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	<title>BLOG DE VEIGA DO CANTO</title>
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	<description>&#34;Sólo a la libertad los hombres la desdeñan, unicamente, a lo que me parece, porque si la deseasen la tendrían: como si se rehusasen a hacer esa preciosa conquista porque es demasiado fácil.&#34;</description>
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		<title>BLOG DE VEIGA DO CANTO</title>
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		<title>EN UN BOSQUECILLO DE ABEDULES</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 16:21:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[RELATOS]]></category>

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 IX
Horacio se levantó temprano aquel día con intención de dar una vuelta por el campo. La caminata de media hora que debía hacer a diario por consejo médico quería dedicarla esta vez a patear un poco los caminos forestales, adentrarse en los prados y escuchar los trinos de los pájaros entre la arboleda. La primavera [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=1004&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
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<p><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/03/dscn1875.jpg"><img style="display:block;float:none;margin-left:auto;margin-right:auto;border:0;" title="DSCN1875" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/03/dscn1875_thumb.jpg?w=441&#038;h=332" border="0" alt="DSCN1875" width="441" height="332" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><strong> IX</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>H</strong>oracio se levantó temprano aquel día con intención de dar una vuelta por el campo. La caminata de media hora que debía hacer a diario por consejo médico quería dedicarla esta vez a patear un poco los caminos forestales, adentrarse en los prados y escuchar los trinos de los pájaros entre la arboleda. La primavera había llegado con su impacto de aroma y frescuras, y cuando abrió la puerta de la cocina que daba al jardín pudo comprobar la humedad matinal que el rocío de la noche le metía en el cuerpo con el hálito de la primera inspiración al aire libre. Su mujer permanecía aún en el dormitorio en ese duermevela de primera hora en el que la consciencia pretende administrar muy lentamente los recursos vitales. Tras desayunar se fue al baño y se arregló un poco la barba antes de ducharse. Llevaba con ella toda la vida porque el afeitado había sido para él un auténtico sufrimiento durante años, sobre todo a la hora de rasurarse el cuello, que terminaba por quedársele cada mañana en carne viva. Ahora simplemente eran las tijeras, un poco burdamente, las que daban cuenta periódicamente de aquella labor. El espejo, siempre el espejo, le devolvía otra vez una imagen poco reconfortante. Pasaba por alto su calvicie, humillación a la que ya se había acostumbrado con los años, el tono apagado del cutis y el triste cepillado de los dientes, convertido con el tiempo en una operación puramente exterior a su boca. Pero eran los signos que el paso de la enfermedad había dejado en su rostro lo que le llamaba más la atención: esas líneas profundas casi cinceladas sobre el declive de la piel que se habían modulado en la incertidumbre, los temores, el dolor y el deterioro orgánico. Y, ay, sobre todo ello, el envejecimiento, sin solución, como una enfermedad sin cura mientras se va vislumbrando el horizonte cercano de lo irremediable. Se resistía a reconocer el tiempo que le quedaba; sabía que era inevitable en cualquier caso la aparición de una nueva crisis cardiaca, y que otro episodio como aquél podía ser el definitivo a su edad.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero sacando arrestos de lo más profundo para superar la idea de aquello contra lo que se rebelará de por vida, el ser humano concibe en lo impensable, lo onírico, y en lo lejano, lo imposible, como remanso temporal al pensamiento fatalista. La naturaleza te deja recobrar así cierto resuello permitiéndote alejarte de lo más terrible para el ser humano que ya se sabe mortal al nacer. De tal manera, va alternando sus pensamientos negativos con otros de signo más optimista; cambiando con la edad su escala de tiempos para reducir las vivencias en un corto espacio de medida: a una gradación más corta, un año es un siglo, y en veinticuatro horas se puede vivir toda una vida; se ven los trazos muy gruesos, y el mismo detalle, insignificante en magnitud normal, se extiende en profundidad en el corto plazo. Horacio abandonó el espejo, y su imagen se perdió en lo improcesable por inexistente, escondida en el desván de la memoria a corto. Antes de salir pensó en subir al dormitorio; su mujer podía acompañarlo. Ella abrió los ojos y se lo quedó mirando con esa expresión que era por un lado cariñosa y por otro reflejo de una cierta opacidad en los pensamientos; pensamientos que Horacio no lograba nunca desentrañar. Algunas veces le preguntaba por ello esperando en cada nueva ocasión la respuesta sincera que Blanca siempre le hurtaba, o al menos eso creía él: <strong><em>“Nada, no pienso en nada…,Ya te lo he dicho muchas veces…”. </em></strong>Él siempre pensaba en una respuesta más franca, como si la mujer hubiese adquirido de repente la claridad del espejo, y así, confesándose cada mañana, encontrase en su explicación la diaria complicidad que terminaría por ayudarlo a sobrevivir…</p>
