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	<title>BLOG DE VEIGA DO CANTO</title>
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	<description>&#34;Sólo a la libertad los hombres la desdeñan, unicamente, a lo que me parece, porque si la deseasen la tendrían: como si se rehusasen a hacer esa preciosa conquista porque es demasiado fácil.&#34;</description>
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		<title>BLOG DE VEIGA DO CANTO</title>
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		<title>OBEDIENCIA Y DOCILIDAD</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Jul 2010 10:46:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[SOCIEDAD]]></category>

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		<description><![CDATA[    Con una repetición metódica cada dos años, siempre que la selección nacional de fútbol se enfrenta en fases decisivas de campeonatos continentales o mundiales, los que llevan las riendas del rebaño dejan desmelenarse a Juan Lanas con un patriotismo de tasca y plaza mayor, entre ríos de cerveza y camaradería de fervores coloristas <a href="http://veigadocanto.com/2010/07/08/obediencia-y-docilidad/" class="excerpt-more-link">[&#8230;]</a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=1110&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:right;"> </p>
<p style="text-align:center;"> <a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/07/obedientes-y-dociles.png"><img class="size-full wp-image-1118  aligncenter" title="obedientes y dóciles" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/07/obedientes-y-dociles.png?w=429&#038;h=367" alt="" width="429" height="367" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">Con una repetición metódica cada dos años, siempre que la selección nacional de fútbol se enfrenta en fases decisivas de campeonatos continentales o mundiales, los que llevan las riendas del rebaño dejan desmelenarse a Juan Lanas con un patriotismo de tasca y plaza mayor, entre ríos de cerveza y camaradería de fervores coloristas diseñados para la ocasión. A los sones de alguna cantinela con bombo y platillo, o, como en este caso, al ritmo de champeta, con una melodía conocida y bailada por los barranquilleros, el personal sigue la tonada de Shakira que canta al planeta y lo hace menear en el mundial de fútbol Sudáfrica 2010; merced todo ello a los altavoces de esos que detentando la supremacía moral le dicen lo que debe ser en cada circunstancia, y que en la actual no es sino la eclosión del nombre de España, que más allá sin embargo del actual acontecimiento deportivo, y con unas conciencias ya políticamente domeñadas, se volverá a trasmutar con la utilización de ese lenguaje calculadamente promiscuo por parte de los profesionales de la cosa para borrar de la vida cotidiana cualquier atisbo de simbología española, asumiendo el gentío que la palabra y el símbolo de España pase al baúl de los recuerdos hasta el siguiente acontecimiento protagonizado por la selección nacional de fútbol; y que toda otra manifestación popular no esté presidida por la enseña nacional sino por la tricolor o las nacionalistas; las camisetas no sean rojas sino negras; el erotismo de los sostenes rojigualdas de exteriores y los ombligos al aire con los emblemas de <strong><em>la roja</em></strong> se truequen en palideciente androginia, y los bíceps atléticos den paso a la magrosis, el regusto por la suciedad y el desaliño, y esa aversión al bronceado y a la policromía. </p>
<p style="text-align:justify;">España una vez más travestida de Estado Español o “de este país”, y su pueblo, perdido en la carencia de su propia identidad como nación que se ha dejado hurtar por los cancioneros de turno, de cuya música, interpretada en este caso y muy recientemente por el Tribunal Constitucional, ni siquiera se percata. Como muy bien ha escrito el filósofo Albiac en un artículo en el diario “ABC” el pasado 30 de junio, <strong><em>“Si Cataluña es una nación, el sujeto fijado por la Constitución de 1978, la nación española, ha dejado de existir”.</em></strong><a href="http://www.abc.es/20100630/opinion-colaboraciones/eficacia-constituyente-20100630.html">[pulsar]</a></p>
<p style="text-align:justify;">Ese pueblo español  que ayer noche salía a la calle a celebrar el triunfo de su selección en semifinales frente e Alemania, tan deseoso y necesitado de alegrías, es el mismo que se rindió tras los atentados del 11M en Madrid depositando en las urnas el voto de la claudicación. Es ese pueblo cobardón, incapaz de reivindicarse a  sí mismo, que se ha dejado arrebatar su sentido de pertenencia al grupo que lo identifica como nación. Desdibujada su historia, vaciados sus recuerdos y expósitos de simbología, los españoles tan sólo parecen prender el rescoldo de lo que fue un gran país en la algarabía del fútbol: tan unidos en lo deportivo y tan separados en lo  fundamental; tan vociferantes en la calle como silenciosos en sus conciencias. Obedientes y dóciles<a href="http://www.filosofia.org/hem/dep/sol/9220223.htm">[pulsar]</a> con quienes los despojaron de sus principios y que en tantos casos les hacen sentirse extraños en su propio país. Huérfanos, en definitiva, de sus propias creencias…<a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/07/la-claudicacion.jpg"></a> </p>
<p style="text-align:justify;">¿Para qué quiere un pueblo que ha renunciado a su soberanía ganar un campeonato mundial de fútbol de selecciones nacionales?</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/bustelo.wordpress.com/1110/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/bustelo.wordpress.com/1110/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/bustelo.wordpress.com/1110/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/bustelo.wordpress.com/1110/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/bustelo.wordpress.com/1110/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/bustelo.wordpress.com/1110/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/bustelo.wordpress.com/1110/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/bustelo.wordpress.com/1110/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/bustelo.wordpress.com/1110/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/bustelo.wordpress.com/1110/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=1110&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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		<title>VII CERTAMEN INTERNACIONAL DE POESÍA &#8220;MEMORIAL BRUNO ALZOLA GARCÍA&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jun 2010 13:00:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[POESÍA]]></category>

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		<description><![CDATA[Con la asistencia de Autoridades locales, miembros del Jurado y un numeroso público, en una tarde de ésas en las que los meteorólogos nos dicen a veces que se producirán nubes de desarrollo, tuvo lugar en el “Palacio Cimiano” de Panes el acto de entrega de premios del VII CERTAMEN INTERNACIONAL DE POESÍA  “MEMORIAL BRUNO <a href="http://veigadocanto.com/2010/06/29/vii-certamen-internacional-de-poesia-memorial-bruno-alzola-garcia-3/" class="excerpt-more-link">[&#8230;]</a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=1096&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/06/ganadores.jpg"><img class="size-full wp-image-1097 aligncenter" title="GANADORES" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/06/ganadores.jpg?w=500&#038;h=347" alt="" width="500" height="347" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">Con la asistencia de Autoridades locales, miembros del Jurado y un numeroso público, en una tarde de ésas en las que los meteorólogos nos dicen a veces que se producirán nubes de desarrollo, tuvo lugar en el “Palacio Cimiano” de Panes el acto de entrega de premios del VII CERTAMEN INTERNACIONAL DE POESÍA  “MEMORIAL BRUNO ALZOLA GARCÍA”. En un principio, en los jardines del complejo hotelero, y después,  cuando los elementos se manifestaron con ruidos y agua, en uno de los salones del hotel peñamellerano.</p>
<p style="text-align:justify;">Ramón Alzola, como siempre, abrió el acto con unas palabras de salutación, y tras la lectura del acta del fallo del Jurado, fue dando paso a cada uno de los intervinientes al acto:</p>
<p style="text-align:justify;">Josep María Martinell, miembro del Jurado, que trazó una semblanza de Miguel Hernández a modo de carta al poeta alicantino en el centenario  de su nacimiento. La poetisa gijonesa- ganadora del segundo premio del certamen del año anterior- Isabel Reyes, que entregó el premio a la autora del soneto ganador, y nos recitó dos: uno encuadrado en la efemérides del autor de Orihuela, y otro, sentido, emocionado y vibrante, con dedicatoria a la figura del joven Bruno Alzola, fallecido trágicamente hace ahora once años, y a cuya memoria tiene lugar cada año este certamen de poesía. La intervención de la estudiante de Arte Dramático, María Nieto Noriega, que recitó a Miguel Hernández y el soneto clasificado en tercer lugar. La presentación del escritor Alejandro Céspedes como nuevo miembro del Jurado, y los comentarios a los tres sonetos ganadores: el que obtuvo el primer premio, <strong>“Adagio en la laguna”</strong>, recitado por su autora, la poetisa manchega Diana Rodrigo Ruiz, con comentario a cargo del miembro del Jurado, Antonio Portero. El clasificado en segundo lugar, <strong>“Este rosal sin sombra de mi vida”</strong>, cuyo autor es don Santiago Romero de Ávila y García Abadillo, que fue recitado por el también miembro  del Jurado, Jaime Vinuesa, y comentado por Cecilio Testón. De la glosa del soneto que obtuvo el tercer premio, <strong>“Retrato”</strong>, de don Manuel Sáenz Alonso, se encargó el miembro de Jurado, Pedro García, quien ha tenido a bien enviarnos su texto:</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/06/quevedo2.jpg"></a><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/06/quevedo2.jpg"></a></p>
<p style="text-align:justify;">Señor alcalde y concejales, señoras y señores, amigos: buenas tardes.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/06/quevedo3.jpg"><img title="quevedo" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/06/quevedo3.jpg?w=140&#038;h=166" alt="" width="140" height="166" /></a><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/06/quevedo3.jpg"></a></p>
<p style="text-align:justify;">Este inteligente remedo en recursos sintácticos del soneto satírico-burlesco <strong>“A una nariz”</strong>, con el que Francisco de Quevedo y Villegas “obsequió” a su eterno rival literario y personal, Luis de Góngora, posee en general la estructura sonetista culta de la poesía clásica española, con un ritmo de endecasílabo propio que intensifica el acento en la sexta y décima sílabas de cada uno de los versos, una consonancia idéntica en los cuartetos; y una rima en los dos tercetos- considerados como tales en este caso según definición de la Academia-, que lo es a gusto del poeta, y que en todo caso le concede una notable rotundidad al cierre conceptual de un soneto que siendo anafórico en la emulación de los inicios versales prescinde de la befa quevediana, elude su hipérbole en aras de la moderación y esconde su metáfora en busca de lo conciso.</p>
<p style="text-align:justify;">En el fondo de la composición, el autor de este soneto, don Manuel Sáenz Alonso, hace gala de un perfecto conocimiento de la persona y obra de don Francisco de Quevedo, elaborando un retrato casi siempre laudatorio del insigne poeta áureo, del que resalta cualidades y méritos, junto a actitudes no siempre plausibles, pero que en definitiva vienen a glosar la vida de un genio dedicado fundamentalmente al disfrute y enriquecimiento de las letras.</p>
<p style="text-align:justify;">Glosa de quien acreditó una cultura que le permitió traducir en seis lenguas y escribir en la suya propia, según muchos, como nadie ha podido volver a hacerlo. De hondo pensador, que pudo dejar sentencias para la posteridad como <strong>&#8220;Donde hay poca justicia es un peligro tener razón.”</strong> O como aquella otra de <strong>“Como es nuestra infancia, es así nuestra vida. </strong><strong>Lloramos porque nacimos, vivimos sin saber qué es vida, empezamos a morir sin saber qué es muerte.”</strong> O la más conocida de <strong>“Poderoso caballero es Don Dinero.&#8221;</strong> Y, por terminar, la tan amarga que cierra la <strong>“Vida del buscón Pablos”,</strong> <strong>&#8220;Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres.&#8221; </strong></p>
<p style="text-align:justify;">Glosa del humanista, dominador del griego y el latín y conocedor de la retórica aristotélica, autor de los <strong>“Grandes anales de quince días”,</strong> que con una prosa de ilustre barroquismo, afilada de léxico, conceptista y rotunda, describen los acontecimientos políticos más importantes que tuvieron lugar en la corte de Madrid entre la muerte de Felipe III y la subida al trono de Felipe IV y sus ministros Zúñiga y Olivares. Pretendidamente imparcial, no está exenta su prosa del halago al poder de entonces, ansiando quizá la pronta salida del destierro de la torre de Juan Abad.</p>
