LOS DOS QUE SE IRÁN (ZAPATERO Y RAJOY) Y EL QUE VIENE (DURÁN I LLEIDA)

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Tras el debate del pasado 27 de mayo en el Congreso sobre la convalidación del Real decreto Ley por el que se adoptan medidas extraordinarias para la reducción del déficit público que Zapatero había llevado a la Cámara Baja, y para aquellos votantes que, plenos aún de esperanza en los dos grandes partidos españoles, piensan ir a votar después de que encallen en las Cortes los Presupuestos Generales del Estado para el 2011- según vaticina Durán i Lleida- , será preciso decir que lo preocupante electoralmente hablando no es que el PSOE deba hacerse con un nuevo candidato a la Presidencia del Gobierno, sino que el principal partido de la oposición carece de él.

Sabíamos ya hace tiempo que Rajoy se considera “algo leído”, manifestación de falsa modestia hecha por alguien que se cree que los demás le deben suponer en la excelencia por su currículo de brillante opositor. Esa falsa modestia que contrapone siempre a la figura de Zapatero al que considera poco menos que un iletrado. Pero como él dice también “hace falta algo más que saber leer y escribir para ser Presidente del Gobierno”; y un político que confiesa leer como único periódico el diario “Marca” no hace sino ocultar sus intenciones y esconder acomplejadamente la verdad que sus electores sacan a la luz cada vez que le otorgan su confianza, y que es su pertenencia a una derecha que él pretende una y otra vez maquillar desde ese “centro reformista”, con una bofetada a esos votantes conservadores y liberales que lo eligen cada cuatro años.

“Algo más que saber leer y escribir”.

Y en la memoria de todos están sus explicaciones ante los medios durante la crisis del Prestige, crisis que él ayudó como Vicepresidente a gestionar de manera tan lamentable; y es que ni siquiera entonces acreditó haber sabido elegir bien a sus asesores que le hubieran debido enseñar dos cosas que él no conoce: una, que el petróleo es menos denso que el agua y por tanto no puede quedarse en el fondo del mar, y mucho menos congelado, y otra que la mar devuelve a la costa lo que no es suyo.

“Algo más que saber leer y escribir”.

Mediocre lector de discursos, pues ni siquiera sabemos si los escribe él mismo, pero sin “garra” parlamentaria para darles “vida” en el hemiciclo, el señor Rajoy no logra superar la reválida del Congreso de los Diputados. Sólo en el discurso del Plan Ibarretxe apuntó maneras, quizá porque creía en lo que estaba leyendo, y la cosa no le salió mal. La oratoria y el parlamentarismo no son lo suyo, no tiene capacidad para convencer ni verbal ni gestualmente, y por ello carece de liderazgo, tal vez por la misma razón por la que se rodeó de medianías que es lo que suelen hacer los dirigentes con perfil gris como el de este dirigente gallego.

“Algo más que saber leer y escribir”.

Mariano Rajoy, fiel a su estilo de lector monocorde, dio lectura a un texto aparentemente duro aunque insustancial, carente de brío parlamentario y leído sin convicción, cuyo título podría rezar así: “A ver si madura y se cae”.

Insustancial y carente de brío, por lo reiterativo:

[…]Vamos a votar en contra por estimarlo improvisado, insuficiente e injusto.[…], pág. 2 del documento.

[…]Señorías, he mencionado antes que este Decreto Ley además de improvisado es insuficiente. Esto tampoco necesita mucha argumentación.[…], pág. 3 del documento

[…]Ni hacer un Decreto Ley tan injusto como este. Esta es la verdad.[…], pág. 5 del documento.

[…]Hay una alternativa a este Real Decreto improvisado e injusto[…], pág. 5 del documento.

[…]En suma, Señorías, no podemos aprobar este Decreto Ley porque responde a la improvisación, porque las medidas son insuficientes -no crean crecimiento económico ni empleo- y sobre todo porque son profundamente injustas. Y además, sin necesidad, que es lo peor[…]. Pág. 5 del documento.

Señorías, no nos oponemos a la reducción del déficit. Era una tarea que debía haberse hecho ya hace mucho tiempo. Hay una alternativa a este Real Decreto improvisado e injusto que hace daño a mucha gente que no tiene por que pagar los errores del Gobierno. Ustedes no han querido. Pág. 5 del documento.

En resumen, el Real Decreto Ley es improvisado, es injusto, es insuficiente. Pag. 6 del documento

“Algo más que saber leer y escribir”.

Con falta de convicción, cuando ya ni siquiera completas los textos:

[…]Señorías, ni siquiera han intentado hacer todo lo que fuera posible para evitar el recorte de los gastos sociales. El otro día ofrecí algunas ideas, pero no insistiré hoy[…].Pág. 5 del documento

[…]Señorías, ¿de verdad no había 1500 millones de euros en el presupuesto de dónde recortar antes que recortarle a los pensionistas? ¿De verdad que no lo había? Los hay[…]. Pág. 4 del documento.