<p style="text-align:justify;">Debía ser cosa más bien de su nulo conocimiento del alma femenina. Algunas veces se preguntaba qué harían al respecto el resto de los hombres. Y la respuesta era que ellos no sabían absolutamente nada de las mujeres; no ya intuir el contenido de sus pensamientos más íntimos sino tan siquiera adivinar sus más inmediatos deseos. Vives al fin con una persona de la que terminas por ignorar casi todo. A veces se encontraba a sí mismo mirando con fijeza aquel rostro marchito tratando de escudriñar un alma que se le resistía al análisis. Recordaba haberle preguntado en alguna ocasión por esas cosas que las mujeres consideran, o tal vez mejor, consideraban, demasiado íntimas, producto quizá de un tiempo en que el recato y la salvaguarda aseguraban la integridad que se les debía suponer. Eran tiempos en que las mujeres habían sabido esconder, con una discreción que a ellos les faltaba, las páginas de su diario anterior: el pasado que se guarda inviolable para rescatarlo a veces y por qué no, como les ocurre también a los hombres, revivirlo con un cierto regusto más o menos placentero en la intimidad. Y en cada ocasión, y cuando ya las preguntas habían salido de su boca, se daba cuenta de su improcedencia: no debes preguntarle a una mujer por sus aventuras anteriores. Es un error. Su opacidad forma parte de su dignidad. Pero él lo volvía a cometer una y otra vez cuando los derroteros de la conversación los conducían a ambos hasta esas orillas, y cuando ese carácter suyo tan directo terminaba por traicionarlo una vez más. Lo de ellas es una cuestión de sabiduría y de afectos: se ahorma en madurez, esgrimiendo sabiamente las fintas precisas para dejar en la sombra aquellos pasajes de su vida que al fin terminarían por serle incómodas a sus compañeros, y se consolida en sentimientos, con esa largura vital para poner afectividad donde el varón sólo encuentra simple implosión genésica. Horacio había conocido a Blanca al comienzo de los setenta, poco después de haber llegado él a Galicia. Con apenas treinta, las moscas no se posaban aún en su cabeza, la vida se le hacía eterna, la vitalidad inconmensurable, y el cuerpo le iba acompañando como molde insensible en un trayecto que nunca se veía acabar. Bailaron en una fiesta popular toda una noche. Después, mucho tiempo después, vinieron otros encuentros, y otros; fueron saliendo, y ya entonces Horacio empezó a no enterarse de nada, tan sólo a darse cuenta de lo mucho que le encandilaba aquella mujer.</p>
<p style="text-align:justify;">Él se había integrado por necesidad, y como pudo, en un mundo que no era el suyo tratando de establecer los vínculos elementales para una convivencia que podía durar años. Vivió con cierta sorpresa al principio la erótica gestual e instintiva de los gallegos, terminando al fin por casarse con una de sus mujeres. Siempre le fascinó aquella sutileza en la expresión, ribeteada de circunloquios que entre disculpas y preguntas obvias abordan al interlocutor como evitando causarle molestia. Respetó el estoicismo gallego ante las dificultades de la vida, y pudo admirar su grado de aceptación de lo irremediable como parte de la propia existencia. Se sació del delicado paisaje, y pudo henchir su alma con los densos aromas de aquellos montes, cuando la eclosión de la primavera entre paleta y perfumes dobla el ánimo, alicaído por el telar plomizo del invierno: aquellos brezales púrpura en las laderas del Bibey, que hacia Trives rompían en fragancia sobre los húmedos y suaves olores del musgo ascendiendo desde el río; tojales y retamas en manto interminable y dulzón en las Rías Bajas; motas de oro por doquier en los retículos seminales de los pinos, en esa Galicia eterna, cuando en el oriente del año, y desde lo alto de sus copas hacen de siembra montes y caminos, y de bálsamo componen musicalidades que terminan por dulcificarte la vida.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>“Podríamos ir a dar una vuelta por el campo… </em></strong><strong><em>Ponte algo grueso. Hace fresco, y hay algo de humedad. No llueve</em></strong><strong><em>… ¿sabes?&#8230;” “Voy ahora. Caliéntame un poco de café con leche y ponme </em></strong><strong><em>unas tostadas. Bajo ense</em></strong><strong><em>guida…” </em></strong></p>
<p style="text-align:justify;">Ya abajo, ante la ventana medio abierta de la cocina, el hombre se vació en ideas mientras escuchaba el canto de los glayos en medio del bosque, y sus pensamientos seguían resbalando pendularmente desde la niñez hasta el ocaso, o viceversa, tropezando en los escollos que casi irremediablemente le había puesto la vida, y arribando en los hitos de los que, sintiéndose satisfecho, libaba retrospectivamente la energía necesaria para seguir. Se puso a prepararle a Blanca el desayuno, y encontró en ello el soplo esperanzador del día. Era la condición humana. La vida: Un tiempo para el desenfreno; otro para lo lúcido; uno más para la tristeza. Y, casi al final, recursos fugaces que actuando de palanca te empujan hacia delante…</p>
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		<title>ESPA&#209;A EN CRISIS</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 19:28:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[LIBROS]]></category>

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		<description><![CDATA[
Los historiadores económicos Gabriel Tortella y Clara Eugenia Núñez son los autores del ensayo recientemente publicado por la editorial GADIR, “PARA COMPRENDER LA CRISIS”.
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/02/paracomprenderlacrisisi4.png"><img class="aligncenter" style="display:inline;border:0;" title="PARA COMPRENDER LA CRISIS I" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/02/paracomprenderlacrisisi_thumb4.png?w=204&#038;h=350" border="0" alt="PARA COMPRENDER LA CRISIS I" width="204" height="350" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">Los historiadores económicos Gabriel Tortella y Clara Eugenia Núñez son los autores del ensayo recientemente publicado por la editorial GADIR, “PARA COMPRENDER LA CRISIS”.</p>
<p style="text-align:justify;">En un estilo alejado de esa fatua retórica que tanto abunda hoy; con una exposición tan sencilla e inteligible para el gran público que permite que el libro se lea de un tirón, y la ausencia de excesivas citas que siempre delatan la vanidad de quien procesa las ideas de otros, el ensayo comienza repasando las grandes crisis económicas y políticas, y las que para sus autores resultaron ser sus consecuencias:</p>
<p style="text-align:justify;">Así la gran crisis del siglo XIV, la de la <strong><em>peste negra</em></strong>, debida al “empobrecimiento del suelo y a la superpoblación”; la crisis no menos importante del XVII que coincide con el declive del Imperio Español, con la guerra civil de Inglaterra y la Guerra de los Treinta años; la crisis de finales del XVIII que condujo a la Revolución Francesa; la de 1848, en la que se “mezclan elementos maltusianos y elementos capitalistas”; y por fin La Gran Depresión, entre 1929 y 1939, en la que una brusca caída de la bolsa condujo a una “oleada de suspensiones y quiebras que pasó de las empresas bursátiles a los bancos”: Una “catástrofe económica sin precedentes que tuvo gravísimas consecuencias sociales y políticas[…]”</p>
