Antes tenían a Víctor Manuel y Ana Belén, cuando los referentes en los ya lejanos años ochenta se daban en la siniestra, y el personal se había quedado ciego viendo tantas cosas. Y es que la zurda apuntaba a la verdad que ansiaban, o más bien que creían ansiar; que eran al fin tiempos de conspiraciones para buscarla y de ilusiones para hallarla. Pero como en una nueva teoría heliocéntrica, otros focos adquieren derecho con el tiempo para que un nuevo punto de vista procure apoyo al compás: es el empezar a asomarse también a la ventana trasera desde la que tradicionalmente se veían los monstruos, y que por ello casi siempre estaba cerrada, y darse cuenta de que la vida puede adquirir ribetes de excentricidad (elipse), si no de péndulo, para entender nuevas perspectivas…: es el largo recorrido hacia el Liberalismo para los que, sin un claro pasado franquista, no necesitaban hacerse progres para homologarse.
Mas, ay, cuando los conducatores que como unos diosecillos emergentes llevan la palmatoria en el peregrinaje se quedan en el camino envueltos en sus mezquindades y hasta en sus impudencias: uno debe recurrir entonces a su propio reservorio para hacer la curva de evolución sin salirse de la derrota, sobre todo si está convencido de haber hallado el rumbo correcto.
VIRAJE
Marzo 1, 2009
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