“Algo más que saber leer y escribir”.

Y entonces surgió el representante de CIU, Durán i Lleida, para sorpresa de algunos y satisfacción de casi todos, y se convirtió, sin duda, en el protagonista del debate del Real Decreto-Ley 8/2010, de 20 de mayo, que supone la adopción de medidas extraordinarias para rebajar el déficit. Quizá en la mejor intervención en las Cortes que se le recuerda, articuló un discurso demoledor – algunos apuntan a que fue el discurso que debió hacer Rajoy, olvidando que para ello hubiera hecho falta algo más que “saber leer y escribir”- contra el inquilino de la Moncloa, a quien le apuntó los gravísimos errores que lleva cometidos en una etapa de alegre dispendio e irresponsabilidad a lo largo de estos años, para marcarle después los tiempos y las tareas a cumplir antes de su definitivo declive: reformas estructurales necesarias y urgentes que debe abordar de inmediato; para más tarde, y cuando ya no pueda sacar adelante los Presupuestos, convocar elecciones e irse a casa porque su “etapa ha finiquitado”. Todo ello incardinado en la responsabilidad institucional de quien ha entendido el mensaje “tutelar” tanto de los socios principales de la Unión Europea y de las principales potencias mundiales, como del Fondo Monetario y de los Mercados, al evitar en este momento la caída de un ejecutivo periclitado. Ni siquiera dejó resquicio al solaz de la galería, cuando les espetó a los socialistas «¡No me aplaudan porque no estoy de acuerdo con ustedes!»

Durán en definitiva, aparte de que pudiera haberse metido en el bolsillo a la mayoría de los españoles con su discurso claramente institucional al erigirse en un claro referente de la derecha española en detrimento del PP, acaba de apuntalar además a CIU ante las próximas elecciones catalanas.

“Algo más que saber leer y escribir”.

LEYES ANTITABACO

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tabaquismo

Según una noticia fechada recientemente, “El Ministerio de Sanidad y Política Social prohibirá fumar en todos los espacios públicos cerrados, locales de ocio y restaurantes en 2010, según ha asegurado la ministra del ramo, Trinidad Jiménez, quien ha destacado que existe un “grado de consenso bastante amplio”.

La ley antitabaco en vigor- Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco (B.O.E: del 27)- ya es restrictiva con los fumadores al establecer que “los propietarios de bares, restaurantes y otros locales de ocio deberán elegir si en sus establecimientos se puede fumar o no”, y que “los locales de menos de 100 m2 deberán indicar la opción elegida en los accesos al establecimiento y en toda su publicidad. La entrada de menores a estos locales está permitida en las mismas condiciones que hasta ahora”.

Una ley que debemos a la ministra Salgado,- quien por entonces dirigía el ministerio de Sanidad-, que quiso hacer de los españoles unos tipos flacos como ella, de arterias diáfanas, corazón fuerte y pulmones limpios, y que ahora dirige los destinos de nuestra economía.

Y casi siempre que se habla del tabaco y de su pernicioso consumo, me vienen a la mente un par de tipos que conocí hace años: uno de ellos, en el ámbito laboral; el otro, con el que mantuve una amistad de muchos años.

Un año en que el otoño dibujaba de tristeza almas y paisaje, y mientras visitaba semanalmente al odontólogo que le procuraba unas reparaciones dentales, a Paco le apareció una pequeña úlcera en la boca con la que estuvo más de un mes, sin que ni él mismo ni su dentista concedieran a tal lesión importancia alguna. No era de extrañar. Los dos eran especialistas que sólo sabían de lo suyo: uno, de dientes; el otro, de estados financieros. Pero la ignorancia sobre las cosas que no constituyen tu propio mundo también tiene un umbral para las alarmas, y la consulta del médico de empresa terminó por situarlo ante la realidad más cruda.

Quince días de sesiones de braquiterapia obraron en él la ensoñación de haber eludido la cornada del destino: nadie ve su propia muerte y pocos ponderan los riesgos de la vida.

Sin embargo, tras la implantación de aquellas agujas de iridio radioactivo que a modo de empalizada trataban inútilmente de provocar una remoción en el tumor, la muerte ya presentaba sus credenciales en aquel semblante que entró por la oficina un mes más tarde pidiendo tabaco.

Después de haber sufrido una resección facial que lo dejó irreconocible y sin poder apenas hablar, el cáncer de lengua- uno de los que los especialistas le achacan al tabaquismo- se lo llevó al fin cuando apenas contaba veintiocho años.

Francisco, aunque había hecho magisterio, trabajaba en Sanidad, y disponía de esa “retaguardia” de sabiduría que casi siempre he encontrado en los gallegos. Tenía el regusto en el saber que aportan los seminarios, y mientras lo traté jamás me habló de religión salvo para contarme chistes de curas.