<p style="text-align:justify;">Los autores entran por fin en el análisis de la actual crisis iniciada en 2007 en los EEUU, cuando en el mercado de préstamos hipotecarios clientes insolventes dejaron de pagar sus plazos mensuales, en medio de lo que se dio en llamar “burbuja inmobiliaria”, que haciendo cundir el pánico, provocó que los bancos empezaran a desconfiar unos de otros, y las redes de crédito que habían sostenido la burbuja se fueran cerrando. Los <strong><em>empaquetamientos</em></strong> de estas hipotecas basura, o hipotecas s<strong><em>ubprime</em></strong>, por parte de grandes bancos fueron camuflados para su venta a otras entidades financieras que los compraban porque prometían intereses muy altos. “[…] Bancos muy serios compraron enormes cantidades de estos activos contaminados con las hipotecas basura. A estos activos se les llamó, después de estallar la burbuja, <strong><em>activos tóxicos</em></strong>, y fueron adquiridos no sólo por bancos serios de EEUU, sino por muchos bancos y fondos de inversión europeos y japoneses […]”</p>
<p style="text-align:justify;">En España el problema no fue tanto del sistema bancario como de las “constructoras e inmobiliarias a las que se les prestó dinero con excesivo optimismo”. En diciembre de 2007 la crisis inmobiliaria se lleva por delante a la inmobiliaria “Colonial”, aunque el gran drama fue la suspensión y quiebra de la constructora “Martín-Fadesa”, que arrastró consigo a filiales y proveedores. Ramas como las del turismo y la industria del automóvil se vieron también seriamente afectadas. El derrumbe inmobiliario puso en manos de los bancos activos de difícil liquidez, viéndose obligado el Gobierno a prestarle apoyo a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria con 50.000 millones de euros para compra de activos a la banca y 100.000 millones en avales, lo que viene a suponer el apuntalamiento superpuesto del Estado sobre el sistema financiero y de este último sobre el inmobiliario.</p>
<p style="text-align:justify;">Durante periodos de crisis como la actual, el paro tiende a subir, y en España lo hizo muy rápidamente porque seguimos sin realizar los ajustes salariales precisos en ese mercado laboral altamente protegido e intervenido: el de los trabajadores indefinidos y los funcionarios El paro vino a afectar por tanto a los trabajadores sujetos a contratos a tiempo fijo o con fecha de caducidad, modalidad en la que se hallan fundamentalmente los inmigrantes, quienes, a partir del “papeles para todos” del año 2005, son los protagonistas del aumento poblacional español, que pasó de 40 millones en el año 2000 a casi 45 millones en 2009, y a los que asimismo se les concedieron también créditos para la compra de viviendas a los que ya no pueden hacer frente.</p>
<p style="text-align:justify;">El paro está afectando asimismo a lo que se ha dado en llamar “la generación mejor formada de nuestra historia”, un aserto que sugiere que o “bien no estamos tan bien formados, con un exceso de <strong><em>titulitis</em></strong>, o la economía española desaprovecha ese capital humano y genera empleo de bajo nivel […]”. O más bien que el propio aparato productivo español no podría absorber a tanta mano de obra tan altamente cualificada.</p>
<p style="text-align:justify;">Tras reflexionar sobre las grandes crisis de la historia que en orden cronológico dieron lugar al Renacimiento, el parlamentarismo, la Revolución Francesa, y la Socialdemocracia, los autores se plantean dos preguntas cruciales. Una a escala global sobre el gran cambio político que nos pueda deparar esta gran crisis del siglo XXI. La otra, referida a nosotros como nación, sobre el fin o no de la España que hemos conocido. Para la primera de ellas no hay respuesta inmediata. Para la segunda, con un Estado Autonómico fragmentado política y económicamente en comunidades muchas veces enfrentadas entre sí, con el concepto mismo de nación puesto en almoneda, los autores apuntan una serie de reformas necesarias como lo son entre otras las “[…]medidas encaminadas a flexibilizar el mercado de trabajo, estimular las exportaciones, aminorar la excesiva dependencia de la financiación exterior del crecimiento de los últimos años e incluso a enderezar la debilidad e inadecuación de nuestro sistema educativo, que a la larga lastra nuestra competitividad […]”.</p>
<p style="text-align:justify;">No es momento de tibiezas. De los grandes errores cometidos en la redacción del texto constitucional- su Título VIII- hemos llegado a la situación actual en la que “17 unidades con reglamentaciones propias y a menudo contradictorias” han hecho que el Estado pierda una gran parte de sus competencias mediante transferencias a las Comunidades Autónomas: Si la integración europea persigue “facilitar la movilidad de capitales, bienes y personas como vía de garantizar mayores cotas de bienestar y desarrollo económico, la fragmentación autonómica está procediendo a levantar barreras a la libre circulación de todos esos bienes, especialmente de las personas. Si uno de los límites a la integración europea es la fragmentación lingüística, España profundiza el problema al dificultar el aprendizaje y el uso de nuestra lengua común, que además utilizan varios cientos de millones de personas en todo el mundo […]”.</p>
<p style="text-align:justify;">Aun estando de acuerdo con las reformas propuestas por los autores como coadyuvantes para salir de la actual crisis económica, no dejo de reconocer que cuando un edificio se agrieta no suele ser suficiente ni siquiera aconsejable acometer medidas paliativas para evitar su colapso. Por ello hago mía la solución que para España apuntaba hace días un famoso y controvertido intelectual en el transcurso de una entrevista en la radio: Demolición del Estado Autonómico.</p>
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		<title>LEYES ANTITABACO</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Jan 2010 16:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
		<category><![CDATA[SOCIEDAD]]></category>

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		<description><![CDATA[
Según una noticia fechada recientemente, “El Ministerio de Sanidad y Política Social prohibirá fumar en todos los espacios públicos cerrados, locales de ocio y restaurantes en 2010, según ha asegurado la ministra del ramo, Trinidad Jiménez, quien ha destacado que existe un &#8220;grado de consenso bastante amplio&#8221;.