<p style="text-align:justify;">Glosa del autor de poemas metafísicos, morales y religiosos. Poemas existenciales en los que reflexiona sobre el sentido de la existencia, el paso del tiempo y la muerte, donde con frecuencia se entremezclan el amor y el culto a lo divino. El estoicismo senequista y cristiano de la vida como camino hacia lo inevitable- <em><strong>cotidie morimur</strong></em>, o morimos cada día-; una vida que se pierde vanamente siendo su paso tan angustiosamente fugaz. Quizá en el mejor soneto en lengua castellana, <strong>“Amor constante más allá de la muerte”</strong>, es el amor, tan petrarquista en Quevedo, el que da sentido a la vida. En justo catorce versos sintetiza Quevedo el paso mitológico al mundo de los muertos cruzando la laguna Estigia en la barca de Caronte, y dejando el alma obligatoriamente sus recuerdos en esta parte de la orilla, de forma que llegue al destino final, el infierno, sin bagaje alguno: un alma vacía de recuerdos, contra lo que se rebela el poeta en su desafío de intenso amor en este segundo cuarteto:</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/06/la-laguna-estigia2.jpg"></a><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/06/la-laguna-estigia2.jpg"><img class="aligncenter" title="la laguna estigia" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/06/la-laguna-estigia2.jpg?w=300&#038;h=185" alt="" width="300" height="185" /></a> </p>
<p style="text-align:justify;"><strong>&#8220;mas no, de esotra parte, en la ribera, </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>dejará la memoria, en donde ardía:</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong> nadar sabe mi llama el agua fría, </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>y perder el respeto a ley severa.&#8221;</strong> </p>
<p style="text-align:justify;">Glosa del Quevedo de los<strong>”Sueños y discursos de verdades descubridoras de abusos, vicios y engaños, en todos los oficios y estados del mundo”</strong>, título que revela a las claras el contenido del libro, en el que Quevedo recurre a la fantasía onírica para dar rienda suelta a la sátira costumbrista.</p>
<p style="text-align:justify;">Y por qué no glosar al <strong>“libelista de enredo”</strong>, quien escribe por encargo el opúsculo, <strong>&#8220;El chitón de las tarabillas&#8221;,</strong> un ataque solapado contra aquellos a los que pretendía defender, Felipe IV y el Conde Duque de Olivares, lo que le supuso la pérdida de confianza de este último y su posterior destierro y encarcelamiento.</p>
<p style="text-align:justify;">Glosa del Quevedo más universal, el Quevedo de la sátira, la mordacidad y la contemplación regocijante de los grotesco, resaltando en tal sentido este soneto que rememora en su poema el señor Sáenz Alonso, <strong>“A una nariz”</strong>, quizá el soneto burlesco más famoso de Quevedo, con una estructura especialmente satírica y antisemita, de gran calidad y agudeza hiperbólicas que lo engrandecen.</p>
<p style="text-align:justify;">Y glosa en fin y sobre todo de la prosa magistral por antonomasia de la picaresca española, <strong>“La vida del Buscón llamado Pablos”</strong>, que supera al  Lazarillo y al Guzmán- como muy bien refiere Francisco Rico en su prólogo al relato quevediano &#8211; <strong>“en ingenio lingüístico, en agudezas, sales y conceptos</strong>”-con una profundidad descriptiva que nadie ha  podido igualar en la literatura española, y que podría condensarse en estos pasajes de la obra, cuando en la presentación del personaje protagonista, él mismo nos da cuenta entre perífrasis de las figuras de sus progenitores. Así sobre su padre dice Pablos:</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>“Metía el dos de bastos para sacar el as de oros”</strong>. Manera conceptual e inimitable de decir que un señor está metiendo dos dedos en un bolsillo de otro para sustraerle una moneda. Sobre su madre, Pablos relata que <strong>“todos los poetas hacían cosas sobre ella”</strong>, aunque no es que se refiera precisamente a su carácter de musa: los poetas hacen cosas sobre ella, sobre su cuerpo, exactamente. O en este otro que culmina el costumbrismo satírico del gran autor madrileño, con ese retablo de figuras ridículas para la burla, en la definición caricaturesca tan magistral del Dómine Cabra: </p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/06/el-buscon4.jpg"><img title="el buscón" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/06/el-buscon4.jpg?w=262&#038;h=400" alt="" width="262" height="400" /></a><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/06/el-buscon4.jpg"></a></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>“Él era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, los ojos avecindados en el cogote, que parecía que miraba por cuévanos, tan hundidos y oscuros que era buen sitio el suyo para tiendas de mercaderes; la nariz, de cuerpo de santo, comido el pico, entre Roma y </strong><strong>Francia, porque se le había comido de unas búas de resfriado, que aún no fueron de vicio porque cuestan dinero; las barbas descoloridas de miedo de la boca vecina, que de pura hambre parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le faltaban no sé cuántos, y pienso que por holgazanes y vagamundos se los habían desterrado; el gaznate largo como de avestruz, con una nuez tan salida que parecía se iba a buscar de comer forzada de la necesidad; los brazos secos; las manos como un manojo de sarmientos cada una. Mirado de medio abajo parecía tenedor o compás, con dos piernas largas y flacas. Su andar muy espacioso; si se descomponía algo, le sonaban los huesos como tablillas de San Lázaro </strong><strong>[…] </strong><strong>Traía un bonete los días de sol ratonado con mil gateras y guarniciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos en caspa. La sotana, según decían algunos, era milagrosa, porque no se sabía de qué color era. Unos, viéndola tan sin pelo, la tenían por de cuero de rana; otros </strong><strong>decían que era ilusión; desde cerca parecía negra y desde lejos entre azul […] Cada zapato podía ser tumba de un filisteo. Pues ¿su aposento? Aún arañas no había en él. Conjuraba los ratones de miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba. La cama tenía en el suelo, y dormía siempre de un lado por no gastar las sábanas. Al fin, él era archipobre y protomiseria”.</strong></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">En efecto, érase don Francisco de Quevedo.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Muchas gracias.</p>
<p> </p>
<p>Panes, a 27 de junio de 2010</p>
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		<title>LOS DOS QUE SE IRÁN (ZAPATERO Y RAJOY) Y EL QUE VIENE (DURÁN I LLEIDA)</title>
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		<pubDate>Mon, 31 May 2010 10:51:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[ESPAÑA EN CRISIS]]></category>
		<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>

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		<description><![CDATA[      Tras el debate del pasado 27 de mayo en el Congreso sobre la convalidación del Real decreto Ley por el que se adoptan medidas extraordinarias para la reducción del déficit público que Zapatero había llevado a la Cámara Baja, y para aquellos votantes que, plenos aún de esperanza en los dos grandes <a href="http://veigadocanto.com/2010/05/31/los-dos-que-se-irn-y-el-que-viene/" class="excerpt-more-link">[&#8230;]</a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=1050&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"> </p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/05/el-gobierno-en-el-pleno-del-decretazo-del-27-de-mayo-de-2010.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-1052" title="el gobierno en el pleno del decretazo del 27 de mayo de 2010" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/05/el-gobierno-en-el-pleno-del-decretazo-del-27-de-mayo-de-2010.png?w=470&#038;h=143" alt="" width="470" height="143" /></a></p>
<p style="text-align:left;"> <a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/05/rajoy.jpg"></a><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/05/2010052801325950_375.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1053" title="2010052801325950_375" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/05/2010052801325950_375.jpg?w=230&#038;h=304" alt="" width="230" height="304" /></a></p>
<p> <img class="aligncenter size-full wp-image-1055" title="rajoy" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/05/rajoy1.jpg?w=178&#038;h=121" alt="" width="178" height="121" /></p>
<p style="text-align:justify;">Tras el debate del pasado 27 de mayo en el Congreso sobre la convalidación del Real decreto Ley por el que se adoptan medidas extraordinarias para la reducción del déficit público que Zapatero había llevado a la Cámara Baja, y para aquellos votantes que, plenos aún de esperanza en los dos grandes partidos españoles, piensan ir a votar después de que encallen en las Cortes los Presupuestos Generales del Estado para el 2011- según vaticina Durán i Lleida- , será preciso decir que lo preocupante electoralmente hablando no es que el PSOE deba hacerse con un nuevo candidato a la Presidencia del Gobierno, sino que el principal partido de la oposición carece de él.</p>
<p style="text-align:justify;">Sabíamos ya hace tiempo que Rajoy se considera “algo leído”, manifestación de falsa modestia hecha por alguien que se cree que los demás le deben suponer en la excelencia por su currículo de brillante opositor. Esa falsa modestia que contrapone siempre a la figura de Zapatero al que considera poco menos que un iletrado. Pero como él dice también “hace falta algo más que saber leer y escribir para ser Presidente del Gobierno”; y un político que confiesa leer como único periódico el diario “Marca” no hace sino ocultar sus intenciones y esconder acomplejadamente la verdad que sus electores sacan a la luz cada vez que le otorgan su confianza, y que es su pertenencia a una derecha que él pretende una y otra vez maquillar desde ese “centro reformista”, con una bofetada a esos votantes conservadores y liberales que lo eligen cada cuatro años.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>“Algo más que saber leer y escribir”.</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;">Y en la memoria de todos están sus explicaciones ante los medios durante la crisis del <em>Prestige</em>, crisis que él ayudó como Vicepresidente a gestionar de manera tan lamentable; y es que ni siquiera entonces acreditó haber sabido elegir bien a sus asesores que le hubieran debido enseñar dos cosas que él no conoce: una, que el petróleo es menos denso que el agua y por tanto no puede quedarse en el fondo del mar, y mucho menos congelado, y otra que la mar devuelve a la costa lo que no es suyo.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>“Algo más que saber leer y escribir”.</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;">Mediocre lector de discursos, pues ni siquiera sabemos si los escribe él mismo, pero sin “garra” parlamentaria para darles “vida” en el hemiciclo, el señor Rajoy no logra superar la reválida del Congreso de los Diputados. Sólo en el discurso del Plan Ibarretxe apuntó maneras, quizá porque creía en lo que estaba leyendo, y la cosa no le salió mal. La oratoria y el parlamentarismo no son lo suyo, no tiene capacidad para convencer ni verbal ni gestualmente, y por ello carece de liderazgo, tal vez por la misma razón por la que se rodeó de medianías que es lo que suelen hacer los dirigentes con perfil gris como el de este dirigente gallego.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>“Algo más que saber leer y escribir”.</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;">Mariano Rajoy, fiel a su estilo de lector monocorde, dio lectura a <a href="http://estatico.lavanguardia.es/lavanguardia/docs/20100527/discursrajoy.pdf" target="_blank">un texto aparentemente duro</a> aunque insustancial, carente de brío parlamentario y leído sin convicción, cuyo título podría rezar así: <strong>“A ver si madura y se cae”.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Insustancial y carente de brío, por lo reiterativo:</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>[…]Vamos a votar en contra por estimarlo <em>improvisado, insuficiente e injusto</em>.[…], </strong>pág. 2 del documento.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>[…]Señorías, he mencionado antes que este Decreto Ley <em>además de improvisado es insuficiente</em>. Esto tampoco necesita mucha argumentación.[…],</strong> pág. 3 del documento</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>[…]Ni hacer un Decreto Ley tan injusto como este. Esta es la verdad.[…]</strong>, pág. 5 del documento.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>[…]Hay una alternativa a este Real Decreto improvisado e injusto</strong>[…], pág. 5 del documento.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>[…]En suma, Señorías, no podemos aprobar este Decreto Ley porque responde a la improvisación, porque las medidas son insuficientes -no crean crecimiento económico ni empleo- y sobre todo porque son profundamente injustas. Y además, sin necesidad, que es lo peor[…]</strong>. Pág. 5 del documento.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Señorías, no nos oponemos a la reducción del déficit. Era una tarea que debía haberse hecho ya hace mucho tiempo. Hay una alternativa a este Real Decreto improvisado e injusto que hace daño a mucha gente que no tiene por que pagar los errores del Gobierno. Ustedes no han querido</strong>. Pág. 5 del documento.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>En resumen, el Real Decreto Ley es improvisado, es injusto, es insuficiente.<em> </em></strong>Pag. 6 del documento</p>
<p style="text-align:justify;"><em><strong>“Algo más que saber leer y escribir”.</strong></em></p>