Un día se encontró con lo que parecía ser un resfriado común que le empezó a cursar con fiebre y sudoración. Como aquello no remitía, su mujer lo llevó al médico: tenía un cáncer de pulmón localizado en el mediastino que resultaba inoperable, negándose a pesar de ello a los tratamientos paliativos sustitutorios al uso: se trató con el bio-bac hasta que el ministerio lo retiró, y mientras aquello duró, nunca le faltó una sonrisa.

Cuando ya descendía a toda velocidad por el precipicio, lo visité en su casa de Vigo. Comimos una caldereta de pescado con una botella de albariño mientras se fumaba unos cuantos pitillos.

Creí verle la sombre de la guadaña en el semblante cuando empezamos a hablar del más allá y de la idea que cada uno de nosotros tenía de Dios. Se aferraba al fin a lo que le había quedado del seminarista que fue, y cuando me despedí de él supe que no volvería a verlo con vida.

De forma divulgativa, hasta los profanos nos hemos enterado de que el primer determinante del cáncer es el mandato genético, y de que en el caso del tabaco su papel es el de coadyuvante. El cálculo de probabilidades de que, en la conjunción o no de esos dos vectores, un determinado individuo vaya a desarrollar o no en un momento de su vida un tipo de tumor está tan sólo al alcance de los expertos.

Aun así, esta prohibición de fumar en bares y restaurantes no deja de ser un acto cínico, reduccionista y de abuso de poder. En el primer caso porque quien pretende llevarlo a la práctica, el Estado, es uno de los principales agentes no sólo en la red de producción, permitiendo las explotaciones de tabaco, sino en la comercialización, que tutela por ley, y de la que además se lucra a través de los impuestos correspondientes. Es reduccionista porque trata de resolver un problema tan complejo como el tabaquismo con una medida simplista. Y es un abuso de poder porque contempla sólo el derecho de los unos a disponer en esos locales de una atmósfera libre de humo, en detrimento de la libertad de los otros al privarlos de cualquier zona de ocio donde poder fumar.

Fumar constituye un uso y un complemento sociales, con un arraigo fomentado ya en la adolescencia y con una incidencia que no variará en función de esta nueva prohibición, tan arbitraria como ociosa. Y barrunto además que a los prohibicionistas les queda un tercer paso que dar a la vuelta de la esquina: la prohibición de fumar en tu propia casa, merced a la denuncia que cualquier miembro de la unidad familiar pueda realizar ante la Administración…

Lo que dice un amigo mío: a los fumadores, en un descampado y rodeados de estiércol.

AUTORIDAD EN LAS AULAS

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Tras el anuncio de la Presidenta madrileña de que la Comunidad de Madrid prepara una “Ley de Autoridad del Profesor “ para que los docentes sean considerados autoridad pública, igual que jueces o policías, el pasado día 19 y bajo el título “AGUIRRE SUBE A LOS MAESTROS A LA TARIMA”, ironizaba de esta manera el diario “El Pais” : “Primero una ley para que los profesores se conviertan en autoridad pública y ahora tarimas en las aulas para los maestros. Es el nuevo anuncio que ayer hizo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que aseguró que extenderá a las clases de los colegios públicos el escalón que eleva las mesas de los docentes por encima de las de los estudiantes […]” Para más adelante concluir: “[…]Porque los expertos en educación consultados explican que recuperar las tarimas no tiene ningún tipo de consecuencia relevante en materia pedagógica y que el problema de la falta de autoridad es más complejo[…]”.

