PERMISIVIDAD
A la caza y captura del automovilista suicida… | El Correo Gallego – Diario de la Capital de Galicia
miércoles, 08 de octubre de 2008
12:53
· TRÁFICO
A la caza y captura del automovilista temerario
Cuatro personas fueron detenidas el domingo y el lunes en Vigo por conducir de forma peligrosa, en estado de embriaguez y por carecer de carné
ÁNGEL ORGAZ • SANTIAGO
Los gravísimos accidentes de tráfico que ha sufrido la ciudad de Vigo en los últimos años avalan más que justificadamente la campaña que están llevando a cabo las patrullas de la Policía Nacional y la Policía Local contra los conductores temerarios, bebidos, imprudentes o sin carné.
Solo entre el domingo y lunes pasados los agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron a cuatro conductores que además de circular haciendo caso omiso de cuanta señalización hay en las vías olívicas, además iban o bebidos o sin carné o poniendo en peligro la vida de otros usuarios de la vía pública.
A las ocho de la mañana del domingo, los funcionarios de la Policía Nacional detuvieron a un vigués de 24 años, Unai R.R., tras ser sorprendido circulando en un ciclomotor con otra persona a bordo, quienes al divisar la patrulla policial realizaron un brusco cambio de sentido y escaparon de los agentes. Viajaron por direcciones prohibidas y al ser detenido, propinó patadas y empujones a uno de los policías. El joven dio positivo en la alcoholemia, el ciclomotor estaba dado de baja y no tenía seguro.
Otro conductor beodo
Tan solo doce horas después, el mismo cuerpo fue informado de que un individuo circulaba por la Gran Vía invadiendo el carril contrario y saltándose los pasos de peatones sin respetar a quienes los cruzaban.
Una vez interceptado e identificado, el conductor resultó ser un ponteareano de 46 años, Amador G.M., que dio positivo en el control de alcoholemia, aunque a simple vista los agentes ya detectaron un exceso de alcohol.
A las cinco de la mañana siguiente, un caso más. Fue detenido un joven de 18 años, Pedro A.M., que carece de carné de conducir y que escapó de un control policial tras obligar a un agente a echarse al arcén para no ser arrollado por el vehículo. También fue detenida una joven de 20 años, Alba R.A., que se puso al volante del coche para librar de la sanción más grave a su amigo, ya arrestado.
Un conocido de la Policía
Pero la guinda la puso José Antonio Ch.L., de 38 años, y ya conocido por haber sido detenido anteriormente por conducir sin tener el correspondiente carné, situación que se volvió a dar una vez más.
Asimismo, este individuo iba acompañado de una mujer, sobre la que tenía una orden de alejamiento a favor de esta. El detenido, natural y vecino de Vigo, tiene ya en su haber doce antecedentes por diversos delitos.
COMENTARIO
La instalación en España de doña Permisividad viene ya de largo, y abarca casi absolutamente a todas las facetas de nuestra vida; aunque hay una por la que los ciudadanos sienten mayores carencias: la que se inició con la retirada sistemática de la Policía de nuestras calles- en algunos sitios bajo la cantinela de “que se vayan, se vayan, se vayan…”- con la inacción de la Autoridad Gubernativa en la prevención y persecución del delito, y con la laxitud del Sistema Judicial en su trato con el infractor y el delincuente. Y es que cuando el orden abandona la calle, alguien termina por hacerse con ella. Cuando el “todo vale” se enseñorea de la sociedad, el atropello a las libertades está asegurado. Y lo que quiso ser un escrupuloso sistema de garantías terminó por convertirse en escenario propicio a la vulnerabilidad e inseguridad de los individuos. Por si todo ello fuera poco, la quiebra de la confianza que los españoles pudieran haber tenido en el “Sistema” queda rematada precisamente en este tiempo con hechos de tan cruda actualidad que ni siquiera es preciso detallar. Ya no podemos hablar de que éste sea tiempo de pesimismo. Sentirse a merced de los acontecimientos pudiendo hacer tan poco, incluso con uno mismo, conduce más bien a la melancolía…Como diría el clásico ni aún cambiando de vida, que sería como cambiar de rumbo en medio de un tempestad. Lo que necesitamos es cambiar de barco para hacerle frente; aunque no sé si disponemos de una nueva embarcación y estamos en condiciones así de “cambiar la vida”.