<p style="text-align:justify;">Con falta de convicción, cuando ya ni siquiera completas los textos:</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>[…]Señorías, ni siquiera han intentado hacer todo lo que fuera posible para evitar el recorte de los gastos sociales. El otro día ofrecí algunas ideas, pero no insistiré hoy[…].</strong>Pág. 5 del documento</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>[…]Señorías, ¿de verdad no había 1500 millones de euros en el presupuesto de dónde recortar antes que recortarle a los pensionistas? ¿De verdad que no lo había? Los hay[…]. </strong>Pág. 4 del documento.</p>
<p style="text-align:justify;"><em><strong>“Algo más que saber leer y escribir”.</strong></em></p>
<p style="text-align:justify;">Y entonces surgió el representante de CIU, Durán i Lleida, para sorpresa de algunos y satisfacción de casi todos, y se convirtió, sin duda, en el protagonista del debate del Real Decreto-Ley 8/2010, de 20 de mayo, que supone la adopción de medidas extraordinarias para rebajar el déficit. Quizá en la mejor intervención en las Cortes que se le recuerda, articuló un <a href="http://estatico.lavanguardia.es/lavanguardia/docs/20100527/discursduran.pdf" target="_blank">discurso demoledor</a> – algunos apuntan a que fue el discurso que debió hacer Rajoy, olvidando que para ello hubiera hecho falta algo más que “saber leer y escribir”- contra el inquilino de la Moncloa, a quien le apuntó los gravísimos errores que lleva cometidos en una etapa de alegre dispendio e irresponsabilidad a lo largo de estos años, para marcarle después los tiempos y las tareas a cumplir antes de su definitivo declive: reformas estructurales necesarias y urgentes que debe abordar de inmediato; para más tarde, y cuando ya no pueda sacar adelante los Presupuestos, convocar elecciones e irse a casa porque su “etapa ha finiquitado”. Todo ello incardinado en la responsabilidad institucional de quien ha entendido el mensaje “tutelar” tanto de los socios principales de la Unión Europea y de las principales potencias mundiales, como del Fondo Monetario y de los Mercados, al evitar en este momento la caída de un ejecutivo periclitado. Ni siquiera dejó resquicio al solaz de la galería, cuando les espetó a los socialistas <strong>«¡No me aplaudan porque no estoy de acuerdo con ustedes!»</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Durán en definitiva, aparte de que pudiera haberse metido en el bolsillo a la mayoría de los españoles con su discurso claramente institucional al erigirse en un claro referente de la derecha española en detrimento del PP, acaba de apuntalar además a CIU ante las próximas elecciones catalanas.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>“Algo más que saber leer y escribir”.</em></strong></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/bustelo.wordpress.com/1050/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/bustelo.wordpress.com/1050/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/bustelo.wordpress.com/1050/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/bustelo.wordpress.com/1050/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/bustelo.wordpress.com/1050/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/bustelo.wordpress.com/1050/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/bustelo.wordpress.com/1050/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/bustelo.wordpress.com/1050/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/bustelo.wordpress.com/1050/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/bustelo.wordpress.com/1050/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=1050&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>&#8220;Sonetos&#8221;, de Ram&#243;n Alzola</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Apr 2010 12:11:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[POESÍA]]></category>

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		<description><![CDATA[  El pintor y poeta peñamellerano, Ramón Alzola, presentó el pasado sábado 17 en el salón de actos de la Casa Municipal de Cultura de Llanes su libro “Sonetos”. De Ramón Alzola, “escritor de versos de formación autodidacta”, como él se define, he tenido ocasión de comentar en este blog uno de los sonetos &#8211; <a href="http://veigadocanto.com/2010/04/27/sonetos-de-ramn-alzola/" class="excerpt-more-link">[&#8230;]</a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=1029&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/04/sonetos.jpg"><img style="display:block;float:none;margin-left:auto;margin-right:auto;border:0;" title="SONETOS" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/04/sonetos_thumb.jpg?w=242&#038;h=392" border="0" alt="SONETOS" width="242" height="392" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">El pintor y poeta peñamellerano, Ramón Alzola, presentó el pasado sábado 17 en el salón de actos de la Casa Municipal de Cultura de Llanes su libro “Sonetos”.</p>
<p style="text-align:justify;">De Ramón Alzola, “escritor de versos de formación autodidacta”, como él se define, he tenido ocasión de comentar en este blog uno de los sonetos &#8211; para mí el más afortunado &#8211; que ahora aparecen en su libro: el titulado “MELANCOLÍA”, <strong><a href="http://veigadocanto.com/2009/04/26/melancolia/"><span style="color:#000000;">[pulsar]</span></a></strong>, epítome del sentimiento que  embarga al poeta por la muerte del ser querido y por el dolor sin paliativos de su ausencia. La muerte, como infinitud incontestable de la nada, la aflicción, como abismo de lo imposible, y la melancolía como refugio de lo que ya no será, sobresaliendo entre todas las emociones presentes en los treinta sonetos que componen el texto del poemario.</p>
<p style="text-align:justify;">Al margen de ello, ha llamado poderosamente mi atención un comentario que aparece bajo la referencia al acto de la que se hace eco la edición digital del diario “El Comercio”, y que paso a transcribir y comentar en unas líneas:</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>Mas afán de protagonismo, que nivel literario Abr/2010 | 00:33:55  </em><a href="http://www.aytopanespbaja.com/adjuntos/30sonetos.pdf"><span style="color:#000000;">[pulsar]</span></a></strong><em>Todo el que se dedique a la poesía, escrita o no (ésta a veces la mejor) merece aplauso lo malo es cuando se le sube a uno a a la cabeza el creerse un creador o POETA con mayúsculas cuando sólo se es un mecánico rimador de ripios menos que más afortunados. Entonces el ego se dispara (el de los cincuentones como los horizontes en las obras de DE CHIRICO, es infinito) y uno se rodea de gente con sí merecido prestigio y juega a ser famosete, cumpliendo aquello de que \&#8221;tener fama es fácil lo difícil es merecerla\&#8221;. Que lea más o que escriba mejor una de dos, y si va a talleres literarios que le hacen más falta que organizar premios que le superan, que tampoco olvide que en en esos talleres se enseñan modales de mesa pero que la comida ha de llevarla uno de \&#8221;casa\&#8221;. ¡Hala y más humildad, poetilla\&#8221; </em></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;">Para dar consejos de leer más o escribir mejor hay que empezar por uno mismo; y no erigirse en una especie de especialista en contexto que sólo vive de citas y de procesar pensamientos de otros acicalándolos con una pretendida erudición. Un repaso al escrito en cuestión deja al descubierto errores de sintaxis, producto, bien de la prisa en lanzar el insulto, o de propias carencias. Las citas, prendidas al texto con alfileres y con garrafal error sintáctico incluido- <strong><em>el [ego] de los cincuentones como los horizontes en las obras de DE CHIRICO, es infinito</em></strong>-, dan en expresiones tales que confunden la <strong><em>perspectiva exagerada</em></strong> (característica del pintor metafísico grecoitaliano ) con la infinitud de los horizontes, parangón de la autoestima de los cincuentones, según este anónimo. Lo de la asistencia o no a talleres literarios en relación a <strong><em>organizar premios que le superan</em></strong>, parece que el rencor se ha trasladado- aprovechando que queda bilis suficiente- a otro evento que no es éste: muy probablemente, y dado que el acto de que tratamos no era algo relacionado con un premio, al “MEMORIAL DE POESÍA BRUNO ALZOLA”, que el autor de “Sonetos” organiza cada año en Panes a la memoria de su hijo muerto trágicamente hace años.</p>
<p style="text-align:justify;">En cuanto a los “modales de mesa”, qué no podríamos decir de quien se parapeta en el anonimato para insultar.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/bustelo.wordpress.com/1029/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/bustelo.wordpress.com/1029/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/bustelo.wordpress.com/1029/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/bustelo.wordpress.com/1029/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/bustelo.wordpress.com/1029/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/bustelo.wordpress.com/1029/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/bustelo.wordpress.com/1029/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/bustelo.wordpress.com/1029/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/bustelo.wordpress.com/1029/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/bustelo.wordpress.com/1029/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=1029&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>EN UN BOSQUECILLO DE ABEDULES</title>
		<link>http://veigadocanto.com/2010/03/10/en-un-bosquecillo-de-abedules-ix/</link>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 16:21:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[RELATOS]]></category>

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		<description><![CDATA[   IX Horacio se levantó temprano aquel día con intención de dar una vuelta por el campo. La caminata de media hora que debía hacer a diario por consejo médico quería dedicarla esta vez a patear un poco los caminos forestales, adentrarse en los prados y escuchar los trinos de los pájaros entre la arboleda. <a href="http://veigadocanto.com/2010/03/10/en-un-bosquecillo-de-abedules-ix/" class="excerpt-more-link">[&#8230;]</a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=1004&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/03/dscn1875.jpg"><img style="display:block;float:none;margin-left:auto;margin-right:auto;border:0;" title="DSCN1875" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/03/dscn1875_thumb.jpg?w=441&#038;h=332" border="0" alt="DSCN1875" width="441" height="332" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><strong> IX</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>H</strong>oracio se levantó temprano aquel día con intención de dar una vuelta por el campo. La caminata de media hora que debía hacer a diario por consejo médico quería dedicarla esta vez a patear un poco los caminos forestales, adentrarse en los prados y escuchar los trinos de los pájaros entre la arboleda. La primavera había llegado con su impacto de aroma y frescuras, y cuando abrió la puerta de la cocina que daba al jardín pudo comprobar la humedad matinal que el rocío de la noche le metía en el cuerpo con el hálito de la primera inspiración al aire libre. Su mujer permanecía aún en el dormitorio en ese duermevela de primera hora en el que la consciencia pretende administrar muy lentamente los recursos vitales. Tras desayunar se fue al baño y se arregló un poco la barba antes de ducharse. Llevaba con ella toda la vida porque el afeitado había sido para él un auténtico sufrimiento durante años, sobre todo a la hora de rasurarse el cuello, que terminaba por quedársele cada mañana en carne viva. Ahora simplemente eran las tijeras, un poco burdamente, las que daban cuenta periódicamente de aquella labor. El espejo, siempre el espejo, le devolvía otra vez una imagen poco reconfortante. Pasaba por alto su calvicie, humillación a la que ya se había acostumbrado con los años, el tono apagado del cutis y el triste cepillado de los dientes, convertido con el tiempo en una operación puramente exterior a su boca. Pero eran los signos que el paso de la enfermedad había dejado en su rostro lo que le llamaba más la atención: esas líneas profundas casi cinceladas sobre el declive de la piel que se habían modulado en la incertidumbre, los temores, el dolor y el deterioro orgánico. Y, ay, sobre todo ello, el envejecimiento, sin solución, como una enfermedad sin cura mientras se va vislumbrando el horizonte cercano de lo irremediable. Se resistía a reconocer el tiempo que le quedaba; sabía que era inevitable en cualquier caso la aparición de una nueva crisis cardiaca, y que otro episodio como aquél podía ser el definitivo a su edad.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero sacando arrestos de lo más profundo para superar la idea de aquello contra lo que se rebelará de por vida, el ser humano concibe en lo impensable, lo onírico, y en lo lejano, lo imposible, como remanso temporal al pensamiento fatalista. La naturaleza te deja recobrar así cierto resuello permitiéndote alejarte de lo más terrible para el ser humano que ya se sabe mortal al nacer. De tal manera, va alternando sus pensamientos negativos con otros de signo más optimista; cambiando con la edad su escala de tiempos para reducir las vivencias en un corto espacio de medida: a una gradación más corta, un año es un siglo, y en veinticuatro horas se puede vivir toda una vida; se ven los trazos muy gruesos, y el mismo detalle, insignificante en magnitud normal, se extiende en profundidad en el corto plazo. Horacio abandonó el espejo, y su imagen se perdió en lo improcesable por inexistente, escondida en el desván de la memoria a corto. Antes de salir pensó en subir al dormitorio; su mujer podía acompañarlo. Ella abrió los ojos y se lo quedó mirando con esa expresión que era por un lado cariñosa y por otro reflejo de una cierta opacidad en los pensamientos; pensamientos que Horacio no lograba nunca desentrañar. Algunas veces le preguntaba por ello esperando en cada nueva ocasión la respuesta sincera que Blanca siempre le hurtaba, o al menos eso creía él: <strong><em>“Nada, no pienso en nada…,Ya te lo he dicho muchas veces…”. </em></strong>Él siempre pensaba en una respuesta más franca, como si la mujer hubiese adquirido de repente la claridad del espejo, y así, confesándose cada mañana, encontrase en su explicación la diaria complicidad que terminaría por ayudarlo a sobrevivir…</p>
