba destejiendo el telar sin darse cuenta. O más bien, tejiendo antes algo inservible ante su irresolución. Y es que sólo hay algo en la vida peor que hacer absolutamente nada, y es hacer algo que para nada sirva; tan sólo para el consumo de recursos y el agotamiento en balde de energías implosionadas. Quizá venía de ahí el estrés. 

A media mañana, el hombre recorrió el muelle sobre la escollera para girar una visita de inspección a la estructura y tubería del circuito terciario de refrigeración de agua que llegaba directamente del mar: una tubería mal diseñada que se agujereó en las pruebas, hasta que los gurús del sinsentido cayeron en la cuenta de que el interior debía ir recubierto de goma vulcanizada y no con resina epoxy. 

El hastío en su ánimo le impedía contemplar siquiera unos segundos los rizos marinos del nordeste que entre marengos y plata, en la enorme paleta gris del horizonte, reverberaban en mil espejos bajo el joven sol de la mañana. Como un autómata cumplió su función en medio de un proceso que sabía ya sin fin y del que hacía tiempo se sentía cómplice. Volvió sobre sus pasos y sintió la frescura de las olas salpicándole en la cara en su batir sobre los rompientes de hormigón. 

A las dos y media el hombre pudo oír nítidamente la megafonía. Era un aviso de bomba. Últimamente ocurría con frecuencia. Los avisos de bomba. El susto y el desalojo. Un cierto tiempo fuera del recinto para volver luego, y en ocasiones, para irse a casa. Cinco mil operarios de regreso a sus hogares; algunas veces antes de empezar siquiera a trabajar. No había presentimiento alguno esta vez. El hombre llegó a imaginar sin embargo, porque ya lo había hecho otras veces, que alguna vez explotaría aquello, después de que hubiese dado tiempo a que el perímetro de la obra hubiese sido desalojado. Y el final. El final de aquella nefasta central. Y que el futuro decidiese.

En este caso lo peor sucedió. La explosión pilló a la mayoría de los trabajadores carretera arriba tratando de escapar del desastre. Nuestro hombre desandaba apresuradamente como tantos otros el camino de regreso hasta las oficinas de Iberduero. Otros no tuvieron tiempo de abandonar la obra. Los agentes del terror habían colocado una carga de goma 2 en el interior de uno de los lazos del generador de vapor número uno, dentro del edificio de contención del primer grupo de la central nuclear. El ruido que habitualmente producen las labores mecánicas de una obra en construcción había impedido a muchos operarios escuchar los altavoces. Dos de ellos que trabajaban precisamente sobre el lazo en el que estaba colocada la carga explosiva fueron a sufrir plenamente el impacto, pues el lugar era ideal para que la deflagración adquiriese enormes proporciones, como así fue: un macabro collage de restos humanos quedó durante días estampado en la cúpula del liner hasta que la investigación y la limpieza terminaron su labor, aunque la crueldad de la condición humana y sus horrores trascendieron a la dispersión del agua y los detergentes haciendo imborrables sus efectos en la mayoría de las memorias de los que allí trabajaban. 

El hombre pensó durante mucho tiempo en el atentado terrorista. En cómo un atentado terrorista indiscriminado trae consigo el miedo súbito y su posterior cronificación. En cómo la bioquímica deja paso al enraizamiento en el tiempo ante la irresolución de su origen tangible. En cómo los cambios fisiológicos inmediatos, como el  incremento del metabolismo celular, el aumento de la presión arterial, de la glucosa y la adrenalina en sangre, y de la actividad cerebral que excitan de inmediato la pulsión por la supervivencia dejan paso en la víctima a un vivir con el riesgo viéndose impelida a desarrollar mecanismos de elusión y certeza si quiere seguir viva. En cómo llega entonces lo irresoluble trayendo consigo la ansiedad extrema, y una suerte de liturgia del terror que obliga, entre otras cosas, a mirar cada día los bajos del coche. El hombre pensó en ese miedo que aún hoy, al cabo de más de treinta años, muchos confesaban sentir mientras les explicaban a sus hijos pequeños que buscaban un gatito bajo el coche; es el miedo de tantos que aun resistiéndose a su dictadura, debían seguir indefinidamente con escolta o hincando la rodilla en busca de confianza mientras lanzaban miradas de soslayo a su alrededor. Pero casi de forma absoluta era el miedo de los que se resignaban, de los que buscaban el alivio en la claudicación: el hombre pudo comprobar tras el atentado cómo muchos de los trabajadores de “Lemóniz” trataron de superar ese miedo implorando a ETA, mientras imprecaban a Iberduero, causante a la sazón de todos sus males: “compañeros de ETA, la próxima vez avisadnos a nosotros…”; “Iberduero, kampora”, gritaban. Era como si gritasen “¡Seguid poniéndonos bombas pero avisadnos antes!; ¡que se vaya de aquí la empresa que nos da el trabajo!”. 

