TIRAR CON PÓLVORA DEL REY
Es año de crisis, y por tanto Año de Juegos como en la Antigua Roma: el club juega un Campeonato de España de Fútbol. ¿Qué será esto si llega a ganarlo?
Es año de crisis, y por tanto Año de Juegos como en la Antigua Roma: el club juega un Campeonato de España de Fútbol. ¿Qué será esto si llega a ganarlo?

El señor Redondo dictando
“La castración química no es la solución definitiva para el pederasta u otros agresores sexuales, los que piensen solo en ella quedarán decepcionados, es más importante que tras el cumplimiento de la condena el individuo que haya recibido un tratamiento correcto en el penal siga en contacto obligatorio con un terapeuta y acuda regularmente a las citas”. Es la propuesta que ayer dejó Santiago Redondo, profesor de Psicología y Criminología de la Universitat de Barcelona, en su conferencia Intervención con personas penadas por delitos de carácter sexual, en la sede coruñesa de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. “Es una intervención psicoeducativa que se dirige a trabajar los factores que tienen especial riesgo en los agresores sexuales”[...]
Dado lo que también hace unos días se pudo leer en “El Correo Gallego”, a propósito de las declaraciones realizadas por el letrado del presunto descuartizador de Ferrol, o sea, “Yo soy de los que consideran que la cárcel no rehabilita. Esta dramática situación debe de constituir una llamada al orden de la sociedad, porque la pena de privación de libertad no sirve para nada. Creo más en la vía asistencial, en los medios especializados para la rehabilitación, pero soy consciente de que ese sistema requeriría de una inversión de la que no disponemos”, parece haber en España una línea de pensamiento- dejémoslo ahí- en relación con nuestro sistema penal. Una línea – y soy reiterativo en este tema- inspirada en ese concepto perverso de la socialización de la culpa, y asentada además en establecer que el interés general de la mayoría lo sea en función de los intereses profesionales de unos pocos. Esa pretensión de determinados “expertos” para que el personal tenga que actuar en estos temas “al dictado”, más allá de la pomposidad de su exposición, sólo puede garantizar un mayor gasto para el contribuyente, una sociedad más vulnerable y un país más inseguro.
“Una reyerta en un pub vigués de la calle Lepanto se saldó ayer con tres detenidos y varios policías agredidos, según informó la Policía Local de Vigo.
Los hechos tuvieron lugar ayer a las 9 horas cuando los agentes policiales se desplazaron al lugar de los hechos para identificar a una chica que, presuntamente, había amenazado con un bate de béisbol a una camarera de un restaurante cercano, tras acusarla de cogerle una cajetilla de tabaco y un mechero que había depositado encima de la barra.
Cuando la Policía Local llegó al restaurante, la chica ya había abandonado el local y se encontraba en un pub cercano. La joven, que estaba acompañada por un hombre, fue posteriormente localizada por l Policía y no ofreció resistencia al ser identificada; sin embargo, su acompañante trató de agredir a los agentes con una botella de cerveza, aunque finalmente fue reducido por la Policía. Varios amigos del arrestado trataron de evitar su detención y comenzó una reyerta que se saldó con dos detenidos más. En el transcurso de la discusión, los agentes se vieron amenazados por varias decenas de personas y hubo dos policías que tuvieron que ser atendidos en Urgencias.
Los tres detenidos tienen entre 21 y 31 años de edad.”
Cuando los infractores se dedican a agredir a la Policía, mientras se los jalea o defiende por lo que hacen, cabe pensar cuánto faltará para que todo esto se vaya definitivamente al garete. Tal vez un par de proclamas más de “estamos en un estado de derecho”, o “en un régimen de libertades como el que disfrutamos”, las cuales acreditan a sabiendas todo lo contrario de lo que enuncian.
LIADA EN UN TRAPO
Decapita a su madre y pasea con su cabeza por las calles del pueblo murciano de Santomera
El presunto asesino, que está detenido, había sido arrestado en cuatro ocasiones por malos tratos a su progenitora y había estado en tratamiento psiquiátrico.
Hasta aquí la noticia.
Al margen de la calificación que tales hechos le han merecido al Delegado del Gobierno en la región – “hecho desgraciado, infructuoso y espeluznante”- , una sociedad avanzada, como al menos pretende ser la nuestra, no puede permitirse que determinados sujetos circulen libremente por la calle al amparo de una libertad que ni ellos mismos sienten ni aprecian en los demás. Tampoco podemos seguir confundiendo los intereses particulares de unos pocos con el interés general de la mayoría: cuando el ejercicio profesional en este campo termina por constituirse en un fin en sí mismo, convierte su función en infructuosa- en este caso sí-; la persistencia en la misma, en algo temerario, y a la sociedad que la habilitó, en una sociedad insegura. Y finalmente, es momento ya de requerir al legislador- quien antes se ha ungido solemnemente como tal con nuestro voto –para que a individuos que protagonizan conductas como la que nos ocupa se los tipifique como socialmente irrecuperables, y que su carga lo sea sólo en la medida de su confinamiento a perpetuidad, y nunca en el riesgo que aquéllas puedan suponer para la integridad del conjunto de los ciudadanos.