<p style="text-align:justify;">Debía ser cosa más bien de su nulo conocimiento del alma femenina. Algunas veces se preguntaba qué harían al respecto el resto de los hombres. Y la respuesta era que ellos no sabían absolutamente nada de las mujeres; no ya intuir el contenido de sus pensamientos más íntimos sino tan siquiera adivinar sus más inmediatos deseos. Vives al fin con una persona de la que terminas por ignorar casi todo. A veces se encontraba a sí mismo mirando con fijeza aquel rostro marchito tratando de escudriñar un alma que se le resistía al análisis. Recordaba haberle preguntado en alguna ocasión por esas cosas que las mujeres consideran, o tal vez mejor, consideraban, demasiado íntimas, producto quizá de un tiempo en que el recato y la salvaguarda aseguraban la integridad que se les debía suponer. Eran tiempos en que las mujeres habían sabido esconder, con una discreción que a ellos les faltaba, las páginas de su diario anterior: el pasado que se guarda inviolable para rescatarlo a veces y por qué no, como les ocurre también a los hombres, revivirlo con un cierto regusto más o menos placentero en la intimidad. Y en cada ocasión, y cuando ya las preguntas habían salido de su boca, se daba cuenta de su improcedencia: no debes preguntarle a una mujer por sus aventuras anteriores. Es un error. Su opacidad forma parte de su dignidad. Pero él lo volvía a cometer una y otra vez cuando los derroteros de la conversación los conducían a ambos hasta esas orillas, y cuando ese carácter suyo tan directo terminaba por traicionarlo una vez más. Lo de ellas es una cuestión de sabiduría y de afectos: se ahorma en madurez, esgrimiendo sabiamente las fintas precisas para dejar en la sombra aquellos pasajes de su vida que al fin terminarían por serle incómodas a sus compañeros, y se consolida en sentimientos, con esa largura vital para poner afectividad donde el varón sólo encuentra simple implosión genésica. Horacio había conocido a Blanca al comienzo de los setenta, poco después de haber llegado él a Galicia. Con apenas treinta, las moscas no se posaban aún en su cabeza, la vida se le hacía eterna, la vitalidad inconmensurable, y el cuerpo le iba acompañando como molde insensible en un trayecto que nunca se veía acabar. Bailaron en una fiesta popular toda una noche. Después, mucho tiempo después, vinieron otros encuentros, y otros; fueron saliendo, y ya entonces Horacio empezó a no enterarse de nada, tan sólo a darse cuenta de lo mucho que le encandilaba aquella mujer.</p>
<p style="text-align:justify;">Él se había integrado por necesidad, y como pudo, en un mundo que no era el suyo tratando de establecer los vínculos elementales para una convivencia que podía durar años. Vivió con cierta sorpresa al principio la erótica gestual e instintiva de los gallegos, terminando al fin por casarse con una de sus mujeres. Siempre le fascinó aquella sutileza en la expresión, ribeteada de circunloquios que entre disculpas y preguntas obvias abordan al interlocutor como evitando causarle molestia. Respetó el estoicismo gallego ante las dificultades de la vida, y pudo admirar su grado de aceptación de lo irremediable como parte de la propia existencia. Se sació del delicado paisaje, y pudo henchir su alma con los densos aromas de aquellos montes, cuando la eclosión de la primavera entre paleta y perfumes dobla el ánimo, alicaído por el telar plomizo del invierno: aquellos brezales púrpura en las laderas del Bibey, que hacia Trives rompían en fragancia sobre los húmedos y suaves olores del musgo ascendiendo desde el río; tojales y retamas en manto interminable y dulzón en las Rías Bajas; motas de oro por doquier en los retículos seminales de los pinos, en esa Galicia eterna, cuando en el oriente del año, y desde lo alto de sus copas hacen de siembra montes y caminos, y de bálsamo componen musicalidades que terminan por dulcificarte la vida.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>“Podríamos ir a dar una vuelta por el campo… </em></strong><strong><em>Ponte algo grueso. Hace fresco, y hay algo de humedad. No llueve</em></strong><strong><em>… ¿sabes?&#8230;” “Voy ahora. Caliéntame un poco de café con leche y ponme </em></strong><strong><em>unas tostadas. Bajo ense</em></strong><strong><em>guida…” </em></strong></p>
<p style="text-align:justify;">Ya abajo, ante la ventana medio abierta de la cocina, el hombre se vació en ideas mientras escuchaba el canto de los glayos en medio del bosque, y sus pensamientos seguían resbalando pendularmente desde la niñez hasta el ocaso, o viceversa, tropezando en los escollos que casi irremediablemente le había puesto la vida, y arribando en los hitos de los que, sintiéndose satisfecho, libaba retrospectivamente la energía necesaria para seguir. Se puso a prepararle a Blanca el desayuno, y encontró en ello el soplo esperanzador del día. Era la condición humana. La vida: Un tiempo para el desenfreno; otro para lo lúcido; uno más para la tristeza. Y, casi al final, recursos fugaces que actuando de palanca te empujan hacia delante…</p>
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		<title>ESPA&#209;A EN CRISIS</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 19:28:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[ESPAÑA EN CRISIS]]></category>
		<category><![CDATA[LIBROS]]></category>

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		<description><![CDATA[Los historiadores económicos Gabriel Tortella y Clara Eugenia Núñez son los autores del ensayo recientemente publicado por la editorial GADIR, “PARA COMPRENDER LA CRISIS”. En un estilo alejado de esa fatua retórica que tanto abunda hoy; con una exposición tan sencilla e inteligible para el gran público que permite que el libro se lea de <a href="http://veigadocanto.com/2010/02/16/espaa-en-crisis-2/" class="excerpt-more-link">[&#8230;]</a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=989&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/02/paracomprenderlacrisisi4.png"><img class="aligncenter" style="display:inline;border:0;" title="PARA COMPRENDER LA CRISIS I" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/02/paracomprenderlacrisisi_thumb4.png?w=204&#038;h=350" border="0" alt="PARA COMPRENDER LA CRISIS I" width="204" height="350" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">Los historiadores económicos Gabriel Tortella y Clara Eugenia Núñez son los autores del ensayo recientemente publicado por la editorial GADIR, “PARA COMPRENDER LA CRISIS”.</p>
<p style="text-align:justify;">En un estilo alejado de esa fatua retórica que tanto abunda hoy; con una exposición tan sencilla e inteligible para el gran público que permite que el libro se lea de un tirón, y la ausencia de excesivas citas que siempre delatan la vanidad de quien procesa las ideas de otros, el ensayo comienza repasando las grandes crisis económicas y políticas, y las que para sus autores resultaron ser sus consecuencias:</p>
<p style="text-align:justify;">Así la gran crisis del siglo XIV, la de la <strong><em>peste negra</em></strong>, debida al “empobrecimiento del suelo y a la superpoblación”; la crisis no menos importante del XVII que coincide con el declive del Imperio Español, con la guerra civil de Inglaterra y la Guerra de los Treinta años; la crisis de finales del XVIII que condujo a la Revolución Francesa; la de 1848, en la que se “mezclan elementos maltusianos y elementos capitalistas”; y por fin La Gran Depresión, entre 1929 y 1939, en la que una brusca caída de la bolsa condujo a una “oleada de suspensiones y quiebras que pasó de las empresas bursátiles a los bancos”: Una “catástrofe económica sin precedentes que tuvo gravísimas consecuencias sociales y políticas[…]”</p>
<p style="text-align:justify;">Los autores entran por fin en el análisis de la actual crisis iniciada en 2007 en los EEUU, cuando en el mercado de préstamos hipotecarios clientes insolventes dejaron de pagar sus plazos mensuales, en medio de lo que se dio en llamar “burbuja inmobiliaria”, que haciendo cundir el pánico, provocó que los bancos empezaran a desconfiar unos de otros, y las redes de crédito que habían sostenido la burbuja se fueran cerrando. Los <strong><em>empaquetamientos</em></strong> de estas hipotecas basura, o hipotecas s<strong><em>ubprime</em></strong>, por parte de grandes bancos fueron camuflados para su venta a otras entidades financieras que los compraban porque prometían intereses muy altos. “[…] Bancos muy serios compraron enormes cantidades de estos activos contaminados con las hipotecas basura. A estos activos se les llamó, después de estallar la burbuja, <strong><em>activos tóxicos</em></strong>, y fueron adquiridos no sólo por bancos serios de EEUU, sino por muchos bancos y fondos de inversión europeos y japoneses […]”</p>
<p style="text-align:justify;">En España el problema no fue tanto del sistema bancario como de las “constructoras e inmobiliarias a las que se les prestó dinero con excesivo optimismo”. En diciembre de 2007 la crisis inmobiliaria se lleva por delante a la inmobiliaria “Colonial”, aunque el gran drama fue la suspensión y quiebra de la constructora “Martín-Fadesa”, que arrastró consigo a filiales y proveedores. Ramas como las del turismo y la industria del automóvil se vieron también seriamente afectadas. El derrumbe inmobiliario puso en manos de los bancos activos de difícil liquidez, viéndose obligado el Gobierno a prestarle apoyo a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria con 50.000 millones de euros para compra de activos a la banca y 100.000 millones en avales, lo que viene a suponer el apuntalamiento superpuesto del Estado sobre el sistema financiero y de este último sobre el inmobiliario.</p>
<p style="text-align:justify;">Durante periodos de crisis como la actual, el paro tiende a subir, y en España lo hizo muy rápidamente porque seguimos sin realizar los ajustes salariales precisos en ese mercado laboral altamente protegido e intervenido: el de los trabajadores indefinidos y los funcionarios El paro vino a afectar por tanto a los trabajadores sujetos a contratos a tiempo fijo o con fecha de caducidad, modalidad en la que se hallan fundamentalmente los inmigrantes, quienes, a partir del “papeles para todos” del año 2005, son los protagonistas del aumento poblacional español, que pasó de 40 millones en el año 2000 a casi 45 millones en 2009, y a los que asimismo se les concedieron también créditos para la compra de viviendas a los que ya no pueden hacer frente.</p>
<p style="text-align:justify;">El paro está afectando asimismo a lo que se ha dado en llamar “la generación mejor formada de nuestra historia”, un aserto que sugiere que o “bien no estamos tan bien formados, con un exceso de <strong><em>titulitis</em></strong>, o la economía española desaprovecha ese capital humano y genera empleo de bajo nivel […]”. O más bien que el propio aparato productivo español no podría absorber a tanta mano de obra tan altamente cualificada.</p>
<p style="text-align:justify;">Tras reflexionar sobre las grandes crisis de la historia que en orden cronológico dieron lugar al Renacimiento, el parlamentarismo, la Revolución Francesa, y la Socialdemocracia, los autores se plantean dos preguntas cruciales. Una a escala global sobre el gran cambio político que nos pueda deparar esta gran crisis del siglo XXI. La otra, referida a nosotros como nación, sobre el fin o no de la España que hemos conocido. Para la primera de ellas no hay respuesta inmediata. Para la segunda, con un Estado Autonómico fragmentado política y económicamente en comunidades muchas veces enfrentadas entre sí, con el concepto mismo de nación puesto en almoneda, los autores apuntan una serie de reformas necesarias como lo son entre otras las “[…]medidas encaminadas a flexibilizar el mercado de trabajo, estimular las exportaciones, aminorar la excesiva dependencia de la financiación exterior del crecimiento de los últimos años e incluso a enderezar la debilidad e inadecuación de nuestro sistema educativo, que a la larga lastra nuestra competitividad […]”.</p>
<p style="text-align:justify;">No es momento de tibiezas. De los grandes errores cometidos en la redacción del texto constitucional- su Título VIII- hemos llegado a la situación actual en la que “17 unidades con reglamentaciones propias y a menudo contradictorias” han hecho que el Estado pierda una gran parte de sus competencias mediante transferencias a las Comunidades Autónomas: Si la integración europea persigue “facilitar la movilidad de capitales, bienes y personas como vía de garantizar mayores cotas de bienestar y desarrollo económico, la fragmentación autonómica está procediendo a levantar barreras a la libre circulación de todos esos bienes, especialmente de las personas. Si uno de los límites a la integración europea es la fragmentación lingüística, España profundiza el problema al dificultar el aprendizaje y el uso de nuestra lengua común, que además utilizan varios cientos de millones de personas en todo el mundo […]”.</p>