Más que identificar al  “amigo” señalando al “enemigo” para que  con el “cordero del sacrificio aún caliente en el altar” sus súplicas fuesen atendidas, y poder así alcanzar el “bienestar” mediante el aplacamiento del verdugo, ellos mismos se erigían en el cordero a sacrificar: al fin, dejarse devorar por la fiera era la mejor manera de satisfacerla; y  rematar después la vileza exigiendo en asambleas y pasquines la libertad del principal imputado en los hechos sólo fue cuestión de unos días.  

 El hombre pudo comprobar cómo el miedo y la claudicación prendían también en la acción empresarial dándose la mano con la atonía institucional: la central vasca entró en “fibrilación”, y tras un primer paso  por continuar con los trabajos, habiéndose reparado costosamente el generador dañado, merced a una complicada maniobra mecánica de “resucitación”, los asesinatos de los ingenieros Ryan y Pascual en el 81 y en el 82 dejaron definitivamente en “asistolia” el corazón de la controvertida instalación eléctrica. 

Para el hombre, para nuestro hombre, claudicar crea servidumbre: la falsa superación del miedo mediante la rendición es un culto a los verdugos, y conduce a la identificación con ellos en sus justificaciones, lleva a la complacencia social en pronunciamientos y acciones de conveniencia, y finalmente desemboca en una distonía psicológica que se identifica  con el placer en la atadura; es el placer que llega a confundirse con la seguridad que la víctima anhela: es el miedo a ser libre, aunque miedo al fin, que le da ese falso placer al siervo,  cuando ya la esclavitud se ha adueñado de su persona. 

“Es toda una experiencia vivir con miedo…¿verdad? Eso es lo que significa ser esclavo.” (“BLADE RUNNER”).

 

UNA APARIENCIA DE FINAL

 

El último comunicado de ETA en el que la banda anuncia “el cese definitivo de su actividad armada”, no me ha cogido por sorpresa, ni por el momento en que se produce, ni por la forma en la que se hace, ni por el fondo de lo que trata. 

En primer lugar, tras la Declaración de Ayete”, o si se quiere, la declaración acordada por la denominada “Conferencia Internacional de Paz de San Sebastián”, se intuía que la respuesta del grupo armado iba a ser  inminente, lo que así sucedió. En segundo lugar, tanto el de los mediadores internacionales como el de ETA son comunicados que adolecen de una idéntica construcción semántica trufada de eufemismos y propia para la interpretación de los exégetas de este tipo de manifiestos. Y todo ello para que la banda no solamente no desaparezca sino que se postule para negociar con España y Francia lo que ellos llaman “La resolución de las consecuencias del conflicto”

Precisamente el pasado día 11,  en el diario “El Correo”, Florencio Domínguez firmaba una atinada columna en la que bajo el título “ETA Y LA TORTUGA”, teorizaba sobre el imposible fin de la banda bajo el pretexto de que su estrategia se basa en “La más famosa aporía de Zenón de Elea[la cual]señalaba que el veloz guerrero Aquiles nunca alcanzaría en una carrera a una tortuga que hubiera salido con algo de ventaja. Aquiles, antes de llegar hasta el animal, tendría que pasar por un punto intermedio y luego por otro y, por pequeña que fuera la distancia entre Aquiles y su rival siempre habría un punto intermedio. De esta forma el guerrero nunca llegaría hasta el galápago.“ 

Días más tarde, y en una emisora de radio, Jaime Mayor, que viene acertando casi siempre en estos temas, sostenía también que el previsible comunicado de ETA, ante el llamamiento que quiere recoger el primer punto de la “Declaración de Ayete”, “ no será el final sino una apariencia de final.” 