Sí, más complejo; tan complejo para los expertos pedagogos como lo fue aquella máxima que ellos mismos acuñaron hace ya algunas décadas: “Educar sin reprimir”. Ése era por aquel entonces el mensaje. Y por entonces, como las tarimas tampoco parecían “relevantes”, fueron eliminadas por su irrelevancia que es la misma que ahora se esgrime para lo contrario. La enseñanza debía hacerse de forma que maestro y discípulo estuviesen en idéntico plano. Una enseñanza desde los pasillos, con tuteo por delante y entre “colegas”. ¿Y qué mayor igualdad que gobernar conjuntamente?. Ninguna. Así la Constitución del 78 consagró la entrada de los padres de alumnos en los colegios, en lo que el artículo 27 denominaba “control y gestión” de los centros, con el desarrollo de la LEY ORGÁNICA 5/1980 DE CENTROS ESCOLARES, cuya innovación entre otras era “El Consejo de Dirección” del que pasaban a formar parte padres y alumnos, además de docentes. Por si ello fuera poco, el PSOE, en plena vorágine de mayoría absoluta, machihembró el progresismo en las aulas con la “LEY ORGÁNICA 8/1985 REGULADORA DEL DERECHO A LA EDUCACIÓN, donde el prólogo fijaba claramente la posición: “[…]Sin embargo, el desarrollo que del artículo 27 de la Constitución hizo la “Ley Orgánica del Estatuto de centros escolares”, ha supuesto un desarrollo parcial y escasamente fiel al espíritu constitucional,[…] al privilegiar desequilibradamente los derechos del titular del centro privado sobre los de la comunidad escolar, supeditando la libertad de cátedra al ideario e interpretando restrictivamente el derecho de padres, profesores y alumnos a la intervención en la gestión y control de los centros sostenidos con fondos públicos [...]”, creando los Consejos Escolares, a través de los que los padres de alumnos y los propios discentes participaban en el gobierno del centro: las APAS intervenían así en los asuntos académicos y pasaban a regir las “actividades” extraescolares. Una sola vez acudí a una reunión de padres de alumnos en el instituto donde estudiaba mi hija. No recuerdo ahora el orden del día de la convocatoria. Tuve entonces la ocasión de enterarme de cómo el instituto disponía de psicólogo que era quien te decía lo que tenías que hacer con tu niño si no estudiaba y cosas así. Había por allí padres que estaban muy al tanto del asunto porque los problemas psicológicos eran por lo visto muchos entra la muchachada estudiantil. En un momento dado, creo que dentro del turno de ruegos y preguntas, se levanta un fulano, y con total dominio de la situación, y dirigiéndose a la mesa, les espeta: “¿Para cuándo la llegada del sexólogo?”. Miré atónito a mi mujer. Nos entendimos sin dirigirnos la palabra, nos levantamos y nos fuimos de allí. Fue la primera vez…y la última.

¿CRISIS?

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Me levanto hoy de la cama como todos los días a las nueve y media, desayuno y me asomo a le ventana. Veo estos cielos manchados que han jalonado nuestro verano por el golfo de Vizcaya; nubes de una u otra razón, ora enjalbegando ora tiznando los azules tan ocultos y hasta medrosos del presente estío vasco. Pongo la radio, la radio diaria, y escucho el mismo soniquete que ahora mismo va de crisis económica y de gripe porcina… Tertulias y tertulianos que con los mismos nombres e idéntico formato van repitiendo las mismas cantinelas a lo largo del dial: los mismos discursos de ayer para dar testimonio de los que Gobierno y Oposición repiten cada día.

Un país ya hace tiempo sin nación al que se le acaba de derrumbar el ladrillo y el turismo, y una sociedad sin cauces democráticos de opinión, con escaso criterio y semi analfabeta dan hoy bandazos entre la crisis económica y los virus; entre el paro y la vacunación; entre agosturas y temores. Van saliendo como setas en otoño los listillos de turno con diagnosis para nuestras estrecheces y con ungüentos para nuestros males: tantos listillos como remedios o tantos remedios como listillos. Cada cartera ministerial, un dictamen; cada portavocillo de la Oposición, una advertencia, y cada tertulia, una receta. No logramos ponernos de acuerdo ni en el número de parados ni en las medidas a adoptar contra la gripe “A” que se nos viene encima por lo visto. Actitudes y recomendaciones a la población ante la epidemia o pandemia mencionada son de resaltar. Por citar algunas, y para fijar criterios, tal que el jueves día 3, un presidente de colegio médico en una cadena de televisión venía a decir en tono cuasi coloquial: “…Igual que la gripe estacional, oiga”; para inmediatamente después, y por mor del mando a distancia, la siguiente cadena televisiva nos inundaba con la instalación de cámaras asépticas, dispensadores de geles desinfectantes y pantallas administrativas anti contagio. O sea, como con la gripe estacional. Y ya casi lo último, en un diario de tirada nacional, que suele decirse, el sábado 5, se nos venía a ilustrar- lo cual debe responder a eso que algunas cabezas pensantes de nuestra clase política denominan “mucha pedagogía”- con un reportaje de esta guisa:

 

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Lo dicho, como con la gripe estacional, oiga.

RES MAGNI LABORIS EST

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Viendo la foto que nos ilustra, recuerdo que hace ya mucho, mucho tiempo, había tíos en mi empresa que cuando entrabas en sus despachos tenías que dar una vuelta alrededor de sus mesas para saber si estaban: los legajos de papeles formaban tantas pilas, que cubrían casi por completo el escritorio, dejando un espacio de maniobra de no más de treinta por treinta centímetros.

Eran épocas aquellas en que la “zorrería” disparaba tretas para aparentar una gran actividad administrativa o de gestión, lo que a la postre resultaba imposible desarrollar entre la selva de celulosa. Pero pronto el paso del tiempo terminó por amarillear aquellos ortoedros de papel cuyos componentes estaban clasificados en orden de caída; y así, lo que pretendía ser el escaparate de la laboriosidad se tornó en la evidencia palmaria de la ineptitud.

Recuerdo a uno en concreto que las más de las veces se hallaba ausente, y lo podías encontrar o “haciendo pasillo” mientras silbaba crotálicamente, o brujuleando por atriles vacíos mientras tomaba notas.