La ley antitabaco en vigor- Ley 28/2005, de 26 [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=956&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/01/tabaquismo.jpg"><img style="display:inline;border:0;" title="tabaquismo" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2010/01/tabaquismo_thumb.jpg?w=470&#038;h=353" border="0" alt="tabaquismo" width="470" height="353" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">Según una noticia fechada recientemente, <strong><em>“El Ministerio de Sanidad y Política Social prohibirá fumar en todos los espacios públicos cerrados, locales de ocio y restaurantes en 2010, según ha asegurado la ministra del ramo, Trinidad Jiménez, quien ha destacado que existe un &#8220;grado de consenso bastante amplio&#8221;.</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;">La ley antitabaco en vigor- Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco (B.O.E: del 27)- ya es restrictiva con los fumadores al establecer que <strong><em>“los propietarios de bares, restaurantes y otros locales de ocio deberán elegir si en sus establecimientos se puede fumar o no”</em></strong>, y que <strong><em>“los locales de menos de 100 m2 deberán indicar la opción elegida en los accesos al establecimiento y en toda su publicidad. La entrada de menores a estos locales está permitida en las mismas condiciones que hasta ahora”</em></strong>.</p>
<p style="text-align:justify;">Una ley que debemos a la ministra Salgado,- quien por entonces dirigía el ministerio de Sanidad-, que quiso hacer de los españoles unos tipos flacos como ella, de arterias diáfanas, corazón fuerte y pulmones limpios, y que ahora dirige los destinos de nuestra economía.</p>
<p style="text-align:justify;">Y casi siempre que se habla del tabaco y de su pernicioso consumo, me vienen a la mente un par de tipos que conocí hace años: uno de ellos, en el ámbito laboral; el otro, con el que mantuve una amistad de muchos años.</p>
<p style="text-align:justify;">Un año en que el otoño dibujaba de tristeza almas y paisaje, y mientras visitaba semanalmente al odontólogo que le procuraba unas reparaciones dentales, a Paco le apareció una pequeña úlcera en la boca con la que estuvo más de un mes, sin que ni él mismo ni su dentista concedieran a tal lesión importancia alguna. No era de extrañar. Los dos eran especialistas que sólo sabían de lo suyo: uno, de dientes; el otro, de estados financieros. Pero la ignorancia sobre las cosas que no constituyen tu propio mundo también tiene un umbral para las alarmas, y la consulta del médico de empresa terminó por situarlo ante la realidad más cruda.</p>
<p style="text-align:justify;">Quince días de sesiones de braquiterapia obraron en él la ensoñación de haber eludido la cornada del destino: nadie ve su propia muerte y pocos ponderan los riesgos de la vida.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, tras la implantación de aquellas agujas de iridio radioactivo que a modo de empalizada trataban inútilmente de provocar una remoción en el tumor, la muerte ya presentaba sus credenciales en aquel semblante que entró por la oficina un mes más tarde pidiendo tabaco.</p>
<p style="text-align:justify;">Después de haber sufrido una resección facial que lo dejó irreconocible y sin poder apenas hablar, el cáncer de lengua- uno de los que los especialistas le achacan al tabaquismo- se lo llevó al fin cuando apenas contaba veintiocho años.</p>
<p style="text-align:justify;">Francisco, aunque había hecho magisterio, trabajaba en Sanidad, y disponía de esa “retaguardia” de sabiduría que casi siempre he encontrado en los gallegos. Tenía el regusto en el saber que aportan los seminarios, y mientras lo traté jamás me habló de religión salvo para contarme chistes de curas.</p>
<p style="text-align:justify;">Un día se encontró con lo que parecía ser un resfriado común que le empezó a cursar con fiebre y sudoración. Como aquello no remitía, su mujer lo llevó al médico: tenía un cáncer de pulmón localizado en el mediastino que resultaba inoperable, negándose a pesar de ello a los tratamientos paliativos sustitutorios al uso: se trató con el bio-bac hasta que el ministerio lo retiró, y mientras aquello duró, nunca le faltó una sonrisa.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando ya descendía a toda velocidad por el precipicio, lo visité en su casa de Vigo. Comimos una caldereta de pescado con una botella de albariño mientras se fumaba unos cuantos pitillos.</p>
<p style="text-align:justify;">Creí verle la sombre de la guadaña en el semblante cuando empezamos a hablar del más allá y de la idea que cada uno de nosotros tenía de Dios. Se aferraba al fin a lo que le había quedado del seminarista que fue, y cuando me despedí de él supe que no volvería a verlo con vida.<strong></strong></p>
<p style="text-align:justify;">De forma divulgativa, hasta los profanos nos hemos enterado de que el primer determinante del cáncer es el mandato genético, y de que en el caso del tabaco su papel es el de coadyuvante. El cálculo de probabilidades de que, en la conjunción o no de esos dos vectores, un determinado individuo vaya a desarrollar o no en un momento de su vida un tipo de tumor está tan sólo al alcance de los expertos.</p>
<p style="text-align:justify;">Aun así, esta prohibición de fumar en bares y restaurantes no deja de ser un acto cínico, reduccionista y de abuso de poder. En el primer caso porque quien pretende llevarlo a la práctica, el Estado, es uno de los principales agentes no sólo en la red de producción, permitiendo las explotaciones de tabaco, sino en la comercialización, que tutela por ley, y de la que además se lucra a través de los impuestos correspondientes. Es reduccionista porque trata de resolver un problema tan complejo como el tabaquismo con una medida simplista. Y es un abuso de poder porque contempla sólo el derecho de los unos a disponer en esos locales de una atmósfera libre de humo, en detrimento de la libertad de los otros al privarlos de cualquier zona de ocio donde poder fumar.</p>
<p style="text-align:justify;">Fumar constituye un uso y un complemento sociales, con un arraigo fomentado ya en la adolescencia y con una incidencia que no variará en función de esta nueva prohibición, tan arbitraria como ociosa. Y barrunto además que a los prohibicionistas les queda un tercer paso que dar a la vuelta de la esquina: la prohibición de fumar en tu propia casa, merced a la denuncia que cualquier miembro de la unidad familiar pueda realizar ante la Administración…</p>
<p style="text-align:justify;">Lo que dice un amigo mío: a los fumadores, en un descampado y rodeados de estiércol.</p>
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	</item>
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		<title>EN UN BOSQUECILLO DE ABEDULES</title>
		<link>http://veigadocanto.com/2009/12/21/en-un-bosquecillo-de-abedules-viii/</link>
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		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 11:07:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[RELATOS]]></category>

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		<description><![CDATA[