<p style="text-align:justify;">Aun estando de acuerdo con las reformas propuestas por los autores como coadyuvantes para salir de la actual crisis económica, no dejo de reconocer que cuando un edificio se agrieta no suele ser suficiente ni siquiera aconsejable acometer medidas paliativas para evitar su colapso. Por ello hago mía la solución que para España apuntaba hace días un famoso y controvertido intelectual en el transcurso de una entrevista en la radio: Demolición del Estado Autonómico.</p>
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		<title>LEYES ANTITABACO</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Jan 2010 16:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
		<category><![CDATA[SOCIEDAD]]></category>

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		<description><![CDATA[Según una noticia fechada recientemente, “El Ministerio de Sanidad y Política Social prohibirá fumar en todos los espacios públicos cerrados, locales de ocio y restaurantes en 2010, según ha asegurado la ministra del ramo, Trinidad Jiménez, quien ha destacado que existe un &#8220;grado de consenso bastante amplio&#8221;. La ley antitabaco en vigor- Ley 28/2005, de <a href="http://veigadocanto.com/2010/01/29/956/" class="excerpt-more-link">[&#8230;]</a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=956&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/01/tabaquismo.jpg"><img style="display:inline;border:0;" title="tabaquismo" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/01/tabaquismo_thumb.jpg?w=470&#038;h=353" border="0" alt="tabaquismo" width="470" height="353" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">Según una noticia fechada recientemente, <strong><em>“El Ministerio de Sanidad y Política Social prohibirá fumar en todos los espacios públicos cerrados, locales de ocio y restaurantes en 2010, según ha asegurado la ministra del ramo, Trinidad Jiménez, quien ha destacado que existe un &#8220;grado de consenso bastante amplio&#8221;.</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;">La ley antitabaco en vigor- Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco (B.O.E: del 27)- ya es restrictiva con los fumadores al establecer que <strong><em>“los propietarios de bares, restaurantes y otros locales de ocio deberán elegir si en sus establecimientos se puede fumar o no”</em></strong>, y que <strong><em>“los locales de menos de 100 m2 deberán indicar la opción elegida en los accesos al establecimiento y en toda su publicidad. La entrada de menores a estos locales está permitida en las mismas condiciones que hasta ahora”</em></strong>.</p>
<p style="text-align:justify;">Una ley que debemos a la ministra Salgado,- quien por entonces dirigía el ministerio de Sanidad-, que quiso hacer de los españoles unos tipos flacos como ella, de arterias diáfanas, corazón fuerte y pulmones limpios, y que ahora dirige los destinos de nuestra economía.</p>
<p style="text-align:justify;">Y casi siempre que se habla del tabaco y de su pernicioso consumo, me vienen a la mente un par de tipos que conocí hace años: uno de ellos, en el ámbito laboral; el otro, con el que mantuve una amistad de muchos años.</p>
<p style="text-align:justify;">Un año en que el otoño dibujaba de tristeza almas y paisaje, y mientras visitaba semanalmente al odontólogo que le procuraba unas reparaciones dentales, a Paco le apareció una pequeña úlcera en la boca con la que estuvo más de un mes, sin que ni él mismo ni su dentista concedieran a tal lesión importancia alguna. No era de extrañar. Los dos eran especialistas que sólo sabían de lo suyo: uno, de dientes; el otro, de estados financieros. Pero la ignorancia sobre las cosas que no constituyen tu propio mundo también tiene un umbral para las alarmas, y la consulta del médico de empresa terminó por situarlo ante la realidad más cruda.</p>
<p style="text-align:justify;">Quince días de sesiones de braquiterapia obraron en él la ensoñación de haber eludido la cornada del destino: nadie ve su propia muerte y pocos ponderan los riesgos de la vida.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, tras la implantación de aquellas agujas de iridio radioactivo que a modo de empalizada trataban inútilmente de provocar una remoción en el tumor, la muerte ya presentaba sus credenciales en aquel semblante que entró por la oficina un mes más tarde pidiendo tabaco.</p>
<p style="text-align:justify;">Después de haber sufrido una resección facial que lo dejó irreconocible y sin poder apenas hablar, el cáncer de lengua- uno de los que los especialistas le achacan al tabaquismo- se lo llevó al fin cuando apenas contaba veintiocho años.</p>
<p style="text-align:justify;">Francisco, aunque había hecho magisterio, trabajaba en Sanidad, y disponía de esa “retaguardia” de sabiduría que casi siempre he encontrado en los gallegos. Tenía el regusto en el saber que aportan los seminarios, y mientras lo traté jamás me habló de religión salvo para contarme chistes de curas.</p>
<p style="text-align:justify;">Un día se encontró con lo que parecía ser un resfriado común que le empezó a cursar con fiebre y sudoración. Como aquello no remitía, su mujer lo llevó al médico: tenía un cáncer de pulmón localizado en el mediastino que resultaba inoperable, negándose a pesar de ello a los tratamientos paliativos sustitutorios al uso: se trató con el bio-bac hasta que el ministerio lo retiró, y mientras aquello duró, nunca le faltó una sonrisa.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando ya descendía a toda velocidad por el precipicio, lo visité en su casa de Vigo. Comimos una caldereta de pescado con una botella de albariño mientras se fumaba unos cuantos pitillos.</p>
<p style="text-align:justify;">Creí verle la sombre de la guadaña en el semblante cuando empezamos a hablar del más allá y de la idea que cada uno de nosotros tenía de Dios. Se aferraba al fin a lo que le había quedado del seminarista que fue, y cuando me despedí de él supe que no volvería a verlo con vida.<strong></strong></p>
<p style="text-align:justify;">De forma divulgativa, hasta los profanos nos hemos enterado de que el primer determinante del cáncer es el mandato genético, y de que en el caso del tabaco su papel es el de coadyuvante. El cálculo de probabilidades de que, en la conjunción o no de esos dos vectores, un determinado individuo vaya a desarrollar o no en un momento de su vida un tipo de tumor está tan sólo al alcance de los expertos.</p>
<p style="text-align:justify;">Aun así, esta prohibición de fumar en bares y restaurantes no deja de ser un acto cínico, reduccionista y de abuso de poder. En el primer caso porque quien pretende llevarlo a la práctica, el Estado, es uno de los principales agentes no sólo en la red de producción, permitiendo las explotaciones de tabaco, sino en la comercialización, que tutela por ley, y de la que además se lucra a través de los impuestos correspondientes. Es reduccionista porque trata de resolver un problema tan complejo como el tabaquismo con una medida simplista. Y es un abuso de poder porque contempla sólo el derecho de los unos a disponer en esos locales de una atmósfera libre de humo, en detrimento de la libertad de los otros al privarlos de cualquier zona de ocio donde poder fumar.</p>
<p style="text-align:justify;">Fumar constituye un uso y un complemento sociales, con un arraigo fomentado ya en la adolescencia y con una incidencia que no variará en función de esta nueva prohibición, tan arbitraria como ociosa. Y barrunto además que a los prohibicionistas les queda un tercer paso que dar a la vuelta de la esquina: la prohibición de fumar en tu propia casa, merced a la denuncia que cualquier miembro de la unidad familiar pueda realizar ante la Administración…</p>
<p style="text-align:justify;">Lo que dice un amigo mío: a los fumadores, en un descampado y rodeados de estiércol.</p>
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		<title>EN UN BOSQUECILLO DE ABEDULES</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 11:07:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[RELATOS]]></category>

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		<description><![CDATA[VIII El grupo escolar del pueblo era de niños y niñas, con locales para viviendas de los maestros en la parte alta; aunque curiosamente, y sin saber yo muy bien por qué, aquello no se había terminado de habilitar para vivir, y como el aula de las chicas, también incomprensiblemente, estaba algo desvencijada, la maestra <a href="http://veigadocanto.com/2009/12/21/en-un-bosquecillo-de-abedules-viii/" class="excerpt-more-link">[&#8230;]</a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=923&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/12/elmaestroylaescuela.png"><img style="display:inline;border:0;" title="EL MAESTRO Y LA ESCUELA" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/12/elmaestroylaescuela_thumb.png?w=463&#038;h=365" border="0" alt="EL MAESTRO Y LA ESCUELA" width="463" height="365" /></a></p>
<p style="text-align:center;">VIII</p>
<p style="text-align:justify;">El grupo escolar del pueblo era de niños y niñas, con locales para viviendas de los maestros en la parte alta; aunque curiosamente, y sin saber yo muy bien por qué, aquello no se había terminado de habilitar para vivir, y como el aula de las chicas, también incomprensiblemente, estaba algo desvencijada, la maestra enseñaba en el local correspondiente a la vivienda situada sobre la clase de los chicos convertida así en improvisada escuela.</p>
<p style="text-align:justify;">Era el maestro de manos finas, y en una de ellas lucía un sortijón con una piedra roja que destacaba cuando, al hacernos reunir en derredor de su mesa para explicarnos las cosas, se ponía en los prolegómenos a ordenar cartesianamente las gomas, lapiceros y reglas que tenía desparramados sobre su escritorio, mientras carraspeaba levemente. Carecía de tenacidad para la enseñanza y algunos que eran duros de mollera se quedaban atrás machacando el “Rayas” bajo la tutela de los avispados de la clase. Volvía a reunirnos alrededor de su mesa para tomarnos la lección, para la lectura, para las lecciones de geografía ante el mapa, o frente al encerado para explicarnos las matemáticas, o para que resolviéramos alguna operación. No recuerdo que marcara a nadie con la regla de baquelita con cantos de latón que tenía sobre su mesa, pero a algún listillo le caía alguna bofetada si don Eduardo se daba cuenta de que era el causante de que subiese el rumor de las charlas mientras a lo mejor él se había quedado un poco traspuesto, o simplemente permanecía distraído mirando a través de uno de los dos balcones que casi siempre permanecía abierto y desde el que se divisaba perfectamente la explanada del puerto.</p>
<p style="text-align:justify;">La escuela era de orientación marítima para los chicos, que allí aprendías la rosa de los vientos, los nudos y cosas así, y en manualidades, los que ya por entonces eran “manitas” construían maquetas de vaporas en madera que, una vez pintadas, se colocaban en estantes quedando como recuerdo en la escuela con el nombre del autor. Las enciclopedias te las prestaban allí, así como los libros de lectura. Tú sólo tenías que llevar la pizarra, las plumas de corona y los cuadernos; uno para los dictados y otro que era el de caligrafía. Eran los pupitres para dos alumnos, con respaldo y apoyapiés a modo de escabel, y disponían de un tintero encastrado en la parte superior central para que pudiesen mojar en él los dos alumnos. Hacíamos la tinta con unos polvos y agua, y se guardaba en un bote, y de allí se iban rellenando los tinteros según necesidades. A primera hora, a las nueve de la mañana, don Eduardo pasaba lista y había que contestar “servidor de usted”. No la pasaba por orden alfabético. Él tenía colocada la clase en orden de listeza, y de las tres hileras de pupitres, los dos alumnos más aventajados de la clase ocupaban el primer pupitre de la hilera central; a continuación los dos alumnos del primer pupitre de la hilera izquierda, y luego los dos del primero de la derecha, y así sucesivamente. Las incidencias en la asistencia quedaban reflejadas en un estadillo que tenía sobre el escritorio.</p>
<p style="text-align:justify;">Por mayo, que era como se sabe el mes de las flores, don Eduardo mandaba colocar una pequeña imagen de la virgen, que permanecía guardada el resto del curso en el armario de los libros, sobre el alféizar de una ventana situada cerca de la puerta de entrada, y nos enviaba luego a buscar flores al campo y colocarlas a los pies de la imagen, mientras cantábamos “con flores a María que madre nuestra es”. Íbamos, tanto a por las flores como a los juegos del recreo, a las ruinas de la iglesia del pueblo distantes menos de cien metros cuesta arriba de la escuela.</p>
<p style="text-align:justify;">Quedaban, de lo que había sido el edificio, cuatro muros medio derruidos. La iglesia, construida al final de los años veinte en el barrio de San Roque, donde como digo se encontraba también la escuela, fue quemada en el treinta y seis durante el periodo de eclosión de quema de iglesias en Asturias y también en el resto de España.</p>
<p style="text-align:justify;">No la quemó nadie del pueblo, faltaría más, que la gente en general era creyente, y la que no, respetaba las cosas.</p>
<p style="text-align:justify;">Vinieron unos “milicianos” de Villaviciosa, y entre la exhibición apabullante de correajes y fusiles subieron al tejado a través del campanario, y, después de haber destejado una zona, la rociaron con gasolina y le prendieron fuego ardiendo todo el artesonado como yesca; luego hicieron lo propio con el coro , los retablos y las imágenes. La confusión entre los feligreses, y por qué no decirlo, el miedo, fueron los aliados más fieles para tales desmanes y para que se consumase el desastre sin que nadie moviese un dedo por apagar el fuego. Más tarde se supo que los cabecillas de aquel desaguisado se habían convertido en los falangistas más furibundos, tras la entrada de los “nacionales” en Asturias en el 37.</p>