Con posterioridad, y conocidos ya ambos comunicados, Santos Juliá, en el diario “El País”, sentenciaba a su vez que “La estrategia es ya meridianamente clara: ETA nunca anunciará su disolución y la izquierda abertzale, sea cual fuere el nombre con que se bautice y rebautice, nunca permitirá que nadie se beneficie del fin de lo que continuará siendo su brazo armado por un periodo de tiempo tan indefinido como se anuncia definitivo el cese de la actividad armada, último eufemismo para designar los delitos de terrorismo.”

Y es que en efecto, el recorrido entre los puntos “1”- la situación de ETA en un momento dado- y “0”- el final del terrorismo- siempre pasa por uno intermedio, el del comunicado de turno. Es como el efecto macabro de una clásica sucesión monótona decreciente que tendiendo a cero nunca llega a su término:

 

Ningún comunicado de ETA será el último porque la esencia  independentista vasca en su conjunto consiste en aspirar a lo que nunca se puede ver colmado, alejando así de forma indefinida el desenlace del terror. De tal manera que sin declaración en la que se anunciase el desarme, disolución, reconocimiento a las víctimas y puesta a disposición de la Justicia, no habrá llegado el final sino una apariencia del mismo, con lo que   la sociedad difícilmente se verá libre de este terrorismo y de su amenaza fáctica. 

Por volver al inicio, se puede ver en la primera imagen a representantes del PSE que asistieron a la “Conferencia de paz de San Sebastián” saludando a miembros destacados de BILDU. 

En la segunda, a tres encapuchados de ETA en el anuncio de “el cese definitivo de su actividad armada”. 

En la tercera, la izquierda nacionalista vasca manifestándose el sábado 22 de octubre en Bilbao exigiendo la “solución del conflicto”… 

“Una apariencia de final…”

 

ONDA CERO Y EL CUPO VASCO

El País Vasco ha sido la única comunidad autónoma que ha registrado un dato positivo en relación con el deficit en el primer semestre del año, con un 0,12 por ciento de superávit en sus cuentas respecto de su Producto Interior Bruto. Debió ser por ello que el comunicador Carlos Herrera se decidió a entrevistar al lendakari vasco en su programa de Onda Cero el pasado día 9 . Un Patxi López  ufano lanzó el primer titular “ Tenemos superávit porque hemos hecho los deberes”, sentenció. Entrevista de salón en la que no faltaron ni el inefable Casimiro García Abadillo ni el ex Secretario General del PSE, Redondo Terreros, contertulio habitual de Herrera los viernes de cada semana.

Quizá porque la confortabilidad de la vida civil obliga mucho, el señor Redondo Terreros sabe mostrar en los últimos tiempos ese equilibrio que le dota de una estimable flotabilidad más en lo que calla que en lo que dice. Y es que en un momento de la entrevista alguien de la mesa esbozó tímidamente alguna pregunta al Presidente Autonómico en relación con el Concierto Económico y el Cupo vascos de las que López se fue de rositas, con ese discurso pausado que pretende temple y moderación en la forma y convence en el fondo sólo a sus seguidores. Los contertulios, encabezados por Carlos Herrera, pasaron así de puntillas sobre el asunto crucial de la fiscalidad vasca, en unos casos porque o no estaban documentados o se negaron a citar, no ya sólo-por poner un ejemplo- el informe que Mikel Buesa publicó sobre esta materia en noviembre de 2007, “El pufo vasco”, sino tan siquiera el valiente artículo que bajo el título de “Si yo fuera madrileña”, el abogado bilbaíno, José María Ruiz Soroa, había colgado en varias páginas el pasado día 6, en respuesta a unas declaraciones de la Consejera de Educación del Gobierno Vasco. Entre otras publicaciones que recogen este artículo está la de “Fundación para la Libertad”, que creo sigue presidiendo Nicolás Redondo Terreros, con lo que la complicidad silente del actual consejero de FCC con su otrora rival en el PSE resultó aún más estruendosa. Y es que cuanto más silencio hay más cosas se oyen. Se oye por ejemplo que […] Verás Isabel, el Gobierno vasco dispone de una financiación para atender los servicios públicos (enseñanza y sanidad son los que se llevan lo esencial) que es exactamente un 65% (sesenta y cinco por cien) superior a la media de que disponen los demás gobiernos autonómicos. Donde yo tengo 100 euros para proporcionar enseñanza a los madrileños, tú tienes 165 para dársela a los vascos[…]”.