VIII
El grupo escolar del pueblo era de niños y niñas, con locales para viviendas de los maestros en la parte alta; aunque curiosamente, y sin saber yo muy bien por qué, aquello no se había terminado de habilitar para vivir, y como el aula de las chicas, también incomprensiblemente, estaba algo desvencijada, la maestra enseñaba [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=923&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/12/elmaestroylaescuela.png"><img style="display:inline;border:0;" title="EL MAESTRO Y LA ESCUELA" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/12/elmaestroylaescuela_thumb.png?w=463&#038;h=365" border="0" alt="EL MAESTRO Y LA ESCUELA" width="463" height="365" /></a></p>
<p style="text-align:center;">VIII</p>
<p style="text-align:justify;">El grupo escolar del pueblo era de niños y niñas, con locales para viviendas de los maestros en la parte alta; aunque curiosamente, y sin saber yo muy bien por qué, aquello no se había terminado de habilitar para vivir, y como el aula de las chicas, también incomprensiblemente, estaba algo desvencijada, la maestra enseñaba en el local correspondiente a la vivienda situada sobre la clase de los chicos convertida así en improvisada escuela.</p>
<p style="text-align:justify;">Era el maestro de manos finas, y en una de ellas lucía un sortijón con una piedra roja que destacaba cuando, al hacernos reunir en derredor de su mesa para explicarnos las cosas, se ponía en los prolegómenos a ordenar cartesianamente las gomas, lapiceros y reglas que tenía desparramados sobre su escritorio, mientras carraspeaba levemente. Carecía de tenacidad para la enseñanza y algunos que eran duros de mollera se quedaban atrás machacando el “Rayas” bajo la tutela de los avispados de la clase. Volvía a reunirnos alrededor de su mesa para tomarnos la lección, para la lectura, para las lecciones de geografía ante el mapa, o frente al encerado para explicarnos las matemáticas, o para que resolviéramos alguna operación. No recuerdo que marcara a nadie con la regla de baquelita con cantos de latón que tenía sobre su mesa, pero a algún listillo le caía alguna bofetada si don Eduardo se daba cuenta de que era el causante de que subiese el rumor de las charlas mientras a lo mejor él se había quedado un poco traspuesto, o simplemente permanecía distraído mirando a través de uno de los dos balcones que casi siempre permanecía abierto y desde el que se divisaba perfectamente la explanada del puerto.</p>
<p style="text-align:justify;">La escuela era de orientación marítima para los chicos, que allí aprendías la rosa de los vientos, los nudos y cosas así, y en manualidades, los que ya por entonces eran “manitas” construían maquetas de vaporas en madera que, una vez pintadas, se colocaban en estantes quedando como recuerdo en la escuela con el nombre del autor. Las enciclopedias te las prestaban allí, así como los libros de lectura. Tú sólo tenías que llevar la pizarra, las plumas de corona y los cuadernos; uno para los dictados y otro que era el de caligrafía. Eran los pupitres para dos alumnos, con respaldo y apoyapiés a modo de escabel, y disponían de un tintero encastrado en la parte superior central para que pudiesen mojar en él los dos alumnos. Hacíamos la tinta con unos polvos y agua, y se guardaba en un bote, y de allí se iban rellenando los tinteros según necesidades. A primera hora, a las nueve de la mañana, don Eduardo pasaba lista y había que contestar “servidor de usted”. No la pasaba por orden alfabético. Él tenía colocada la clase en orden de listeza, y de las tres hileras de pupitres, los dos alumnos más aventajados de la clase ocupaban el primer pupitre de la hilera central; a continuación los dos alumnos del primer pupitre de la hilera izquierda, y luego los dos del primero de la derecha, y así sucesivamente. Las incidencias en la asistencia quedaban reflejadas en un estadillo que tenía sobre el escritorio.</p>
<p style="text-align:justify;">Por mayo, que era como se sabe el mes de las flores, don Eduardo mandaba colocar una pequeña imagen de la virgen, que permanecía guardada el resto del curso en el armario de los libros, sobre el alféizar de una ventana situada cerca de la puerta de entrada, y nos enviaba luego a buscar flores al campo y colocarlas a los pies de la imagen, mientras cantábamos “con flores a María que madre nuestra es”. Íbamos, tanto a por las flores como a los juegos del recreo, a las ruinas de la iglesia del pueblo distantes menos de cien metros cuesta arriba de la escuela.</p>
<p style="text-align:justify;">Quedaban, de lo que había sido el edificio, cuatro muros medio derruidos. La iglesia, construida al final de los años veinte en el barrio de San Roque, donde como digo se encontraba también la escuela, fue quemada en el treinta y seis durante el periodo de eclosión de quema de iglesias en Asturias y también en el resto de España.</p>
<p style="text-align:justify;">No la quemó nadie del pueblo, faltaría más, que la gente en general era creyente, y la que no, respetaba las cosas.</p>
<p style="text-align:justify;">Vinieron unos “milicianos” de Villaviciosa, y entre la exhibición apabullante de correajes y fusiles subieron al tejado a través del campanario, y, después de haber destejado una zona, la rociaron con gasolina y le prendieron fuego ardiendo todo el artesonado como yesca; luego hicieron lo propio con el coro , los retablos y las imágenes. La confusión entre los feligreses, y por qué no decirlo, el miedo, fueron los aliados más fieles para tales desmanes y para que se consumase el desastre sin que nadie moviese un dedo por apagar el fuego. Más tarde se supo que los cabecillas de aquel desaguisado se habían convertido en los falangistas más furibundos, tras la entrada de los “nacionales” en Asturias en el 37.</p>
<p style="text-align:justify;">Las niñas, como ya dije, debían ocupar el aula de al lado pero el local no estaba ni mucho menos en condiciones porque yo creo que tenía hasta goteras procedentes de la vivienda de arriba. No nos mezclábamos con ellas, que salían al recreo a hora distinta a la nuestra y jugaban en la parte de atrás, aunque sí las veíamos a la hora de entrar o salir, que esa era coincidente. La maestra era ya una señora mayor, que es que la llamábamos “la señora”, y la recuerdo siempre con sus anteojos cuando, al faltar don Eduardo porque estuviese enfermo o por cualquier otra circunstancia, ella debía ocuparse también de los niños, y entonces íbamos todos juntos, niños y niñas, al aula de ellas. Aquello era una debacle, y no lograba la pobre maestra mantener un mínimo nivel de ruido, y pienso que bastante hacía con evitar que no destrozásemos el mobiliario Era precisamente “la señora” la que trataba de inculcarnos a todos el tema del ahorro, y a través de la Caja de Ahorros de Asturias se nos proporcionaron unas libretas en los recuadros de cuyas páginas se iban pegando sellos que nos vendía la maestra por valor de dos reales o una peseta.</p>