En una ocasión en que lo cambiaron de despacho, la gente de servicios generales le dejó todos sus papeles metidos en cajas sobre el suelo de su nueva ubicación: así permaneció el “carpetaje” durante años mientras los estantes aparecían huérfanos de contenido, y la mesa iba adquiriendo por momentos aires de mampostería. Me preguntaba siempre qué diablos contenían aquellas cajas tan inmóviles como intemporales; hasta que una vez, un malvado que a buen seguro puede que esté leyendo esta carta, y yo mismo, hundimos nuestras perversas manos entre el piélago de papeles de uno de aquellos contenedores: había listados – ¡por éstas! – de diez años atrás…

No era de extrañar, pues, aquel continúo vagar, aquella permanente ausencia. Era la huida laboral hacia delante de alguien incapaz de hacerse con la documentación, de despacharla y clasificarla convenientemente y a su tiempo, liberando de espesura el área de trabajo y su propio cerebro.

Un constreñimiento tal, hasta alcanzar límites antiergonómicos debía provocarle al sujeto anquilosamiento de sus extremidades superiores y angostura general, con el consiguiente yerro en las decisiones: su continuo ir y venir por los pasillos adquiría así su justificación.

Aunque, como digo, de esto hace ya mucho, mucho tiempo…

EL LUJO Y LA MISERIA

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Hace ya tiempo (1/11/2008), y en un blog ya cancelado, me permití escribir esta carta que no quiero olvidar y que ahora reproduzco porque se me quedó en el camino al ir transfiriendo las cosas a la actual bitácora de Veiga do Canto. Lo mismo me ha ocurrido con otras notas que me van apareciendo al repasar viejos apuntes. Disculpen que me repita pero hay cosas que no se pueden olvidar…ni se deben. Dice así ésta:

 

Sólo unos días después de que el diario “El Correo gallego” publicase un reportaje sobre “La Cocina Económica de Santiago”, he tenido ocasión de leer en el mismo medio una información sacada a la luz por el secretario general del PPdeG, Alfonso Rueda, quien denunciaba “un nuevo ejemplo” de la “tendencia al lujo irrefrenable” del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, a quien acusó de haber gastado más de dos millones de euros en reformar un despacho que “apenas usa”[…]

Volviendo al artículo en cuestión sobre la institución benéfica compostelana,- porque casi en un trayecto tan corto como saltar de un párrafo a otro, se va desde la sede de Presidencia hasta el comedor social, desde San Caetano hasta la iglesia de San Agustín, en pleno casco histórico de Santiago- éste hacía referencia a cómo las Hermanas de la Caridad que la regentan siguen cada día dando más de cien comidas a los sin techo de la “capital gallega” apelando a la solidaridad de los demás.

Mientras, el parlamentario “popular” va desgranando la información referente al despacho de Touriño y a sus obras de remodelación que se adjudicaron “sin ningún tipo de procedimiento”, y cuyo gasto según el señor Rueda fue convalidado por el Consello de la Xunta, lo que significa que la cifra es “muy superior” a la mencionada, o que se hizo “sin ningún tipo de fiscalización previa”, “o probablemente las dos cosas”.

Son cada vez más los comensales que acuden a diario a la Cocina Económica, y los indigentes ya no son los únicos que solicitan ayuda, en el único lugar de la capital gallega donde las personas sin recursos pueden conseguir un plato de comida caliente por sólo ochenta céntimos, y donde se están comenzando a notar ya los efectos de la crisis. La directora de esta institución de las Hermanas de la Caridad, asegura que “cada vez tenemos más gente porque saben que aquí siempre tendrán comida segura”. Pero lo más preocupante es que ya comienzan a tener entre sus comensales a familias con niños. “La semana pasada vino una pareja con tres hijos pequeños, y no es la primera vez… Si esto no cambia puede que se convierta en algo habitual”

A la reforma de su despacho sumó otros “caprichos” el Presidente de la Xunta:

Entre ellos citó Rueda el incremento del número de asesores, que cifró en 74, un 50% superior respecto al anterior Gobierno popular, o el aumento en 20 puntos porcentuales de los gastos de protocolo para “seguir comiendo bien, viajando bien y yendo a buenos hoteles”. También denunció que Touriño “no tuviese reparo” en destinar 480.000 euros a adquirir un nuevo coche oficial- que se vendría a sumar por cierto a los 350 de los que ya dispone el ente regional-, y, al respecto, insistió en que “no hacía falta” renovar ningún vehículo del parque móvil destinado a la Presidencia.

Preguntada sobre cómo afronta la Cocina Económica la crisis, la directora de la institución compostelana asegura que “vamos, más o menos, terciando la cosa, porque hay mucha necesidad y notamos que los precios suben, por lo que nos cuesta más adquirir cosas. Pero seguimos poniendo encima de nuestra mesa un plato caliente y así seguiremos mientras podamos”.

