SONETO DE ISABEL MARÍA REYES ELENA
Si todo ha de acabar, suceda todo
analógicamente en un instante:
suceda lo superfluo y lo importante,
lo real y posible codo a codo.
A la tristeza búsquese acomodo,
destrúyase su afán significante
y de cada momento en adelante,
importe su valor, no importe el modo.
No vivimos nosotros: es la vida,
sin límite y completa cada aurora,
quien nos rinde su único tributo
No hay nada que la rompa o la divida.
El tiempo todo cabe en una hora
y toda eternidad en un minuto.