<p style="text-align:justify;">Las primaveras ribereñas en los cincuenta eran de un cierto remanso, si es que entonces se podía decir tal cosa de algo. Y en un lugar de pescadores eran también de olores a salitre, a frescura, a pescado del día y a pescado seco, que alguno se ponía a orear en los corredores de las casas para comerlo en invierno con garbanzos o alubias al modo en que se hacía con el salazón de bacalao.</p>
<p style="text-align:justify;">En pleno vientre de la estación reina, íbamos los chicos a esperar la llegada de las motoras que habían salido a la sardina poco antes del ocaso. Era por junio, y por ese mes se iba al abareque, que era una red de malla confeccionada en algodón que se largaba en línea entre dos aguas sobre fondo arenoso, aprovechando la corta migración que al atardecer emprendía la sardina hacia tierra. Ya de anochecida, la visión para los peces litorales resulta escasa, y las redes, a las que se les daba cada dos años un tinte marrón oscuro, suponían así una trampa mortal en el momento en que el banco de pesca viraba casi a ciegas de nuevo mar adentro. Si habías soltado el aparejo en una línea que les cortase la retirada, pronto al ardor del agua se veía el cabrilleo que producían los pobres animalitos al engancharse y tratar inútilmente de zafarse antes de quedar agotadas o de morir en pleno esfuerzo; y también cómo el peso de las inermes prisioneras hacía que se hundiera el sardinal y se perdiesen de vista las boyas que a modo de flotadores trataban de mantener los aparejos sobre el agua. Así, de esta forma, sabían los pescadores que las redes tenían captura, y, casi inmediatamente, procedían a izarlas a bordo en medio de la tenue luz de un farol de carburo colocado sobre un mastilillo en el codaste.</p>
<p style="text-align:justify;">Si la pesca no era excesiva, al recoger las artes, se iba despescando una a una las sardinas, a la vez que las redes se estibaban sobre el panel de popa. Si por el contrario venían a <em>esgaya</em> de pescado, entonces se recogían sin más, y así de apreturas se regresaba a puerto para una vez allí proceder a la despesca total. Cuando regresaban las lanchas era ya noche cerrada, y entonces bajaban los chicos corriendo hacia la ribera porque la sirena de la rula avisaba de la inminencia de subasta en lonja. Y veían cómo desenmallaban el pescado en los muelles de atraque donde abarloaban los pequeños barcos, para lo cual uno de los tripulantes se situaba en lo alto del muro y cobraba poco a poco la red, en tanto que sus compañeros en la embarcación rescataban limpiamente de la misma los peces que saltaban aún al caer al panel de proa dibujando brillos de plata y azul en la semisombra del alumbrado mortecino de los muelles y el farol de abordo, mientras el penetrante olor de aquellos pescados azules recién cobrados a la mar en el Cantábrico preñaba el ambiente. A las sardinas se las desenredaba mediante dos limpios movimientos; uno, hacia delante para librar al animal de la malla y el otro, mediante un leve giro de muñeca haciéndola pasar limpiamente por la diagonal del cuadrado que formaba el mallazo. Así se conseguía que el pescado llegase a la lonja con la cabeza entera; que si no, el precio podía descender en rula considerablemente, si llegaba descabezado o con las agallas dañadas porque ello suponía la pronta descomposición de los peces.</p>
<p style="text-align:justify;">Libre ya el aparejo, iba uno de los tripulantes con la muestra a la lonja para la subasta, mientras los demás terminaban de llenar las cajas de pescado, las izaban al muelle y arranchaban un poco la embarcación. A los redales se les daba una primera pasada con la misma agua del mar y se los dejaba así sobre la motora para ya al día siguiente aguazarlos en el rio y tenderlos a secar al sol hasta la tarde, en que con sumo cuidado se los estibaba sobre el bote para facilitar su posterior largado.</p>
<p style="text-align:justify;">Llegaba la algarabía a la rula cuando las muestras de pescado llenaban el suelo de la lonja. Salía el secretario de la cofradía y ponía orden antes de la subasta. Se rulaba cada lote de embarcación partiendo de un precio supuesto y se iba descendiendo en reales – veinticinco céntimos de peseta -, y lo hacían siempre las mismas mujeres, mientras el secretario tomaba nota: un bombo central albergaba las bolas numeradas que dispuestas en nichos radiales se hacían susceptibles a unos pulsadores situados tras la balaustrada del pequeño anfiteatro desde el que los mayoristas participaban en la subasta.</p>
<p style="text-align:justify;">Aquellas mujeres actuaban a veces a su vez de mayoristas, y podían optar también a la venta, si en un momento dado, mientras iban cantando el precio, y sin que el ruido del pulsador anunciase la salida de una bola del bombo, gritaban: <em>¡miu!.</em> Entonces se quedaban ellas con el correspondiente lote de pescado.</p>
<p style="text-align:justify;">Vigi- por Eduvigis – era una de aquellas mujeres. De mediana estatura, fortachona y algo patizamba, iba siempre de negro como casi todas las mujeres en el pueblo, pasados ya los cuarenta, o antes si habían enviudado. Lo cual que yo nunca supe en realidad si Vigi era soltera o viuda porque- aparte de no haberla visto nunca con ningún hombre &#8211; pienso que había cumplido ya entonces los cincuenta; esa edad indefinida para los ojos de un niño que representa la foto fija del viejo estancado siempre en la misma edad…; hasta que te dicen que se ha muerto.</p>
<p style="text-align:justify;">Vigi pertenecía a un reducido grupo de mujeres que debían ir poco al rio a lavar su ropa, pues tenía un olor corporal característico: una mezcla aromática entre sudores añejos y orines secos de varios días impregnando los vestidos. Olía, lo que se suele decir, a demonios, cuando pasabas a su lado; que no se llegaba a saber si en realidad no se cambiaban las bragas o simplemente no las usaban; así cuando tenían ganas de orinar lo hacían sin más, y parte de la micción se quedaba mojando el faldamento sin llegar al suelo, y luego al secar, pues ya se sabe…. Sea como fuese, era la cosa de dominio público, pues que alguna vez se comentó en nuestra casa el olor que despedían Vigi y algunas otras, aunque aquellas señoras gozaban de cierta comprensión, y su pestilencia formaba ya parte del paisaje general de lo insalubre, tan propio de los tiempos.</p>
<p style="text-align:justify;">Horacio recordaba a su madre con el gran barcal de ropa sucia sobre su cabeza, camino de algún pozo del río &#8211; cuanto más arriba en su cauce mejor &#8211; y cómo regresaba con las manos enrojecidas, sobre todo en invierno, con el martirio añadido de los sabañones, y después de restregar infinitamente la ropa contra la lavadera de pino que cada mujer tenía en su casa. Pasados los años, terminaron por habilitar bajo el puente que conducía al barrio de la iglesia unos lavaderos de hormigón, desviando por medio de una tubería parte del cauce del río.</p>
<p style="text-align:justify;">Así las mujeres lavaban un poco más confortablemente estando al abrigo de lluvia y heladas.</p>
<p style="text-align:justify;">Contando con esa dificultad de ir a lavar al río, no era de extrañar por tanto que determinada gente tratara de estabilizar la suciedad y los olores de la misma en la ropa, economizando esfuerzos en tiempos donde el mucho trabajo requerido para sobrevivir no admitía la distracción en tareas menores.</p>