<p style="text-align:justify;">Las niñas, como ya dije, debían ocupar el aula de al lado pero el local no estaba ni mucho menos en condiciones porque yo creo que tenía hasta goteras procedentes de la vivienda de arriba. No nos mezclábamos con ellas, que salían al recreo a hora distinta a la nuestra y jugaban en la parte de atrás, aunque sí las veíamos a la hora de entrar o salir, que esa era coincidente. La maestra era ya una señora mayor, que es que la llamábamos “la señora”, y la recuerdo siempre con sus anteojos cuando, al faltar don Eduardo porque estuviese enfermo o por cualquier otra circunstancia, ella debía ocuparse también de los niños, y entonces íbamos todos juntos, niños y niñas, al aula de ellas. Aquello era una debacle, y no lograba la pobre maestra mantener un mínimo nivel de ruido, y pienso que bastante hacía con evitar que no destrozásemos el mobiliario Era precisamente “la señora” la que trataba de inculcarnos a todos el tema del ahorro, y a través de la Caja de Ahorros de Asturias se nos proporcionaron unas libretas en los recuadros de cuyas páginas se iban pegando sellos que nos vendía la maestra por valor de dos reales o una peseta.</p>
<p style="text-align:justify;">Las primaveras ribereñas en los cincuenta eran de un cierto remanso, si es que entonces se podía decir tal cosa de algo. Y en un lugar de pescadores eran también de olores a salitre, a frescura, a pescado del día y a pescado seco, que alguno se ponía a orear en los corredores de las casas para comerlo en invierno con garbanzos o alubias al modo en que se hacía con el salazón de bacalao.</p>
<p style="text-align:justify;">En pleno vientre de la estación reina, íbamos los chicos a esperar la llegada de las motoras que habían salido a la sardina poco antes del ocaso. Era por junio, y por ese mes se iba al abareque, que era una red de malla confeccionada en algodón que se largaba en línea entre dos aguas sobre fondo arenoso, aprovechando la corta migración que al atardecer emprendía la sardina hacia tierra. Ya de anochecida, la visión para los peces litorales resulta escasa, y las redes, a las que se les daba cada dos años un tinte marrón oscuro, suponían así una trampa mortal en el momento en que el banco de pesca viraba casi a ciegas de nuevo mar adentro. Si habías soltado el aparejo en una línea que les cortase la retirada, pronto al ardor del agua se veía el cabrilleo que producían los pobres animalitos al engancharse y tratar inútilmente de zafarse antes de quedar agotadas o de morir en pleno esfuerzo; y también cómo el peso de las inermes prisioneras hacía que se hundiera el sardinal y se perdiesen de vista las boyas que a modo de flotadores trataban de mantener los aparejos sobre el agua. Así, de esta forma, sabían los pescadores que las redes tenían captura, y, casi inmediatamente, procedían a izarlas a bordo en medio de la tenue luz de un farol de carburo colocado sobre un mastilillo en el codaste.</p>
<p style="text-align:justify;">Si la pesca no era excesiva, al recoger las artes, se iba despescando una a una las sardinas, a la vez que las redes se estibaban sobre el panel de popa. Si por el contrario venían a <em>esgaya</em> de pescado, entonces se recogían sin más, y así de apreturas se regresaba a puerto para una vez allí proceder a la despesca total. Cuando regresaban las lanchas era ya noche cerrada, y entonces bajaban los chicos corriendo hacia la ribera porque la sirena de la rula avisaba de la inminencia de subasta en lonja. Y veían cómo desenmallaban el pescado en los muelles de atraque donde abarloaban los pequeños barcos, para lo cual uno de los tripulantes se situaba en lo alto del muro y cobraba poco a poco la red, en tanto que sus compañeros en la embarcación rescataban limpiamente de la misma los peces que saltaban aún al caer al panel de proa dibujando brillos de plata y azul en la semisombra del alumbrado mortecino de los muelles y el farol de abordo, mientras el penetrante olor de aquellos pescados azules recién cobrados a la mar en el Cantábrico preñaba el ambiente. A las sardinas se las desenredaba mediante dos limpios movimientos; uno, hacia delante para librar al animal de la malla y el otro, mediante un leve giro de muñeca haciéndola pasar limpiamente por la diagonal del cuadrado que formaba el mallazo. Así se conseguía que el pescado llegase a la lonja con la cabeza entera; que si no, el precio podía descender en rula considerablemente, si llegaba descabezado o con las agallas dañadas porque ello suponía la pronta descomposición de los peces.</p>
<p style="text-align:justify;">Libre ya el aparejo, iba uno de los tripulantes con la muestra a la lonja para la subasta, mientras los demás terminaban de llenar las cajas de pescado, las izaban al muelle y arranchaban un poco la embarcación. A los redales se les daba una primera pasada con la misma agua del mar y se los dejaba así sobre la motora para ya al día siguiente aguazarlos en el rio y tenderlos a secar al sol hasta la tarde, en que con sumo cuidado se los estibaba sobre el bote para facilitar su posterior largado.</p>
<p style="text-align:justify;">Llegaba la algarabía a la rula cuando las muestras de pescado llenaban el suelo de la lonja. Salía el secretario de la cofradía y ponía orden antes de la subasta. Se rulaba cada lote de embarcación partiendo de un precio supuesto y se iba descendiendo en reales – veinticinco céntimos de peseta -, y lo hacían siempre las mismas mujeres, mientras el secretario tomaba nota: un bombo central albergaba las bolas numeradas que dispuestas en nichos radiales se hacían susceptibles a unos pulsadores situados tras la balaustrada del pequeño anfiteatro desde el que los mayoristas participaban en la subasta.</p>
<p style="text-align:justify;">Aquellas mujeres actuaban a veces a su vez de mayoristas, y podían optar también a la venta, si en un momento dado, mientras iban cantando el precio, y sin que el ruido del pulsador anunciase la salida de una bola del bombo, gritaban: <em>¡miu!.</em> Entonces se quedaban ellas con el correspondiente lote de pescado.</p>
<p style="text-align:justify;">Vigi- por Eduvigis – era una de aquellas mujeres. De mediana estatura, fortachona y algo patizamba, iba siempre de negro como casi todas las mujeres en el pueblo, pasados ya los cuarenta, o antes si habían enviudado. Lo cual que yo nunca supe en realidad si Vigi era soltera o viuda porque- aparte de no haberla visto nunca con ningún hombre &#8211; pienso que había cumplido ya entonces los cincuenta; esa edad indefinida para los ojos de un niño que representa la foto fija del viejo estancado siempre en la misma edad…; hasta que te dicen que se ha muerto.</p>
<p style="text-align:justify;">Vigi pertenecía a un reducido grupo de mujeres que debían ir poco al rio a lavar su ropa, pues tenía un olor corporal característico: una mezcla aromática entre sudores añejos y orines secos de varios días impregnando los vestidos. Olía, lo que se suele decir, a demonios, cuando pasabas a su lado; que no se llegaba a saber si en realidad no se cambiaban las bragas o simplemente no las usaban; así cuando tenían ganas de orinar lo hacían sin más, y parte de la micción se quedaba mojando el faldamento sin llegar al suelo, y luego al secar, pues ya se sabe…. Sea como fuese, era la cosa de dominio público, pues que alguna vez se comentó en nuestra casa el olor que despedían Vigi y algunas otras, aunque aquellas señoras gozaban de cierta comprensión, y su pestilencia formaba ya parte del paisaje general de lo insalubre, tan propio de los tiempos.</p>
<p style="text-align:justify;">Horacio recordaba a su madre con el gran barcal de ropa sucia sobre su cabeza, camino de algún pozo del río &#8211; cuanto más arriba en su cauce mejor &#8211; y cómo regresaba con las manos enrojecidas, sobre todo en invierno, con el martirio añadido de los sabañones, y después de restregar infinitamente la ropa contra la lavadera de pino que cada mujer tenía en su casa. Pasados los años, terminaron por habilitar bajo el puente que conducía al barrio de la iglesia unos lavaderos de hormigón, desviando por medio de una tubería parte del cauce del río.</p>
<p style="text-align:justify;">Así las mujeres lavaban un poco más confortablemente estando al abrigo de lluvia y heladas.</p>
<p style="text-align:justify;">Contando con esa dificultad de ir a lavar al río, no era de extrañar por tanto que determinada gente tratara de estabilizar la suciedad y los olores de la misma en la ropa, economizando esfuerzos en tiempos donde el mucho trabajo requerido para sobrevivir no admitía la distracción en tareas menores.</p>
<p style="text-align:justify;">El aseo de la cara era diario, y de jofaina y palangana. El de tus partes, creo recordar que semanal, y con un balde de acero galvanizado, aunque por lo dicho de la roña estable, no te hiciese mucha falta lavarte, la verdad.</p>
<p style="text-align:justify;">Digo que las casas disponían de una palangana en la cocina, con jofaina al fin o sin ella, y un caldero de cinc con agua que, al menos para beber y cocinar, había que ir a buscar a la plaza, donde había un caño que vertía más bien escasamente y para todo el pueblo. Luego, como para el aseo y cosas mayores, pues al río, con cuya agua terminaba por llenarse un barcal grande como el de ir a lavar la ropa. Para hacer tus necesidades, pues al final del corredor, en la parte alta, había un retrete donde casi tenías que entrar conteniendo la respiración, una taza y recortes de papel de periódico o de papel de estraza, que hasta que llegó “el Elefante” no hubo templanza en nuestras abluciones. Aquello era de caída libre y se recogía en un pequeño pozo negro que había a la entrada de casa.</p>
<p style="text-align:justify;">El componente líquido de la cosa iba saliendo como por una especie de aliviadero, y tras salvar algún que otro camino, pues que terminaba en el río, que es al fin donde terminan casi todas las cosas. Bueno, en realidad no terminaban en el río, que el río vertía en el mar…Las cosas mayores se libraban por medio de baldes, y, con pañuelos en la boca a modo de mascarillas, la gente las distraía donde buenamente podían.</p>
<p style="text-align:justify;">En algunas casas, en la puerta, había una <em>corrada</em>, que era un espacio cerrado con piedras, dedicado en principio al cultivo, y adonde, al conocido grito de “¡agua va!”, iba a parar el contenido de los orinales colmados con las micciones nocturnas; lo cual no dejaba de ser una forma de respiro para el pozo negro, que también se veía aligerado con las costumbres que los hombres del pueblo tenían de aliviarse en terreno público, si es que les daba el apretón en la ribera o por los muelles, o simplemente por economía de esfuerzos; pues justo a dos palmos, como aquel que dice, de la rula había un terreno en forma de montículo, cercado por un muro con una entrada libre, propiedad de la Junta de Obras del Puerto, o algo así, donde nunca se llegó a construir nada, y que terminó siendo defecadero general, donde podías tirar el pantalón con total libertad, en plena socialización de lainmundicia. Sorteabas al entrar los restos mirando de no “cortarte” y haciéndote a los olores, que a los olores te hacías bien, entre la intemperie y el acomodo de la pituitaria a los aromas habituales, como ocurría con las tripas de pescado que terminaban por doquier pudriéndose con hediondez.</p>
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		<title>NUESTRA MEDIOCRIDAD</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Nov 2009 11:13:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[DÉJÀ VU]]></category>

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		<description><![CDATA[Encontré hace días una carta que os había enviado el pasado año por correo electrónico, y que no estaba incluida en el blog; por cierto, como otras bastantes que irán saliendo con total seguridad a medida que vayamos desenmarañando el boscaje de mi Outlook. Voy a cambiar el encabezado de entonces, y la titularé “NUESTRA <a href="http://veigadocanto.com/2009/11/21/nuestra-mediocridad-2/" class="excerpt-more-link">[&#8230;]</a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=892&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-932" title="MEDIOCRES" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/11/mediocres1.jpg?w=400&#038;h=282" alt="" width="400" height="282" /></p>
<p style="text-align:justify;">Encontré hace días una carta que os había enviado el pasado año por correo electrónico, y que no estaba incluida en el blog; por cierto, como otras bastantes que irán saliendo con total seguridad a medida que vayamos desenmarañando el boscaje de mi Outlook.</p>
<p style="text-align:justify;">Voy a cambiar el encabezado de entonces, y la titularé “NUESTRA MEDIOCRIDAD”, porque nuestro es el producto de los personajes públicos aquí reseñados como representación del cuerpo nacional español. Las “cualidades” a cuya glosa se han hecho merecedores no son otra cosa que el reflejo de las nuestras. </p>
<p style="text-align:justify;">En una primera cita nos dábamos de bruces con Mariano Rajoy, que, tal como decíamos en tiempo indicativo de aquella nota del blog, “ZAPATERO SE EMPACHA, RAJOY NO LLEGA”, en efecto no llegó.  Y aunque desde entonces sigue queriendo hacerlo- o al menos lo aparenta- tampoco llega; a lo mejor porque precisamente eso de “saber leer y escribir y ser algo leído”, como él acostumbra a decir con su frecuente falsa modestia, no se compadece mucho con los requisitos exigidos para ocupar el lugar que él parece ansiar y que no es otro que el sillón principal de la Moncloa. </p>