A ver si nos aclaramos. No es este gobierno o el otro el que trae a los inmigrantes; es la sociedad española quien lo hace, y es ella a su vez quien los acoge o los rechaza. El Gobierno de turno sólo da carta de naturaleza al mandamiento que sus votantes le otorgan en las urnas, para éste u otros temas. Que usted considera, por ejemplo, como cierto columnista del diario “Público”, que se debiera dar “barra libre” sin límite alguno, perfecto: hay partidos que lo propugnan. Que con un cierto control y tal, pues también hay opciones. Que por el contrario no quiere usted que entre nadie, entonces, señor mío, absténgase de votar. Yo más bien pienso que gane quien gane estas próximas elecciones, vayan haciéndose ustedes a la idea de los 50 millones de habitantes previstos para el 2015. Claro que para entonces habrá menos agua y menos energía, y seremos más a repartir…Hay soluciones. Ya se han apuntado algunas en la actual coyuntura, como bañarse con los niños, meter ladrillos en la cisterna, bajar unos grados la calefacción- que esto está que te ahogas- y apagar las luces…Usted mismo, estimado lector y sufrido votante.
En el semanal del grupo Vocento aparecía hace algunas fechas esta carta que me permito remitiros, escrita por una enfermera leonesa. Y es que sorprende, en medio de tanta superchería, retórica vana y mamotretos vacuos, encontrar contenido tan profundo en sólo unas pocas líneas. Es la belleza de lo sencillo.
ALDEANADAS
Cuando el pasado 1 de noviembre la simpática presentadora del tiempo en ETB2 ( televisión vasca ), Ana Urrutia, dio comienzo a su programa con la sorprendente frase “ Hoy, día de todos los Santos y Santas,…” (sic), pensé que las memeces a soltar por esas bocas habían llegado a lo más alto desde que debutó en el proceso aquello de “todos los vascos y vascas”. A partir de entonces hubo honrosas incorporaciones a tales chorradas, que anunciaban la utilización de un supuesto “lenguaje no sexista”en los escenarios de esta aldea, y así la cantinela de “ciudadanos y ciudadanas” empalagó los discursos de la política “correcta”, tanto como encenagó de ignorancia la utilización morfológica del idioma español. Mas héteme aquí que si la mencionada comunicadora vasca se permitía meter mano al santoral en la víspera de difuntos, por no ser menos, el “Instituto de la Mujer” llega aún más lejos, y entra a saco ahora en la tupida selva de la teología planteando la disyunción sexológica de lo Supremo.
¿Dónde vamos a poner el límite en esta moderna “conjura de los necios”?.
No otra cosa que el intento de superación de la angustia que nos asalta con frecuencia ante lo inevitable, es lo que hace que respondamos “estupendamente”, cuando el común nos pregunta que cómo va la cosa. Sembramos así la duda ante el vecindaje en medio de su propia incredulidad, y cubrimos de esa manera un flanco que resultaría demasiado vulnerable ante una respuesta contraria. Así aparentamos una felicidad de la que nadie goza, elevando tal mentira a la categoría de pandemia intelectual, e ignorando – o más bien deseando ignorar- que el fin para el que el hombre fue diseñado en absoluto precisa de la felicidad como función estable del ánimo.
Eso que algunos- o más bien todos – llaman felicidad sólo existe en forma de “crestas” dentro de esa línea en diente de sierra que es nuestra vida, y en la que el gozo se alterna con el dolor que casi siempre termina por superarlo. Cuando llegas al culmen de la satisfacción, ésta siempre es breve, renacen nuevos deseos que, por insatisfechos, hacen que la cadena de infelicidad se perpetúe. Saltar de una “cresta” a otra a fin de prolongar la dicha suele lograrse a veces, aunque casi siempre agrava el infortunio cuando al fin te desplomas de nuevo al “valle” de los sinsabores.
La felicidad- o el goce-, definida ya desde Schopenhauer como el cese temporal del deseo, o como la liberación del dolor y la superación de la necesidad, no tarda en transformarse en aburrimiento para el resurgir inevitable del nuevo deseo de bienestar. La vida así, nuestra vida, no es otra cosa que un eterno oscilar entre deseo y hastío; lo que en definitiva tan sólo puede devenir en dolor.