<p style="text-align:justify;">El aseo de la cara era diario, y de jofaina y palangana. El de tus partes, creo recordar que semanal, y con un balde de acero galvanizado, aunque por lo dicho de la roña estable, no te hiciese mucha falta lavarte, la verdad.</p>
<p style="text-align:justify;">Digo que las casas disponían de una palangana en la cocina, con jofaina al fin o sin ella, y un caldero de cinc con agua que, al menos para beber y cocinar, había que ir a buscar a la plaza, donde había un caño que vertía más bien escasamente y para todo el pueblo. Luego, como para el aseo y cosas mayores, pues al río, con cuya agua terminaba por llenarse un barcal grande como el de ir a lavar la ropa. Para hacer tus necesidades, pues al final del corredor, en la parte alta, había un retrete donde casi tenías que entrar conteniendo la respiración, una taza y recortes de papel de periódico o de papel de estraza, que hasta que llegó “el Elefante” no hubo templanza en nuestras abluciones. Aquello era de caída libre y se recogía en un pequeño pozo negro que había a la entrada de casa.</p>
<p style="text-align:justify;">El componente líquido de la cosa iba saliendo como por una especie de aliviadero, y tras salvar algún que otro camino, pues que terminaba en el río, que es al fin donde terminan casi todas las cosas. Bueno, en realidad no terminaban en el río, que el río vertía en el mar…Las cosas mayores se libraban por medio de baldes, y, con pañuelos en la boca a modo de mascarillas, la gente las distraía donde buenamente podían.</p>
<p style="text-align:justify;">En algunas casas, en la puerta, había una <em>corrada</em>, que era un espacio cerrado con piedras, dedicado en principio al cultivo, y adonde, al conocido grito de “¡agua va!”, iba a parar el contenido de los orinales colmados con las micciones nocturnas; lo cual no dejaba de ser una forma de respiro para el pozo negro, que también se veía aligerado con las costumbres que los hombres del pueblo tenían de aliviarse en terreno público, si es que les daba el apretón en la ribera o por los muelles, o simplemente por economía de esfuerzos; pues justo a dos palmos, como aquel que dice, de la rula había un terreno en forma de montículo, cercado por un muro con una entrada libre, propiedad de la Junta de Obras del Puerto, o algo así, donde nunca se llegó a construir nada, y que terminó siendo defecadero general, donde podías tirar el pantalón con total libertad, en plena socialización de lainmundicia. Sorteabas al entrar los restos mirando de no “cortarte” y haciéndote a los olores, que a los olores te hacías bien, entre la intemperie y el acomodo de la pituitaria a los aromas habituales, como ocurría con las tripas de pescado que terminaban por doquier pudriéndose con hediondez.</p>
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		<title>NUESTRA MEDIOCRIDAD</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Nov 2009 11:13:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[DÉJÀ VU]]></category>

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		<description><![CDATA[
Encontré hace días una carta que os había enviado el pasado año por correo electrónico, y que no estaba incluida en el blog; por cierto, como otras bastantes que irán saliendo con total seguridad a medida que vayamos desenmarañando el boscaje de mi Outlook.
Voy a cambiar el encabezado de entonces, y la titularé “NUESTRA MEDIOCRIDAD”, [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=892&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-932" title="MEDIOCRES" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/11/mediocres1.jpg?w=400&#038;h=282" alt="" width="400" height="282" /></p>
<p style="text-align:justify;">Encontré hace días una carta que os había enviado el pasado año por correo electrónico, y que no estaba incluida en el blog; por cierto, como otras bastantes que irán saliendo con total seguridad a medida que vayamos desenmarañando el boscaje de mi Outlook.</p>
<p style="text-align:justify;">Voy a cambiar el encabezado de entonces, y la titularé “NUESTRA MEDIOCRIDAD”, porque nuestro es el producto de los personajes públicos aquí reseñados como representación del cuerpo nacional español. Las “cualidades” a cuya glosa se han hecho merecedores no son otra cosa que el reflejo de las nuestras. </p>
<p style="text-align:justify;">En una primera cita nos dábamos de bruces con Mariano Rajoy, que, tal como decíamos en tiempo indicativo de aquella nota del blog, “ZAPATERO SE EMPACHA, RAJOY NO LLEGA”, en efecto no llegó.  Y aunque desde entonces sigue queriendo hacerlo- o al menos lo aparenta- tampoco llega; a lo mejor porque precisamente eso de “saber leer y escribir y ser algo leído”, como él acostumbra a decir con su frecuente falsa modestia, no se compadece mucho con los requisitos exigidos para ocupar el lugar que él parece ansiar y que no es otro que el sillón principal de la Moncloa. </p>
<p style="text-align:justify;">De él dijeron no hace mucho sus exégetas, esos que además se encargan <em>motu proprio </em>de determinar los currículos requeridos para según qué cosa; esos que ayer, alabando sus notas ya de bachillerato, lo encumbraban, y hoy lo arrojan por la ventana, era de historial académico inmejorable para haber hecho todo lo que se le ofreciera. Pues bien; habiendo sacado brillantemente, según cuentan, las oposiciones a registrador de la propiedad, se metió en política sin haber ocupado su despacho de funcionario de carrera con destino en Santa Pola. Quedan lejos ya los años en que llegó a Vicepresidente de la Junta de Galicia, sin llegar a ser registrador, con los mismos méritos con que accedió más tarde a la vicepresidencia del “Gobierno de España”, donde le tocó lidiar entre otras cosas con la crisis del <em>Prestige</em>, y en la que pudimos verlo meterse él solito en todos los charcos que encontró a su paso, mientras Aznar se colocaba las botas de agua. Vinieron luego tiempos en los que, nombrado ya a dedo presidente del PP y candidato por este partido a la Presidencia del Gobierno, con el mismo fundamento que para sus anteriores cargos políticos, pudimos descubrir por sus propias declaraciones que leía el “Marca” y practicaba el ciclismo. La afición a tal lectura le debió servir al menos, ya en la oposición, para leer grandes discursos en las Cortes, como aquel que dedicó a Ibarretxe cuando el Presidente vasco acudió a la Cámara Baja a defender su “Plan”. Y esa práctica deportiva sobre las dos ruedas, para hacernos descubrir su faceta como gregario que, desde los tiempos de Fernández Albor en Galicia, ni domina el sprint, ni es potente en la escalada, ni se defiende contra el crono. </p>
<p style="text-align:justify;">Con sus palabras tras la derrota de Marzo, “esto es lo que hay”, les dio la primera bofetada a sus votantes a quienes considera imbéciles; y en ese continuar pedaleando tras llegar a la meta sin haber ganado, la segunda torta en la otra mejilla, por un individuo que sin haber hecho apenas esfuerzos en la carrera, se permite dar aún la vuelta de honor de los vencedores sin que nadie se lo pida.  </p>