Y es que no es la primera vez que Dolores Diz asegura que “salimos adelante gracias a la providencia, es decir, a la ayuda que recibimos de gente solidaria”.

Cuentan con ayudas del Ayuntamiento y la Diputación de A Coruña, pero la directora de la institución asegura que los voluntarios que les llevan comida, además de vendedores de la Plaza de Abastos que ceden muchos productos de forma altruista a la Cocina Económica, son sus grandes aliados.

[…] La Cocina Económica funciona sin interrupciones durante todo el año. Ni siquiera en Nochebuena o Navidad descansa, y así el año pasado, el 24 y el 25 de diciembre atendió a setenta y cinco personas que, ni siquiera en esas fechas, tienen otra posibilidad de llevar a su mesa un plato caliente. El menú en estas ocasiones es también, dentro de su sencillez, festivo.

Prácticamente todos los medios se han hecho eco de los más que dispendios, despilfarros, de estos personajes que se asientan en el mando regional. Sólo una ausencia en la crítica que resulta más que elocuente; y es la de los conmilitones de los socialistas en el gobierno xunteiro: quienes como “rogelios” parecen haber llegado con más vitola que nadie en todo tipo de “ismos” e “istas” a ocupar despachos en la Xunta, compiten con sus socios en tanta hambre de poder como ansia de ostentación, y en tanta vanidad como resentimiento, para terminar guardando un silencio que los delata en la complicidad.

Acaesció que, llegando a un lugar que llaman Almorox al tiempo que cogían las uvas, un vendimiador le dio un racimo dellas en limosna […]

- Agora quiero yo- dijo el ciego- usar contigo de una liberalidad, y es que ambos comamos este racimo de uvas y que hayas dél tanta parte como yo […]

Hecho ansí el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance, el traidor mudó propósito y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debría hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura, no me contenté ir a la par con él, mas aún pasaba adelante: dos a dos y tres a tres y como podía las comía. Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano y, meneando la cabeza, dijo:

- Lázaro, engañado me has. Juraré yo a Dios que has tú comido las uvas tres a tres.

- No comí- dije yo-; mas ¿por qué sospecháis eso?

- Respondió el sagacísimo ciego:

- ¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres?.En que comía yo dos a dos y callabas.

De “El Lazarillo de Tormes”

Y es que, como ocurre siempre, vienen los clásicos a ilustrarnos en sabiduría, que también lo es el conocimiento de todas las miserias de la condición humana.

LOS TRES ÓRDAGOS DE IBARRETXE

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31-2r-1c

Bajo el título “ El déficit del sistema de pensiones en Euskadi se dispara hasta 657 millones”, el diario “El Correo” de Bilbao publicaba hace días un artículo sobre la evolución de cotizaciones y prestaciones de la Seguridad Social a lo largo de los últimos siete años en el País Vasco, incidiendo además en un editorial en la “[…]tozuda realidad [que]pone en entredicho las posiciones mantenidas con reiteración por los ejecutivos nacionalistas y, en concreto, por los de Juan José Ibarretxe, que han insistido en que los desequilibrios existentes se corregirían si pudieran asumir la gestión y el control absoluto de la materia.[…]”

En este sentido es preciso decir que ya en el momento de presentar ante las Cortes Generales- quienes lo rechazaron en sesión del 1 de febrero de 2005- su “Propuesta de reforma de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi”, el señor Ibarretxe, su Gobierno y los partidos que lo sustentaban eran sabedores del saldo negativo que para Euskadi arrojaban las cuentas del Sistema Público de Previsión en el año 2004: 211 millones de euros, tal como refleja el cuadro adjunto de cifras con el que completa el periódico bilbaíno su mencionado estudio.

Por ello la redacción del artículo 54 [ver] de la citada “Propuesta” que recogía la gestión en exclusiva de la Seguridad Social no dejaba de ser sino un órdago- el mus es juego muy avecindado por tierras vascas- en una jugada donde se sabía no sólo que las mejores cartas estaban en manos del contrincante sino que éste iba a aceptar el envite: triste puesta en escena de cara a la galería y para consumo de incondicionales descuidados. Como lo fueron, por una parte, su famosa “Consulta”, un eufemismo con que Ejecutivo y Parlamento Vascos trataban de enmascarar lo que era un referéndum, y que terminó tumbada por el Constitucional el pasado mes de septiembre, el concluir que “el legislador vasco no es competente para promover un referéndum de esas características” , lo que únicamente compete al Estado, según el artículo 149.1.32 de la Constitución; y, por otra, el anuncio por parte de Ibarretxe de presentarse como candidato a Lehendakari en la sesión de investidura del Parlamento de Vitoria el pasado día 5 de mayo, cuando había la clara intención por su parte de renunciar tras la votación que había terminado por rechazarlo. Y es que en el juego del mus, cuando no te entran cartas o no andas acertado en los envites, lo mejor es levantarse de la mesa.