[…]Porque vosotros, junto con los navarros, poseéis un sistema fiscal propio que os garantiza que todo lo que recaudáis os lo quedáis, que no tenéis que contribuir en nada para ayudar a los ciudadanos españoles que tienen peor suerte. Seguro que este privilegiado sistema vuestro está más que justificado por la historia y por vuestra identidad, no lo dudo, pero no es precisamente como para presumir, y menos desde una ideología socialista que defiende la solidaridad interpersonal. Porque si vosotros no tenéis que hacer recortes es porque sois insolidarios y porque nos dejáis a otros -algunos de derechas como los madrileños- que pechemos solitos con las cargas de la solidaridad nacional. Si no hacéis recortes no es por vuestra sensibilidad de izquierdas, sino porque sois una clase de ricos de la que se habla poco. No sois ricos en sentido vertical, sino en sentido horizontal: sois los ricos por estirpe territorial. Y eso no es para presumir, por muy de izquierdas que sea una. ¿O no?

 

RODIEZMO COMO FINAL

RODIEZMO 2009

RODIEZMO 2011

 

Las fotos, como aquél que dice, hablan por sí solas. Estaban todos y todas. Eran tiempos de esperanza, casi saltaban a la comba, había glamur, se gustaban y sonreían. Esta gente siempre sonríe. No saben hacer otra cosa. Son como los discípulos del padre Urteaga, “siempre sonriendo para hacer felices a los demás”. 

Pero pasó el glamur, nos quedamos sin “miembra”, y ellas sin la Secretaría de Organización. Se impuso la realidad, las caras serias y los que a ciertos años tienen que dar la jeta para hacer de sofistas de lo patético. Qué triste destino para el “oyente”. Del “¡dales caña, Alfonso!” al “Zapatero, nos has engañado”. 

El discurso de Guerra en la fiesta minera de León de 2011 ha sido ampliamente recogido por la prensa. Pero es preciso escucharlo. Lo que dice y con qué cara. Yo lo escuchaba mientras leía el reportaje del diario “El Mundo” sobre los dispendios de Barreda. Eso de preparar un mitin sobre la marcha y pararse a escuchar a ver si lo que acaba de  oír son sus propias palabras puede ser un triste final para quien pasaba por ser el más listo del Gobierno en otro tiempo.

Ya lo dijo Thomas Carlyle, hablar es el arte de sofocar e interrumpir el pensamiento.

 

 

LA REFORMA CONSTITUCIONAL

Imagen del aeropuerto de Ciudad Real

Imagen de la Ciudad de la Cultura en Santiago

 

Desconozco quién ha sido el muñidor de este acuerdo al que pudieron llegar PSOE y PP para, mediante la reforma del artículo 135 de la Constitución, tratar de establecer un límite a los dispendios del conjunto de  las administraciones públicas españolas. Lo que sí sé es que no ha sido de la casa: por aquí no se aceptan nunca las ideas hogareñas y ya no digamos el talento patrio. Sólo hay que leer lo que escriben algunos personajes quasi públicos al hilo de la noticia. 

Ejercitando un poco la memoria, que por aquí tan poco se lleva, resulta que en 2001 sacó el PP una Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria- la que se dio en llamar “ley del déficit cero de Aznar”-, la cual Zapatero se encargó de derogar nada más llegar al Gobierno. 

Hace como cuatro días, el 25-3-2011, el diario “Público” recogía el siguiente titular: 

El Gobierno se pone límites al crecimiento del gasto público

La cita del periódico de Roures no tiene desperdicio, como cuando dice que  En la cumbre de la Unión Europea que acordó formalmente el endurecimiento de los controles del déficit y la deuda, el Gobierno prometió que el resto de administraciones públicas no serán una fuente de sorpresas. El jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció una reforma de la Ley de Estabilidad presupuestaria para incluir una “regla de gasto” que lo limite al “crecimiento del PIB”. 

