BLOG DE VEIGA DO CANTO

A RUMBO DE COLISIÓN

Archive for the month “febrero, 2010”

ESPAÑA EN CRISIS

PARA COMPRENDER LA CRISIS I

Los historiadores económicos Gabriel Tortella y Clara Eugenia Núñez son los autores del ensayo recientemente publicado por la editorial GADIR, “PARA COMPRENDER LA CRISIS”.

En un estilo alejado de esa fatua retórica que tanto abunda hoy; con una exposición tan sencilla e inteligible para el gran público que permite que el libro se lea de un tirón, y la ausencia de excesivas citas que siempre delatan la vanidad de quien procesa las ideas de otros, el ensayo comienza repasando las grandes crisis económicas y políticas, y las que para sus autores resultaron ser sus consecuencias:

Así la gran crisis del siglo XIV, la de la peste negra, debida al “empobrecimiento del suelo y a la superpoblación”; la crisis no menos importante del XVII que coincide con el declive del Imperio Español, con la guerra civil de Inglaterra y la Guerra de los Treinta años; la crisis de finales del XVIII que condujo a la Revolución Francesa; la de 1848, en la que se “mezclan elementos maltusianos y elementos capitalistas”; y por fin La Gran Depresión, entre 1929 y 1939, en la que una brusca caída de la bolsa condujo a una “oleada de suspensiones y quiebras que pasó de las empresas bursátiles a los bancos”: Una “catástrofe económica sin precedentes que tuvo gravísimas consecuencias sociales y políticas[…]”

Los autores entran por fin en el análisis de la actual crisis iniciada en 2007 en los EEUU, cuando en el mercado de préstamos hipotecarios clientes insolventes dejaron de pagar sus plazos mensuales, en medio de lo que se dio en llamar “burbuja inmobiliaria”, que haciendo cundir el pánico, provocó que los bancos empezaran a desconfiar unos de otros, y las redes de crédito que habían sostenido la burbuja se fueran cerrando. Los empaquetamientos de estas hipotecas basura, o hipotecas subprime, por parte de grandes bancos fueron camuflados para su venta a otras entidades financieras que los compraban porque prometían intereses muy altos. “[…] Bancos muy serios compraron enormes cantidades de estos activos contaminados con las hipotecas basura. A estos activos se les llamó, después de estallar la burbuja, activos tóxicos, y fueron adquiridos no sólo por bancos serios de EEUU, sino por muchos bancos y fondos de inversión europeos y japoneses […]”

En España el problema no fue tanto del sistema bancario como de las “constructoras e inmobiliarias a las que se les prestó dinero con excesivo optimismo”. En diciembre de 2007 la crisis inmobiliaria se lleva por delante a la inmobiliaria “Colonial”, aunque el gran drama fue la suspensión y quiebra de la constructora “Martín-Fadesa”, que arrastró consigo a filiales y proveedores. Ramas como las del turismo y la industria del automóvil se vieron también seriamente afectadas. El derrumbe inmobiliario puso en manos de los bancos activos de difícil liquidez, viéndose obligado el Gobierno a prestarle apoyo a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria con 50.000 millones de euros para compra de activos a la banca y 100.000 millones en avales, lo que viene a suponer el apuntalamiento superpuesto del Estado sobre el sistema financiero y de este último sobre el inmobiliario.

Durante periodos de crisis como la actual, el paro tiende a subir, y en España lo hizo muy rápidamente porque seguimos sin realizar los ajustes salariales precisos en ese mercado laboral altamente protegido e intervenido: el de los trabajadores indefinidos y los funcionarios El paro vino a afectar por tanto a los trabajadores sujetos a contratos a tiempo fijo o con fecha de caducidad, modalidad en la que se hallan fundamentalmente los inmigrantes, quienes, a partir del “papeles para todos” del año 2005, son los protagonistas del aumento poblacional español, que pasó de 40 millones en el año 2000 a casi 45 millones en 2009, y a los que asimismo se les concedieron también créditos para la compra de viviendas a los que ya no pueden hacer frente.

El paro está afectando asimismo a lo que se ha dado en llamar “la generación mejor formada de nuestra historia”, un aserto que sugiere que o “bien no estamos tan bien formados, con un exceso de titulitis, o la economía española desaprovecha ese capital humano y genera empleo de bajo nivel […]”. O más bien que el propio aparato productivo español no podría absorber a tanta mano de obra tan altamente cualificada.

Tras reflexionar sobre las grandes crisis de la historia que en orden cronológico dieron lugar al Renacimiento, el parlamentarismo, la Revolución Francesa, y la Socialdemocracia, los autores se plantean dos preguntas cruciales. Una a escala global sobre el gran cambio político que nos pueda deparar esta gran crisis del siglo XXI. La otra, referida a nosotros como nación, sobre el fin o no de la España que hemos conocido. Para la primera de ellas no hay respuesta inmediata. Para la segunda, con un Estado Autonómico fragmentado política y económicamente en comunidades muchas veces enfrentadas entre sí, con el concepto mismo de nación puesto en almoneda, los autores apuntan una serie de reformas necesarias como lo son entre otras las “[…]medidas encaminadas a flexibilizar el mercado de trabajo, estimular las exportaciones, aminorar la excesiva dependencia de la financiación exterior del crecimiento de los últimos años e incluso a enderezar la debilidad e inadecuación de nuestro sistema educativo, que a la larga lastra nuestra competitividad […]”.

No es momento de tibiezas. De los grandes errores cometidos en la redacción del texto constitucional- su Título VIII- hemos llegado a la situación actual en la que “17 unidades con reglamentaciones propias y a menudo contradictorias” han hecho que el Estado pierda una gran parte de sus competencias mediante transferencias a las Comunidades Autónomas: Si la integración europea persigue “facilitar la movilidad de capitales, bienes y personas como vía de garantizar mayores cotas de bienestar y desarrollo económico, la fragmentación autonómica está procediendo a levantar barreras a la libre circulación de todos esos bienes, especialmente de las personas. Si uno de los límites a la integración europea es la fragmentación lingüística, España profundiza el problema al dificultar el aprendizaje y el uso de nuestra lengua común, que además utilizan varios cientos de millones de personas en todo el mundo […]”.

Aun estando de acuerdo con las reformas propuestas por los autores como coadyuvantes para salir de la actual crisis económica, no dejo de reconocer que cuando un edificio se agrieta no suele ser suficiente ni siquiera aconsejable acometer medidas paliativas para evitar su colapso. Por ello hago mía la solución que para España apuntaba hace días un famoso y controvertido intelectual en el transcurso de una entrevista en la radio: Demolición del Estado Autonómico.

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