EL DÉFICIT DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN EL PAIS VASCO

EL DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN

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MANOLO MORAN

En la esperpéntica y surrealista obra maestra de Berlanga, “Bienvenido Mr. Marshall”, el alcalde de Villar del Río, un hombre bonachón y un poco duro de oído, al recibir la noticia del paso por la localidad de las autoridades americanas que facilitan ayuda económica al país, decide, junto con el representante de una famosa folklórica que se encuentra por esas fechas en el pueblo, disfrazar a toda la población al más puro estilo andaluz, para sorprender a sus visitantes y de esta forma recibir mayor cantidad de dinero…

Cualquiera puede recordar aquella secuencia irrepetible, memorable diría yo, en la que desde el balcón del ayuntamiento su sordo y elemental alcalde se dirige a sus conciudadanos en los siguientes términos:

 

“Vecinos de Villar del Río, yo, como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación y esa explicación que os debo, os la voy a pagar…que como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación y esa explicación os la voy a pagar…que como alcalde vuestro que soy…”

 

Cuando el retórico círculo vicioso parece cerrarse en la candidez del popular regidor, toma la palabra el representante de la folklórica, Manolo Morán, labiante y embaucador si los hay, tratando de convencer a los parroquianos.

El discurso de este personaje es el epítome de manual político para iniciados: La explicación es innecesaria porque vosotros sois inteligentes y despiertos y, sobre todo, y esa es la razón fundamental, sois nobles y bravos. Los americanos van a venir y el Señor Delegado ha ofrecido un premio al que los reciba mejor, pero no solamente mejor, sino más al gusto de los americanos. Y yo, que he estado en América, y conozco aquellas mentalidades nobles, pero infantiles, os digo que España se conoce en América a través de Andalucía. Pero, entendedme bien, no es que no amen como se merecen a estos pueblos castellanos de ejemplar raigambre, es que la fama de nuestras corridas de toros, de nuestros toreros, de nuestras gitanas y, sobre todo, del cante flamenco, ha borrado la fama de todo lo demás y buscan en nosotros el folklore. Pues nosotros nos llevaremos el premio al mejor recibimiento, porque los demás pueblos sólo han puesto colgaduras, arcos de triunfo y fuentes luminosas (con chorrito). Cursiladas y mamarrachadas”.

 

Tal como ya hace tiempo pude leer en la página de un internauta, yo tampoco he vuelto a oír nada nuevo en el tema político desde los discursos de Pepe Isbert y Manolo Morán.[más]