[…] Zapatero reconoció que no está en su mano imponer un techo de gasto autonómico, por lo que la colaboración con el PP y las autonomías en las que gobierna será fundamental. “Mi impresión, a tenor de las posiciones políticas que mantiene el PP, es que ese acuerdo es factible”, aseguró.  

O sea, se carga una ley de estabilidad promulgada por el PP en la que se buscaba que el déficit tendiese a cero; se la carga según llega al Gobierno en el 2004, para luego retractarse forzado por sus “tutores” europeos y pedirle a continuación a quien promulgó aquella ley  que le ayude a establecer un techo de gasto. ¿No es verdaderamente delirante? Podéis ver además en el enlace de la propia página del diario “Público” la facundia de la que siempre hizo gala el personaje cada vez que tuvo que defender casi simultáneamente una cosa y su contraria. La facundia y la sonrisa. ¿De qué se reirá?.¿ De que se ríe esta gente?…Será de que no comprenden nada, como diría Unamuno. 

Naturalmente- y en la misma noticia de Roures-, es de resaltar la respuesta de González Pons, quien recomendó a Zapatero que, “si quiere cumplir sus compromisos con la UE, vuelva a poner en vigor la ley del “déficit cero” vigente durante el Gobierno de Aznar.”   

Ahora, como en España una ley orgánica se puede derogar con otra de sentido contrario, pues toca encorsetar la medida a través de una reforma constitucional, en este caso del artículo 135.  

De entre dimes y diretes me he topado con el artículo de Pedro Schwartz , “El santo horror al déficit, cuyo enlace adjunto y del que quiero resaltar dos párrafos:  

“[…]Los sindicatos y la izquierda más recalcitrante critican la propuesta de reforma constitucional porque obliga a recortar el Estado de Bienestar. Pues es verdad y me felicito de ello. Cuando los gastos en pensiones públicas, educación, sanidad, desempleo, dependencia tengan que financiarse con sólo n los ingresos fiscales, se verá con todavía mayor claridad que no son sostenibles[…]”  

[…] Me inquieta especialmente que los detalles se dejen para una ley orgánica posterior. De no estar basada firmemente en una opinión pública convencida, puede ocurrir con la reforma lo que con las leyes de estabilidad presupuestaria de Aznar del año 2001, una de ellas orgánica: Rodríguez Zapatero las hizo derogar nada más formar Gobierno. ¿A qué tantas prisas para un objetivo de estabilidad aplazado al año 2020? ¿De verdad se fían ustedes de las promesas de buen comportamiento de los populistas de todos los partidos?  

Entrando ya en materia sobre la tal reforma, no le falta razón a Luis María Anson, cuando en su artículo de hace unos días en “El Mundo”, “El 168 de Jorge de Esteban” [1], [2],  inicia su exposición diciendo lo siguiente: 

 “La selva de articulistas, comentaristas, tertulianos, columnistas, editorialistas, se ha hecho tan espesa que apenas se puede transitar por ella. La ignorancia, la petulancia, la improvisación o la provocación caracterizan una parte de lo que se ve, de lo que se escucha, de lo que se lee.”  

Después de leer el atinado y clarificador artículo del catedrático de Derecho Constitucional,  con el que no puedo estar más de acuerdo, me gustaría esperar que esta compelida puesta en común entre los dos grandes partidos españoles viniese acompañada a su vez en el tiempo de un pacto tácito para embridaral por lo pronto el poder autonómico en su conjunto, causante de la mayoría de nuestros males. Quienes ya nos posicionamos hace tiempo a favor del cierre de las Autonomías habríamos llegado al convencimiento de que al menos habría llegado un momento de  cordura como la que encierra aquella frase de Michael Lewitt en un artículo suyo publicado hace algún tiempo en el diario “El Mundo”:

 Cuando lo que se imponga sea la realidad y no la esperanza, se producirá la reestructuración inevitable.”

 

 

 

 

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