LOS QUE NOS DICTAN
El señor Redondo dictando
“La castración química no es la solución definitiva para el pederasta u otros agresores sexuales, los que piensen solo en ella quedarán decepcionados, es más importante que tras el cumplimiento de la condena el individuo que haya recibido un tratamiento correcto en el penal siga en contacto obligatorio con un terapeuta y acuda regularmente a las citas”. Es la propuesta que ayer dejó Santiago Redondo, profesor de Psicología y Criminología de la Universitat de Barcelona, en su conferencia Intervención con personas penadas por delitos de carácter sexual, en la sede coruñesa de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. “Es una intervención psicoeducativa que se dirige a trabajar los factores que tienen especial riesgo en los agresores sexuales”[...]
Dado lo que también hace unos días se pudo leer en “El Correo Gallego”, a propósito de las declaraciones realizadas por el letrado del presunto descuartizador de Ferrol, o sea, “Yo soy de los que consideran que la cárcel no rehabilita. Esta dramática situación debe de constituir una llamada al orden de la sociedad, porque la pena de privación de libertad no sirve para nada. Creo más en la vía asistencial, en los medios especializados para la rehabilitación, pero soy consciente de que ese sistema requeriría de una inversión de la que no disponemos”, parece haber en España una línea de pensamiento- dejémoslo ahí- en relación con nuestro sistema penal. Una línea – y soy reiterativo en este tema- inspirada en ese concepto perverso de la socialización de la culpa, y asentada además en establecer que el interés general de la mayoría lo sea en función de los intereses profesionales de unos pocos. Esa pretensión de determinados “expertos” para que el personal tenga que actuar en estos temas “al dictado”, más allá de la pomposidad de su exposición, sólo puede garantizar un mayor gasto para el contribuyente, una sociedad más vulnerable y un país más inseguro.
