LA IGLESIA Y LA POLÍTICA
Blázquez: “El Evangelio no se identifica con ningún proyecto político” (diario EL CORREO GALLEGO, entre otros) Cierto. Pero la aplicación del mismo- del Evangelio- , como de toda la doctrina católica, es asimismo “política”, señor Blázquez, es hacer política. Ustedes hacen política. Muchos somos los que respetamos que ustedes hagan política. La vienen haciendo desde hace más de veinte siglos, y no les ha ido nada mal, por cierto. ¿Cuál es su mensaje? Ustedes, ensanchando en el hombre el miedo a la muerte, la incertidumbre del más allá y el ansia de trascender se han permitido ofrecer algo de lo que desconocen tanto como quien se lo compra, a cambio de una doctrina tan restrictiva como humillante. Se han constituido en intermediarios del arcano librando en exclusiva un lugar en la barca de Caronte de viaje hacia el paraíso (ahora ya no hablan del infierno pues que para tal “desgracia” no se precisan conducatores). Pues bien; para este viaje no les faltarán nunca adeptos. De facto, como digo, no les han faltado en estos dos mil años; tantos que de esta transacción se han hecho ustedes profesionales, con ese lenguaje críptico que siempre aparece en forma de palanca con punto de apoyo en los designios de Dios. Mas quizá es llegado el tiempo en que deban aceptar que lo que promulgan, en una sociedad tan materialista como la nuestra, no puede ser susceptible de supremacía moral alguna por referenciarse, como digo, a algo eterno y trascendente que “no es de este mundo”, porque somos muchos los que no aceptamos la existencia de ningún otro, y limitamos las cuestiones de la fe sólo al arbitrio del individuo.
