¿EN QUE MESAS COMERÁN?

 

Tras haber leído hace días el reportaje que sobre el botellón en la playa de Arrigúnaga en Getxo publicaba el diario El Correo[leer], concluyamos que los padres se creyeron al pie de la letra eso de que había que mandar en sus hijos transformando las órdenes en súplicas; que eso de la paternidad era una función socializable, “in vigilando”, entre abuelos, maestros, pediatras y psicólogos, y que los planes de estudio aprobarían a sus niñitos con buenísimas notas, aunque no supieran absolutamente nada.

Así que cuando los púberes llegan a casa borrachos, allí no hay nadie: los padres están en la plaza del Tilo de Algorta, en el “botellón” de los mayores, bebiendo en medio de la calle con entera confianza, o como dice una que yo me sé,” en franca camaradería”, que aquí cada uno quiere hacer su vida sin responsabilidades…Luego ya vendrá para rematarlo todo esa auténtica reválida para delincuentes juveniles en cómodos plazos, llamada “Ley de Responsabilidad Penal del Menor”.

¡Lo raro sería que estuviésemos haciendo algo bien! [leer]