ZAPATERO SE EMPACHA, RAJOY NO LLEGA

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Daba lo mismo que a una suficiente mayoría del cuerpo electoral español le hubiesen interesado otros temas no menos importantes- incluso yo digo más- que los tratados con doblete en televisión por los contendientes electorales de los dos principales partidos que van a dirimir sus diferencias en las próximas Elecciones Generales. Porque, seamos sinceros: ¿hubiera podido el candidato Rajoy, en primer lugar, plantear en los dos “debates” televisivos la situación actual de la Justicia Española después de haber pasado de puntillas por la Ley Orgánica del Poder Judicial del 85 durante los ocho años de gobierno “popular”, y de haberla machihembrado con el PSOE en el Pacto de Estado por la Justicia del 2003, haciendo ambas formaciones de “enterradores” de Montesquieu y su división de poderes? Y en segundo lugar, aparte del asunto de la negociación con ETA, ¿qué discurso le quedaba al PP en relación con los nacionalismos catalán y vasco, y sus ínfulas “nacionales”, de no ser el de ocultar bajo la alfombra del “debate” la posibilidad de un seguro pacto con los nacionalistas – lo mismo que su principal adversario político- , si las “razones de Estado” y una exigua mayoría así lo demandan? A la primera pregunta, la respuesta es no; y a la segunda, ninguno. Así que los dos candidatos se esforzaron en conectar con el elector en aquellos temas que los estados mayores de los dos partidos- o sea, ellos mismos- pactaron sacar a la luz en medio de esta farsa. En todo caso era harto difícil para el señor Rajoy la tarea de contrarrestar el babilismo del actual Presidente del Gobierno: esa jerga de los políticos posmodernos que consiste en una pasión por hablar en público sin decir nada con sentido común. El término fue acuñado ya hace tiempo, y cosechó muy buenos resultados no sólo en la política española sobre todo después del 78, sino en tertulias de radio y televisión entre toda suerte de oradores de ocasión a partir de entonces. Convertido por Cantinflas en oficio, y por el tándem Isbert–Morán en arte con los discursos memorables desde el balcón del ayuntamiento en “Bienvenido míster Marshall”, fue perfeccionado entre otros por el ministro de Franco, José Solís Ruiz en la etapa del Movimiento Nacional, por Adolfo Suárez con su “puedo prometer y prometo” en los primeros años de la Transición, y alcanzó solera con el incomparable Felipe González, quien lo llevaba a la excelencia cuando, tras largarle a su interlocutor aquello de “déjeme que le diga una cosa”, le bombardeaba con un montón de “voces inconexas atadas con rosarios de partículas causales” (G. Trevijano).
Mas nada comparado con el discurso del actual Presidente del Gobierno, y candidato hoy a la Presidencia, quien ha elevado con superchería la realidad a lo intangible, convirtiendo en inútil cualquier réplica intelectual basada en la lógica de lo real.
Ya lo había avisado Pepe Blanco horas antes del segundo “debate”: “vamos a un discurso en positivo”, o cómo esconder la vacuidad tras la supuesta magia del vocablo. Y el “debatiente” socialista no defraudó. Hubo un momento antológico cuando, parodiando a su maestro González, le espetó al “popular”: “voy a darle un dato”. Y se lo dio: la revalorización del suelo, merced, según él, a la Ley del 98 aprobada por el PP, había llegado al quinientos por cien. No importó que Rajoy argumentara que la Ley nunca había entrado en vigor- en realidad la citada Ley había encallado ante el Constitucional por mor de un recurso presentado al alimón entre el PSOE y Pujol- , pues ZP ya había elaborado su discurso falso e irreal contra el que nada servían las lógicas argumentaciones en contra. Y es que gran parte de la actual sociedad española ha hecho suyo este tipo de lenguaje vacío y estos discursos que salen de la boca sin pensar. Ante este estado de cosas, el líder del PP ensaya entonces el tratamiento a su contrincante con ese desdén no exento de vanidad que ha venido proclamando hasta la saciedad el requerimiento de ser “algo más que español y mayor de edad para llegar a Presidente del Gobierno”, – cuando hasta el momento- y dicho sea de paso- tal premisa de la actual Ley Electoral contó con la anuencia de quien ahora la denuncia – , o declarando con falsa modestia ser “algo leído”, apuntando, por encima de la presunción de las propias cualidades para el puesto, ese total desprecio por el adversario que tanto termina por perderle a don Mariano, cuya actitud de holgura requeriría del conocimiento a su vez de esos pequeños defectos que le convierten en un candidato vulnerable: ante la opinión pública, que le puede tildar de “listillo”, lo que por estos pagos no está nada bien visto; y ante sus oponentes, quienes conocen después de todo que su papel de “brillante” parlamentario con el que algunos comunicadores le honran no es sino el de lector más o menos destacado de grandes discursos en la Cámara Baja, que luego se diluyen en el tiempo; y que el estupendo equipo de asesores de campaña- el mismo de costumbre y con los mismos nombres del que dispone entre periodos electorales- ,que tanto le sirve para presumir al líder conservador, pasa por ser un grupo de colaboradores que parecen más bien elegidos para errar casi de continuo hasta cuando rectifican, como si estuvieran empeñados en empatar el partido o salir derrotados por la mínima.
Los nombres de algunas de esas “figuras” que, presas de incontinencia verbal y exceso de protagonismo, realizan proclamas que sólo sirven para rellenar los titulares de la prensa “enemiga” están en la mente de todos, no hace falta repetirlos, y parecen alfombrar, por más que el Presidente del Partido Popular se empeñe en lo contrario, la retirada que le espera a la formación de derechas en dirección a sus “cuarteles de invierno” de la calle Génova durante los próximos cuatro años.

VIRAJE

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Antes tenían a Víctor Manuel y Ana Belén, cuando los referentes en los ya lejanos años ochenta se daban en la siniestra, y el personal se había quedado ciego viendo tantas cosas. Y es que la zurda apuntaba a la verdad que ansiaban, o más bien que creían ansiar; que eran al fin tiempos de conspiraciones para buscarla y de ilusiones para hallarla. Pero como en una nueva teoría heliocéntrica, otros focos adquieren derecho con el tiempo para que un nuevo punto de vista procure apoyo al compás: es el empezar a asomarse también a la ventana trasera desde la que tradicionalmente se veían los monstruos, y que por ello casi siempre estaba cerrada, y darse cuenta de que la vida puede adquirir ribetes de excentricidad (elipse), si no de péndulo, para entender nuevas perspectivas…: es el largo recorrido hacia el Liberalismo para los que, sin un claro pasado franquista, no necesitaban hacerse progres para homologarse.
Mas, ay, cuando los conducatores que como unos diosecillos emergentes llevan la palmatoria en el peregrinaje se quedan en el camino envueltos en sus mezquindades y hasta en sus impudencias: uno debe recurrir entonces a su propio reservorio para hacer la curva de evolución sin salirse de la derrota, sobre todo si está convencido de haber hallado el rumbo correcto.

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