<p style="text-align:justify;">De él dijeron no hace mucho sus exégetas, esos que además se encargan <em>motu proprio </em>de determinar los currículos requeridos para según qué cosa; esos que ayer, alabando sus notas ya de bachillerato, lo encumbraban, y hoy lo arrojan por la ventana, era de historial académico inmejorable para haber hecho todo lo que se le ofreciera. Pues bien; habiendo sacado brillantemente, según cuentan, las oposiciones a registrador de la propiedad, se metió en política sin haber ocupado su despacho de funcionario de carrera con destino en Santa Pola. Quedan lejos ya los años en que llegó a Vicepresidente de la Junta de Galicia, sin llegar a ser registrador, con los mismos méritos con que accedió más tarde a la vicepresidencia del “Gobierno de España”, donde le tocó lidiar entre otras cosas con la crisis del <em>Prestige</em>, y en la que pudimos verlo meterse él solito en todos los charcos que encontró a su paso, mientras Aznar se colocaba las botas de agua. Vinieron luego tiempos en los que, nombrado ya a dedo presidente del PP y candidato por este partido a la Presidencia del Gobierno, con el mismo fundamento que para sus anteriores cargos políticos, pudimos descubrir por sus propias declaraciones que leía el “Marca” y practicaba el ciclismo. La afición a tal lectura le debió servir al menos, ya en la oposición, para leer grandes discursos en las Cortes, como aquel que dedicó a Ibarretxe cuando el Presidente vasco acudió a la Cámara Baja a defender su “Plan”. Y esa práctica deportiva sobre las dos ruedas, para hacernos descubrir su faceta como gregario que, desde los tiempos de Fernández Albor en Galicia, ni domina el sprint, ni es potente en la escalada, ni se defiende contra el crono. </p>
<p style="text-align:justify;">Con sus palabras tras la derrota de Marzo, “esto es lo que hay”, les dio la primera bofetada a sus votantes a quienes considera imbéciles; y en ese continuar pedaleando tras llegar a la meta sin haber ganado, la segunda torta en la otra mejilla, por un individuo que sin haber hecho apenas esfuerzos en la carrera, se permite dar aún la vuelta de honor de los vencedores sin que nadie se lo pida.  </p>
<p style="text-align:justify;">Mientras marzo marceaba, y la derrota de los “populares” terminaba por venir con falsos laureles de triunfo ante sus incondicionales, va el político gallego y se presenta a un congreso en el que compite contra sí mismo, porque estaba, según él, y como nunca, capacitado para liderar al PP, dando así por buena aquella frase de que “sólo una persona mediocre está siempre en su mejor momento.” </p>
<p style="text-align:justify;">Hallábamos después al Jefe del “Gobierno de España”, con los necesarios conocimientos de economía que impartidos en dos tardes por Jordi Sevilla son lo que necesita un primer ministro hoy en día para liderar un equipo económico al frente del Ejecutivo de un país occidental. Nada hay tan osado como la ignorancia; la ignorancia “como noche de la mente”, que decía Confucio; nada tan espantoso como la ignorancia activa, que escribió Goethe. En entrevista publicada en su día por el “Financial Times” desgrana Rodríguez Zapatero la auténtica teoría sobre la energía nuclear española:<strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>“España no tiene capacidad de agua suficiente para refrigerar reactores”.</strong><strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;">Efectivamente, y por una vez al menos, tiene razón el líder de la actual oposición, aunque en razonamiento inverso: se puede llegar a Presidente del Gobierno de España, e incluso mantenerse en el cargo, teniendo idea de nada; sólo con ser español y mayor de edad, es suficiente.</p>
<p style="text-align:justify;">Éste ni siquiera se reconoce como leido; de lo contrario conocería el proverbio oriental que te aconseja guardar silencio cuando tus palabras no lo puedan mejorar. </p>
<p style="text-align:justify;">La tercera cita nos lleva al hoy Presidente del Comité de Expertos para la Renovación de la UE, Felipe González, otrora responsable del parón nuclear en España y de la repercusión de su moratoria en el recibo de la luz, reflexiona ahora sobre la energía, y nos da lecciones sobre algo que ya habíamos oído antes: ese vicio español de pretender originalidad repitiendo las palabras de otro. </p>
<p style="text-align:justify;">Así manifiesta sin empacho no querer &#8220;ser antinuclear y comprar nuclear a Francia&#8221;, como se hace en la actualidad, porque &#8220;eso no es ser antinuclear&#8221;; para más adelante añadir que hay &#8220;poca reflexión en serio&#8221; sobre la energía nuclear, mostrando en el caso de Europa sus dudas de poder alcanzar el objetivo de que el 20% de la energía sea renovable, aunque &#8220;quizás con la consideración de la energía nuclear&#8221;, sí sea posible su cumplimiento. En todo caso, insistió en que las políticas tendrían que &#8220;ir claramente encaminadas a favorecer ese mix&#8221;, en el que el 80% de la energía sea de origen no renovable y el resto de fuentes renovables. </p>
<p style="text-align:justify;">Éste, como diría Oscar Wilde sabe el precio de todo y el valor de nada.</p>
<p style="text-align:justify;">Y ya de regalo, me vais a permitir, no quiero pasar por alto a la que fue incomparable portavoz del Gobierno Vasco, Miren Azcárate, y su frase magistral después de las penúltimas inundaciones de Getxo: <strong>“Cuando el agua llega,…llega.”</strong> </p>
<p style="text-align:justify;">Desde entonces hasta hoy han ocurrido en España más desastres que los que el propio cuerpo ciudadano podría digerir en situaciones normales. Y digo en situaciones normales porque la actual no es una situación normal: pónganme ustedes el adjetivo a una España- yo digo agonizante -que contempla, entre otras cosas, cómo un buque atunero que faenaba frente a las costas somalíes con 36 tripulantes a bordo lleva más de cuarenta días secuestrado por unos facinerosos, quienes según todos los indicios han podido ya haber cobrado una parte del rescate que se viene cifrando en unos cuatro millones de dólares. Contempla también cómo la otra parte del rescate consiste en devolver a su país de origen a dos de los piratas que, habiendo sido capturados en su momento por un tercio de presa de la fragata española “Canarias”- el buque de la Armada  que venía siguiendo las evoluciones del pesquero apresado sin órdenes de intervenir militarmente-fueron conducidos a España por orden de la Audiencia Nacional; aunque fue el propio Gobierno el que inició el trámite para traerlos, después de haber denunciado los hechos ante el Juzgado Central de ese tribunal de excepción el pasado 4 de octubre, judicializando así la situación y facilitando el traslado a nuestro país de los dos corsarios detenidos. Contempló también- España, su cuerpo electoral, sus ciudadanos o súbditos o lo que sea-  el encarcelamiento inmediato de uno de los piratas- mayor de edad-, y cómo el otro, de nombre Abdu Willy, siguió un proceso que podríamos denominar de <strong>“lanzamiento del pirata”</strong>- yo te lo lanzo a ti y tú me lo lanzas a mí- entre el Juez Pedraz, de la Audiencia Nacional, y el Tribunal de menores, por mor de la mayoría o minoría de edad del citado individuo, entre ortopantomografías maxilares y radiologías de osificación de determinadas zonas del esqueleto. Contempla asimismo- el común de los españoles o de los paisanos, que paisano es el habitante de un país, que es como ahora se dice: “este país”- las declaraciones del abogado defensor de los dos detenidos, quien negándose a aclarar de dónde le viene el encargo y quién le va a pagar la minuta, propone <strong>“</strong><strong>pactar con la fiscalía un juicio de conformidad en el que los procesados se declararían culpables, a cambio de una pena de menos de seis años. Se aplicaría la ley de extranjería y se decretaría su expulsión en 72 horas a Somalia”.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">El “Gobierno de España” aboga por un juicio rápido, y que sean ahora extraditados a su país, Somalia, los dos piratas apresados para cumplir allí la pena, que puede ser muy elevada debido a los cargos. Para que nos traguemos todo esto con patatas, puesto que estamos hablando de un estado fallido o de una zona sin estado, no me extrañaría nada que nos apresurásemos a formar allí Gobierno, a instaurar un poder Judicial con garantías y hasta a construir cárceles donde estos artistas cumplan sus penas. Todo eso y más, porque el protocolo de extradición lo tienen ya redactado los seiscientos y pico asesores de que dispone Moncloa.</p>
<p style="text-align:justify;">Mediocridad…</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"><em>“Por una extraña y trágica perversión del instinto encargado de las valoraciones, el pueblo español, desde hace siglos, detesta todo hombre ejemplar, o, cuando menos está ciego para sus cualidades excelentes. Cuando se deja conmover por alguien, se trata, casi invariablemente, de algún personaje ruin e inferior que se pone al servicio de los instintos multitudinarios”.</em></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
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		<title>EN UN BOSQUECILLO DE ABEDULES</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Nov 2009 11:35:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[RELATOS]]></category>

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		<description><![CDATA[VII Horacio subía a todo gas diariamente los peldaños del escalerón de cemento que le llevaban hasta la escuela desde la barriada baja del pueblo. Llegaba al aula con el tiempo muy justo y la respiración entrecortada, sobre las nueve de la mañana, que era cuando se entraba, después de haber ido a por la <a href="http://veigadocanto.com/2009/11/06/en-un-bosquecillo-de-abedules-8/" class="excerpt-more-link">[&#8230;]</a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=881&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/11/btulas1.jpg"><img style="display:inline;border:0;" title="bétulas 1" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/11/btulas1_thumb.jpg?w=404&#038;h=301" border="0" alt="bétulas 1" width="404" height="301" /></a></p>
<p style="text-align:center;">VII</p>
<p style="text-align:justify;">Horacio subía a todo gas diariamente los peldaños del escalerón de cemento que le llevaban hasta la escuela desde la barriada baja del pueblo. Llegaba al aula con el tiempo muy justo y la respiración entrecortada, sobre las nueve de la mañana, que era cuando se entraba, después de haber ido a por la leche a una casería de vacas en lo alto del pueblo. Dos caminos llevaban cuesta arriba a aquella aldea: Uno era paso de servidumbre y discurría en zigzag por el prado ligeramente montañoso de Félix, aquel hombretón fornido y de cara colorada al que la guerra le había arrebatado a su único hijo de diecinueve años, de aquellos de la llamada “quinta del pelargón”, que fue la última que movilizó la República. El otro, comunal, muy en pendiente, trenzado en cantos de piedra dura que se habían asentado desde tiempo inmemorial. Regresar después cuesta abajo dejándole a la madre en casa la cantimplora de porcelana para que hirviese la leche, y, tal como os digo, salir inmediatamente corriendo hacia la escuela para estar a la hora, que si no don Eduardo, el maestro, te ponía unos minutos de rodillas de cara a la pared por tu falta de puntualidad.</p>
<p style="text-align:justify;">El ir a la leche antes de la escuela era la primera labor de los muchachos, ascendiendo a diario sobre la perspectiva del pequeño puerto con las casas en abanico a ambos lados del eje de la ensenada, entre la punta del Olivo y la de la Mesnada encarando la ría de Villaviciosa.</p>
<p style="text-align:justify;">De tanto correr subiendo y bajando, o bien de probar el efecto de la fuerza  describiendo círculos con la cantimplora llena de leche, los golpes en los recipientes eran harto frecuentes, así como la pérdida del líquido que contenían después de los sucesivos ensayos físicos. Tanto los golpes, que hacían desaparecer el baño protector a la lata, como los derrames de la leche, no eran disimulables al llegar a casa, donde podía esperarte en tales casos una buena zurra.</p>
<p style="text-align:justify;">Cada familia del pueblo tenía sus preferencias a la hora de elegir en qué casería comprar la leche; no por el precio, que era el mismo en todas, sino más bien por afinidad con los aldeanos, o quizá por el sabor de la leche; que la leche a veces toma aromas del pastizal.</p>
<p style="text-align:justify;">En casa de Horacio gustaba la leche de Elvidia. Para ellos era la mejor porque ella y su marido tenían las mejores vacas y de los mejores prados del lugar.</p>
<p style="text-align:justify;">Eran vacas ratinas, de color pardo y piel suave, que aunque no eran las de mayor producción, daban una leche de gran calidad en sabor y en abundancia de nata, que entonces se apreciaba mucho, antes de aparecer las leches éstas desnatadas o semidesnatadas y de que te dijesen que llegados a una edad era las que había que consumir, por aquello del colesterol. Antes eso no existía. La gente no sabía qué era eso del colesterol. Yo creo que ni los médicos lo sabían. La gente no moría por que tuviese el colesterol alto y le diese un infarto o algo así. La gente moría- más bien pronto, dicho sea de paso- de muerte repentina, y ahí se englobaban todo tipo de patologías que ahora se desglosan muy científicamente, aunque la gente sigue muriendo de lo mismo, quizá un poco más tarde, pero de lo mismo</p>