Tras la añagaza de la Naturaleza mientras somos jóvenes, mientras copulamos, dando de esta manera sentido a nuestro anhelo más vehemente y en el que concentramos toda nuestra voluntad, y mientras, como consecuencia, engendramos para cumplir así fielmente el inexorable mandato genético, aquella nuestra Madre no sólo nos abandona a nuestra suerte en medio del deterioro físico, que en nuestro cuerpo es indicador de que el cumplimiento de nuestra misión ha tocado a su fin, sino que termina además por restar en nosotros ya toda posibilidad hacia el placer; pues hasta aquél que como último permanece cuando ya todos los demás nos han abandonado- el comer- termina por sembrar también de privaciones nuestro frágil ocaso.
No cejamos sin embargo en la ensoñación de creernos siempre jóvenes, pues como le ocurría a Dorian Grey, sólo en los demás vemos el occidente de la vida, lo que por otra parte nos ayuda a sobrellevar la pesadez de esta carga consolidada de sinsentidos, y para la que a duras penas logramos encontrar remansos de alivio en nuestro camino.
Ay este rilar del decadente otoño por tiempo de castañar y ánimas, entre sugerencias de evocación, grises húmedos, olor a musgo y aires de cementerio. Rilar de la frágil ilusión, que por San Martín se tiñe en ocres y se adereza en matanzas, atenuando con plétora fugaz arribadas imparables de nostalgia. Rilar del viajero que con Caronte alcanza el Hades de la nada; porque anhelar la eternidad sabiéndose mortal es un absurdo; soñar con el Valle de Josafat, una celada.
Estimado señor alcalde de Carnota:
En medio del horror de fuego, pavesas y humo en que de nuevo se ha convertido Galicia, y más concretamente su hermoso concello, he podido escuchar sus declaraciones a los medios en el sentido de que los incendios intencionados debieran ser declarados “crímenes contra la humanidad”. Sus palabras fueron más valientes y también más atinadas y acordes a los tiempos que las de otros políticos gallegos a lo largo de estos días. Y no digamos ya comparadas con las de algún responsable del Gobierno central. Sepa que las hago mías- las suyas- tras solidarizarme con Galicia a la que me unen más que lazos familiares.
Ustedes, que ya conocieron por desgracia los efectos del rompimiento del petrolero Prestige y su mortal vertido a la costa, vuelven ahora a ser “castigados” de nuevo, más por la mano depredadora del hombre que por los propios elementos.
También entonces situar en los mares un buque en precario cargado de hidrocarburos a sabiendas de tal contingencia fue un auténtico crimen contra la humanidad. Permitir con indolencia que tal cosa ocurriera, manteniendo aún en Europa una legislación obsoleta y lenitiva, y gestionar su colapso con ineptitud debieran haber supuesto responsabilidades más que políticas, las que ni siquiera hubo.
En 1972 el premio Nobel de Medicina Konrad Lorenz escribía cómo “la Humanidad civilizada se encamina por sí sola hacia su ruina ecológica mientras asola, con obcecación y vandalismo la Naturaleza que le circunda y nutre. Tal vez reconozca sus errores cuando sienta por primera vez las secuelas económicas de tal actitud, pero entonces probablemente será demasiado tarde. La ruindad estética y ética de la civilización actual es imputable, en gran medida, al distanciamiento generalizado de la naturaleza viva…”
Es cierto que su propuesta recala exclusivamente en el ámbito punitivo. Pero así es nuestro sistema y así ocurre con el resto de delitos. Es lo que en medicina se llama tratamiento sintomático: se trata el síntoma, no las causas. Más que nada porque éstas se desconocen. Aunque tal vez se pudieran apuntar como concausas la proyección sobre lo inerme de comportamientos agresivos cada día más presentes en nuestras sociedades tan deshumanizadas por el estilo de vida; o, por qué no, el hecho ignorante de creer que en definitiva los recursos de la Naturaleza son inagotables.
Sin embargo y desgraciadamente, en medio de este “asolamiento del espacio vital” y presos de una enorme ceguera, resulta impensable hoy una reforma en nuestro ordenamiento jurídico que diera cobertura a su clarividente propuesta. Y hasta, por qué no decirlo, al establecimiento de una nueva jerarquía de valores que haga prevalecer el árbol sobre el hombre, pues que el orden natural parece indicar que nuestra desaparición como especie ha de producirse antes que la de los vegetales.
El pensamiento sofista, señor alcalde, “El hombre es la medida de todas las cosas” fue vertido en el siglo V antes de Cristo. Desde entonces quizá el hombre haya ido hacia atrás y sea en cambio hoy la desmedida de casi todo.
Reciba con mi apoyo un saludo.