Es año de crisis, y por tanto Año de Juegos como en la Antigua Roma: el club juega un Campeonato de España de Fútbol. ¿Qué será esto si llega a ganarlo?
TIRAR CON PÓLVORA DEL REY
Abril 26, 2009
MELANCOLÍA
Abril 26, 2009
MELANCOLÍA
La vacua hostilidad y saturnina
que me invade en la hora más sombría,
no es otra cosa que melancolía,
dulce la sensación, queda y cansina.
Melancólico estoy, y es anodina
mi estancia, y el ciprés alto tendría
constancia de que muero en esta fría
mazmorra que en mi cuerpo me confina.
Amiga la tristeza que me embarga,
dichoso soy por ser tan desdichado,
pues llevo con humor tan dulce carga.
Puesto que lo que quiero me es negado,
mi estancia en este valle se hace larga,
y quiero, de la Orilla, el otro lado.
Soneto de Ramón Alzola
El dadaísta Jacques Ribaud condensó en una frase uno de los sentimientos más profundos del hecho melancólico: “No hay motivos para vivir pero tampoco los hay para morir”. Es el desdén por la vida y la inacción para no vivirla. Es cerrar los ojos y esperar vita minima un final incierto, acelerando a veces el camino ante la morbosa curiosidad por el precipicio, como pasión fulgurante ante la quietud. Es atisbar el límite de lo difuso, como quien tiene sin tener. Es regodearse en la propia tristeza y en el pico de placer que causa la muerte ajena en medio de esa debilidad del ego humano…
Bulle en estos versos el poeta, sumergido en su paradoja teresiana, mecido por lo existencial, flotando en el bálsamo de su agradable valle onírico; dichoso en el dolor de su bagaje: navegación alegórica para traspasar lo innombrable como experiencia, y volver desde la otra orilla, o desear quedarse allí, mas sin la nada, y sin pesar también, como liviano y descargado viajero de lo inmanente…Encuentro con el primer gran hallazgo que de la existencia dio la lírica griega hace ya dos mil seiscientos años en la pluma de Teognis de Megara:
«De todas las cosas la mejor es no haber nacido
ni ver como humano los rayos fugaces del sol,
y una vez nacido cruzar cuanto antes las puertas del Hades,
y yacer bajo una espesa capa de tierra tumbado».
Añoranzas de un irreconocible viaje que es sólo de ida, arrastrado por un obstinado tiempo que de lo efímero nos saca en ese vértigo insalvable que como epifonema del pesimismo da en el mortal hipérbaton de sus versos Francisco de Quevedo y Villegas:
“Ya no es ayer; mañana no ha llegado;
hoy pasa, y es, y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.”
UNA SENTENCIA BASADA EN LA SEMÁNTICA
Abril 2, 2009
LA JUSTICIA Dejar un comentario
Una de las aportaciones más sorprendentes que los ponentes constitucionales hicieron al texto magno redactado en 1978 en un parador castellano fue la correspondiente al artículo 2 que reza así:
Artículo 2.
“La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.”, dando a luz de esta forma a una nueva acepción del vocablo “nacionalidad”, posteriormente incorporado al diccionario por la RAE, en los siguientes términos:
“En la constitución española de 1978, término que designa una comunidad histórica, asentada en determinada región del territorio nacional y con un estatuto de autonomía propio; se aplica esencialmente a Cataluña, Galicia y País Vasco”.
Lo cual que determina además no lo que es una “comunidad histórica” sino que tal “categoría” se les confiere “esencialmente” a las ya mencionadas, Cataluña, Galicia y País Vasco; o lo que es lo mismo, poniendo un par de ejemplos, que Castilla y León o Asturias no lo son. Recurriendo de nuevo al diccionario de la RAE por “histórico” se tiene lo siguiente:
histórico, ca.
(Del lat. historĭcus).
1. adj. Perteneciente o relativo a la historia.
2. adj. Averiguado, comprobado, cierto, por contraposición a fabuloso o legendario.
3. adj. Digno, por la trascendencia que se le atribuye, de figurar en la historia.
4. adj. Dicho de una obra literaria, normalmente narrativa o dramática: Cuyo argumento alude a sucesos y personajes recordados por la historia y sometidos a fabulación o recreación artísticas.
5. adj. Se dice de la persona que ha tenido existencia real o del hecho que verdaderamente ha sucedido.
6. m. ant. Persona que escribía historia.
Se deja a la sagacidad del lector el poder encontrar la acepción que se adecúe al caso entre las seis disponibles; aunque tengo para mí que los padres de la constitución o los académicos o ambos se quedaron sin la diligencia con la que habían pergeñado lo de la “nacionalidad”, dejando así la cosa tan cojeando como después salió de las Cortes y se le hizo embaular al Pueblo Español en el Referéndum del 6 de diciembre de 1978.
Desde el trampolín de las nacionalidades – ni siquiera con el académico corsé acertó posteriormente alguno de los redactores a identificar las diferencias entre “nación” y “nacionalidad”, simplemente porque no las había- las Comunidades Autónomas, convertidas ahora en taifas, pasaron fácilmente a esquemas identitarios para esgrimir aspiraciones a estatutos de “nación” o simplemente de “realidad nacional”, nuevo y superferolítico eufemismo que identifica lo que no se quiere decir abiertamente pero que todo el mundo entiende, porque es la forma de expresarse en la España de hoy. Decir que la nación está formada por nacionalidades tiene un nombre en retórica; y como al fin terminamos copiando todo, -“copiar y pegar” -que se dice en el mundo de la informática de usuario, no es de extrañar que el mimetismo se traslade del legislador al juez; tal como ocurre en la sentencia que adjunto, dictada por la Audiencia Provincial de La Coruña. Si el paciente lector se toma la molestia de proceder a su repaso, entenderá que hayamos sacado del contexto el párrafo que sigue en bastardilla, como epítome del fundamento jurídico esgrimido por sus señorías para emitir su fallo:
[…]En el presente caso, la sustitución de la cubierta proyectada por la realizada, afecta a un elemento esencial de la vivienda, pero no afecta “esencialmente” a la vivienda, que no es lo mismo[…]
Y es que si la distinción entre “nación” y nacionalidad” sólo fue posible legalmente acomodando el diccionario a Gredos, aunque en una acepción infumable, la disquisición de la referida sentencia entre “esencial” y “esencialmente” como único argumento a su fallo, da un paso más al dictar una resolución basada no en fundamentos jurídicos sino en diferencias de semántica, más propios de la Academia de la Lengua – que no las halla en este caso- que de un Tribunal de Justicia.
El “arte” de convertir en sólidos y fuertes los argumentos más débiles mediante el empleo de la retórica, o en adquirir el dominio de razonamientos engañosos para persuadir, no al servicio de la verdad sino de los intereses del que habla, tiene-repito- un nombre. Su época floreciente, la Grecia de Pericles. Sus maestros, los SOFISTAS.


LO MÁS CONVENIENTE
Abril 2, 2009
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