<p style="text-align:justify;">En vez del colesterol, ya digo, había que atender otras cosas, había otras prioridades: había que llenar el estómago fundamentalmente, y aportar calorías, que los trabajos eran muy duros, y la grasa era apreciada precisamente por su gran aporte calórico; o sea que no veas la leche…</p>
<p style="text-align:justify;">Bueno, pues aquellas vacas ratinas que digo servían además para trabajar y eran más fértiles, que podían darte un ternero anual. Y si aparte había buen pasto en verano y en el invierno el heno en las tenadas estaba asegurado, la leche resultaba excelente a lo largo de todo el año.</p>
<p style="text-align:justify;">Elvidia era una mujer gorda, con esa edad indefinida que marcaba a las campesinas, vestidas siempre de alivio porque jamás terminaban de quitarse el luto por alguien, con el pelo en un moño entreverado ya de canas, la cara redonda y sonrosada por un excesivo apego a la mesa, y las tetas demasiado caídas porque con el tiempo todo termina cayéndose, no como ahora que todo vuelve a levantarse menos los muertos.</p>
<p style="text-align:justify;">Entrabas en aquella casa y te encontrabas de frente con una especie de aparador, arriba lleno de loza; en el centro, dos portarretratos sepia de gente mayor y una sopera vacía que Horacio jamás supo qué hacía siempre allí, y un departamento abajo con dos puertas siempre abiertas que dejaban ver unos estantes llenos de cosas indefinidas. A la derecha, una puerta por la que accedías a la cocina, que lo primero que te decía Elvidia en cuanto te veía era que pasaras a la cocina; una cocina grande como deben ser las cocinas de los pueblos, que es allí donde se recibe a las visitas, en la cocina. Siempre encendido el fuego, atizado con leña de eucalipto, y una encimera enorme de alicatado blanco sobre la que solía haber hortalizas recién cortadas, el puchero grande de <em>les fabes </em>que habían estado toda la noche a remojo y que apuntaba directamente a los fogones, y un bidoncillo de porcelana blanca lleno de leche. Había en el centro de la estancia una mesa grande de castaño natural con un hule algo deteriorado que a duras penas lograba cubrir la parte de arriba, y sobre la misma, una media hogaza de pan, una botella de sidra vacía y un recipiente de medida de un litro. Al pie de la mesa, un banco corrido, y al otro lado dos sillas también de castaño con el asiento de mimbre. En la pared de enfrente justo a la derecha de la encimera había una alacena y sobre ella, una especie de frutero, una fuente de loza con chorizos y un porrón de vino. La cocina disponía de dos ventanas, y en el centro, pendiendo sobre la mesa de castaño, aparecía colgado un jamón que casi iba ya en el hueso, y al lado, el pegajoso y desagradable atrapamoscas que nunca se cambiaba y estaba lleno de los asquerosos inquilinos muertos. Y todo enredador oliendo a leche recién ordeñada, a estiércol de vaca y a olor corporal. Elvidia te sonreía mientras, después de lavarse las manos en un fregadero que había a la derecha de la encimera y de secárselas con el delantal, tomaba el bidoncillo con el brazo derecho y apoyándolo contra el costado vertía el líquido blanco sobre la medida de litro, y de allí a la cantimplora. Era entonces cuando te llegaba el olor más intenso de la leche, un olor como sólido, espeso, <em>desplegante</em>. A Horacio le gustaba aquel olor porque le gustaba la leche recién ordeñada. A veces Elvidia le daba a beber un vaso de una pinta de leche, y él se lo bebía en tres sorbos. Menos mal que en aquellos años cincuenta la leche no faltó en su casa. Algunos días llegaba a la casería tan pronto que aún estaban ordeñando las vacas. De eso se encargaba Ciaño. No sé si era apellido o mote lo de Ciaño. Era tuerto y la inexpresividad casi blanca de aquel ojo te hacía dudar de adónde debías fijar tu mirada cuando hablabas con él, aunque como era de pocas palabras podías fácilmente hurtarle la conversación.</p>
<p style="text-align:justify;">Siempre tenías la sensación de que llevaba la misma ropa cada día, oliendo a sudor añejo y a establo, y si te fijabas en sus manos mientras ordeñaba, te dabas cuenta de que nunca estaban demasiado limpias, pues debía ser que las labores del campo crean pátina terrosa sobre la piel y depósitos estables diversos bajo las uñas.</p>
<p style="text-align:justify;">Ese olor que digo, con el poco aseo que había en las casas, luego se impregnaba hasta en las camas y se hacía general. Horacio recordó esto muchos años después, cuando se fue con su mujer y su hija a pasar una Semana Santa por la provincia de Soria, y, no habiendo encontrado hotel para una de las noches, les mandaron a dormir a una casa particular, según dijeron, de mucha confianza, y que resultó ser la vivienda de un cabrero, que allí todo olía a cabra, incluidas las camas, como digo; y la blancura de las sábanas no pasaba más allá de un tono moreno, que es cuando la mugre ya ha dejado su huella en las cosas. Sólo Inma durmió a pierna suelta aquella noche porque los niños y los jóvenes duermen sobre el filo de un cuchillo, pero el matrimonio no había pegado ojo, que olores tan desagradables te provocan una noche de vigilia.</p>
<p style="text-align:justify;">Ciaño tenía muchos prados para el verde del ganado y para el heno; y varias pomaradas cayendo en una ladera tendida hacia la carretera que llevaba a Gijón. A una de esas pomaradas, y casi con el verano ya vencido, iban los muchachos a robar manzanas en hora de siesta, que era cuando el personal aprovechaba para esa trasposición reparadora del sueño después de comer, y así, entre el sosiego general y después de quedarse muy quietos durante unos instantes, atisbando por si el tuerto andaba por allí, salvaban la <em>saltadera</em> desde el camino hasta un eucaliptal anejo, y de éste, a la pomarada de Ciaño a través del hueco dejado por un antiguo corte en la alambrada de espino que hacía de linde entre arboleda y prado, mientras el corazón se te salía del pecho por la zozobra. Había sobre todo manzanos de reinetas, reineta panera, que eran las mejores para las muelas, hirviéndote en la boca con cada mordisco porque aún estaban ligeramente verdes; también para el estómago, por lo digestivas que resultaban; y además eran las que mejor sidra daban. El acopio se hacía ciñendo bien la camisa al pantalón y dejándole un cierto vuelo; que de esta manera dentro del seno iban introduciendo las manzanas hasta que la camisa ya no podía más, y antes de que los botones quebraran y se fueran todas las manzanas al suelo. La descubierta no duraba más allá de diez minutos, y en más de una ocasión hubo que salir a toda prisa hacia el eucaliptal al oír los ladridos del perro del aldeano. Por nada del mundo hubiese dejado Horacio que Ciaño le identificase como uno de los que le robaban la fruta, para luego tener que ir al día siguiente a su casa a por la leche.</p>
<p style="text-align:justify;">Elvidia y Ciaño tenían dos hijos. Ondina era ya algo mayor, pero Ximiro era condiscípulo de Horacio y algo tímido, aunque se le daba bien la aritmética, y así había sido de los primeros en entender aquello de la regla de tres directa de “se multiplican los medios y se divide por el extremo”, que tanto le gustaba repetir a don Eduardo.</p>
<p style="text-align:justify;">Ciaño murió años más tarde haciendo fuego en el monte mientras rozaba matorral con que luego <em>estrar </em>las cuadras del ganado. Hace ya ni sé los años que esa labor no se realiza en el campo, como otras muchas, porque desde hace mucho tiempo se compraban fardos de paja que amén de alimento servían para lecho de los animales. Pues como digo, se encontraba solo en estas labores; ni Ondina ni Ximiro vivían ya con ellos, y así la soledad en el monte como en los mares es una aliada estable del riesgo. Él, de viento, no entendía casi nada; eso quedaba para la gente del puerto. Eso de que si rolaba o no, si cambiaba la línea del fuego, o si con el viento de determinada dirección podían coger las llamas más arboladura y espesor y terminar por atraparte no habían entrado en sus cálculos. Así que en la aldea vieron una columna de humo demasiado grande y que Ciaño no llegaba a casa siendo ya casi anochecida.</p>
<p style="text-align:justify;">Don Eduardo, el maestro, era, según dijeron, falangista; tenía la nariz afilada y un bigotillo un poco ridículo; el pelo negro, todo hacia atrás peinado y unas pupilas que delataban carencias. Y cuando llegó al pueblo, vestido con una chaqueta de paño con las coderas demasiado pronunciadas por el uso y unos pantalones con rodilleras harto brillantes, no causó buena impresión a casi nadie; aunque a fuer de ser sinceros tampoco causaban buena impresión los guardias civiles, con mucha mala uva y la mano demasiado suelta. Había cinco o seis en el pueblo, y un cabo. Repartían hostias, ya digo, a la primera de cambio, y que no le pillaran a algún pescador con una captura que no fuese estrictamente pesca. Era el caso por ejemplo que ocurría cuando iban a los centollos por primavera, por marzo más concretamente. Los centollos se capturaban con un <em>garabatu, </em>utilizando para la visión del fondo del mar un artilugio al que llamaban “espejo”, y que consistía en un tronco de pirámide en cuya base menor se había colocado un cristal sujeto a la manera en que se hacía con los vidrios de ventana, y que aportaba estanqueidad al conjunto. Tal “espejo” se situaba en un costado flotando sobre el agua con el cristal hendiendo la línea de la misma, que así se alisaba su enrizamiento para alcanzar diafanidad en la visión, y con el pescador de turno volcado sobre el carel del bote donde había colocado un cojín para alcanzar cierta ergonomía en la postura, la vista a la altura de la base mayor del tronco de pirámide y sujetando el artilugio con sus manos. Se iba costeando con el bote a escasa profundidad y aprovechando siempre la situación bonancible de la mar para que así los fondos resultaran bien visibles. A veces en lugar de la visión de fauna y flora marina, lo que llegaba a los ojos de los pescadores eran los restos del naufragio de un mercante, el <em>Chío</em>, que había zozobrado en los años cuarenta y del que, reducida su estructura de acero a menudencia sin valor alguno entre los golpes de mar y la corrosión, podían aparecer en cambio trozos de plomo o cobre, que eso sí que te lo pagaban bien los chatarreros. Total, que si habías tenido suerte, habías cogido unos cuantos centollos y además llevabas unos kilos de chatarra, pues eso, que habías hecho “la marea”. Pero luego llegabas a puerto y tenías allí indefectiblemente al guardia que estaba de puesto en el muelle, y que te hacía descubrir las tablas del panel de la lancha buscando no precisamente qué tamaño tenían los mariscos. Si te la encontraban- que si llevabas chatarra te la encontraban- tenías que ir al cuartelillo, denuncia al canto, multa, y si abrías la boca, un par de hostias, porque aquello se consideraba contrabando, y eso durante la Dictadura era algo grave, no importaba que sólo se tratase de unos kilos de cobre. A veces, mientras faenaban con cualquier arte, venían a la deriva hacia tierra fardos de caucho o esperma, e incluso tablones, procedentes de las bodegas de algún mercante hundido durante la segunda gran guerra.</p>
<p style="text-align:justify;">En tal caso, y como la cosa era de bulto, se trataba de arribar con ello a algún lugar propicio de la costa antes de entrar a puerto, descargarlo y ocultarlo de la vista de los guardias. Pero, ay, si te descubrían. Que una vez, según contaban, descubrieron los civiles que en un hórreo de la vecina parroquia de Oles que era propiedad de un paisano del lugar que se llamaba Custodio se hallaba a buen recaudo, esperando la ocasión de contactar con un comprador, un gran fardo de goma. Quiso Dios que, estando a tope de sidra en un chigre en el que a la sazón se encontraba la “pareja”, se le soltara la lengua a uno de los tripulantes de la lancha que había “pescado”el fardo. No solamente decomisaron la cosa, sino que cada uno de los pescadores recibió en el cuartel la correspondiente paliza, supongo que cargada de bombo al sentirse en este caso burlados los civiles. De las hostias se encargaba fundamentalmente un guardia apellidado Martínez, que se ensañaba sobre todo cuando iba ya con unos cuantos “culinos” de sidra, y que si la ceguera que alcanzaba en medio de la tunda era mucha o, simplemente, se hacía daño con los puños, entonces recurría al fusil agarrándolo por el cañón y utilizándolo así de mandoble. En tal caso, y con el silencio cómplice del médico de la villa, allá que se quedaba en cama unos cuantos días el pobre de turno mientras su mujer le ponía cataplasmas a sus moratones y paños calientes a sus maltrechos huesos.</p>
<p style="text-align:justify;">De aquella paliza tan sólo se libró el padre de Horacio, a quien pertenecía la lancha captora; y se libró porque su mujer era amiga de una hermana de Martínez, quien al verlo entrar a la sala de <em>hostiaje </em>del cuartelillo le mandó irse a su casa con la advertencia de que aquello no se volviera a repetir.</p>
<p style="text-align:justify;">Don Eduardo, sin embargo y al fin, logró hacerse de amigos, al contrario que los civiles, que cuando se fueron se llevaron las mismas simpatías que al venir. Y no fue mal enseñante. No sabría decir por qué disciplina sentía predilección, que estas cosas casi siempre se les notaban a los maestros de escuela por aquello de incidir más en la materia en la que más fuertes estaban.</p>
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