<p style="text-align:justify;">Mientras marzo marceaba, y la derrota de los “populares” terminaba por venir con falsos laureles de triunfo ante sus incondicionales, va el político gallego y se presenta a un congreso en el que compite contra sí mismo, porque estaba, según él, y como nunca, capacitado para liderar al PP, dando así por buena aquella frase de que “sólo una persona mediocre está siempre en su mejor momento.” </p>
<p style="text-align:justify;">Hallábamos después al Jefe del “Gobierno de España”, con los necesarios conocimientos de economía que impartidos en dos tardes por Jordi Sevilla son lo que necesita un primer ministro hoy en día para liderar un equipo económico al frente del Ejecutivo de un país occidental. Nada hay tan osado como la ignorancia; la ignorancia “como noche de la mente”, que decía Confucio; nada tan espantoso como la ignorancia activa, que escribió Goethe. En entrevista publicada en su día por el “Financial Times” desgrana Rodríguez Zapatero la auténtica teoría sobre la energía nuclear española:<strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>“España no tiene capacidad de agua suficiente para refrigerar reactores”.</strong><strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;">Efectivamente, y por una vez al menos, tiene razón el líder de la actual oposición, aunque en razonamiento inverso: se puede llegar a Presidente del Gobierno de España, e incluso mantenerse en el cargo, teniendo idea de nada; sólo con ser español y mayor de edad, es suficiente.</p>
<p style="text-align:justify;">Éste ni siquiera se reconoce como leido; de lo contrario conocería el proverbio oriental que te aconseja guardar silencio cuando tus palabras no lo puedan mejorar. </p>
<p style="text-align:justify;">La tercera cita nos lleva al hoy Presidente del Comité de Expertos para la Renovación de la UE, Felipe González, otrora responsable del parón nuclear en España y de la repercusión de su moratoria en el recibo de la luz, reflexiona ahora sobre la energía, y nos da lecciones sobre algo que ya habíamos oído antes: ese vicio español de pretender originalidad repitiendo las palabras de otro. </p>
<p style="text-align:justify;">Así manifiesta sin empacho no querer &#8220;ser antinuclear y comprar nuclear a Francia&#8221;, como se hace en la actualidad, porque &#8220;eso no es ser antinuclear&#8221;; para más adelante añadir que hay &#8220;poca reflexión en serio&#8221; sobre la energía nuclear, mostrando en el caso de Europa sus dudas de poder alcanzar el objetivo de que el 20% de la energía sea renovable, aunque &#8220;quizás con la consideración de la energía nuclear&#8221;, sí sea posible su cumplimiento. En todo caso, insistió en que las políticas tendrían que &#8220;ir claramente encaminadas a favorecer ese mix&#8221;, en el que el 80% de la energía sea de origen no renovable y el resto de fuentes renovables. </p>
<p style="text-align:justify;">Éste, como diría Oscar Wilde sabe el precio de todo y el valor de nada.</p>
<p style="text-align:justify;">Y ya de regalo, me vais a permitir, no quiero pasar por alto a la que fue incomparable portavoz del Gobierno Vasco, Miren Azcárate, y su frase magistral después de las penúltimas inundaciones de Getxo: <strong>“Cuando el agua llega,…llega.”</strong> </p>
<p style="text-align:justify;">Desde entonces hasta hoy han ocurrido en España más desastres que los que el propio cuerpo ciudadano podría digerir en situaciones normales. Y digo en situaciones normales porque la actual no es una situación normal: pónganme ustedes el adjetivo a una España- yo digo agonizante -que contempla, entre otras cosas, cómo un buque atunero que faenaba frente a las costas somalíes con 36 tripulantes a bordo lleva más de cuarenta días secuestrado por unos facinerosos, quienes según todos los indicios han podido ya haber cobrado una parte del rescate que se viene cifrando en unos cuatro millones de dólares. Contempla también cómo la otra parte del rescate consiste en devolver a su país de origen a dos de los piratas que, habiendo sido capturados en su momento por un tercio de presa de la fragata española “Canarias”- el buque de la Armada  que venía siguiendo las evoluciones del pesquero apresado sin órdenes de intervenir militarmente-fueron conducidos a España por orden de la Audiencia Nacional; aunque fue el propio Gobierno el que inició el trámite para traerlos, después de haber denunciado los hechos ante el Juzgado Central de ese tribunal de excepción el pasado 4 de octubre, judicializando así la situación y facilitando el traslado a nuestro país de los dos corsarios detenidos. Contempló también- España, su cuerpo electoral, sus ciudadanos o súbditos o lo que sea-  el encarcelamiento inmediato de uno de los piratas- mayor de edad-, y cómo el otro, de nombre Abdu Willy, siguió un proceso que podríamos denominar de <strong>“lanzamiento del pirata”</strong>- yo te lo lanzo a ti y tú me lo lanzas a mí- entre el Juez Pedraz, de la Audiencia Nacional, y el Tribunal de menores, por mor de la mayoría o minoría de edad del citado individuo, entre ortopantomografías maxilares y radiologías de osificación de determinadas zonas del esqueleto. Contempla asimismo- el común de los españoles o de los paisanos, que paisano es el habitante de un país, que es como ahora se dice: “este país”- las declaraciones del abogado defensor de los dos detenidos, quien negándose a aclarar de dónde le viene el encargo y quién le va a pagar la minuta, propone <strong>“</strong><strong>pactar con la fiscalía un juicio de conformidad en el que los procesados se declararían culpables, a cambio de una pena de menos de seis años. Se aplicaría la ley de extranjería y se decretaría su expulsión en 72 horas a Somalia”.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">El “Gobierno de España” aboga por un juicio rápido, y que sean ahora extraditados a su país, Somalia, los dos piratas apresados para cumplir allí la pena, que puede ser muy elevada debido a los cargos. Para que nos traguemos todo esto con patatas, puesto que estamos hablando de un estado fallido o de una zona sin estado, no me extrañaría nada que nos apresurásemos a formar allí Gobierno, a instaurar un poder Judicial con garantías y hasta a construir cárceles donde estos artistas cumplan sus penas. Todo eso y más, porque el protocolo de extradición lo tienen ya redactado los seiscientos y pico asesores de que dispone Moncloa.</p>
<p style="text-align:justify;">Mediocridad…</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"><em>“Por una extraña y trágica perversión del instinto encargado de las valoraciones, el pueblo español, desde hace siglos, detesta todo hombre ejemplar, o, cuando menos está ciego para sus cualidades excelentes. Cuando se deja conmover por alguien, se trata, casi invariablemente, de algún personaje ruin e inferior que se pone al servicio de los instintos multitudinarios”.</em></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
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	</item>
		<item>
		<title>EN UN BOSQUECILLO DE ABEDULES</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Nov 2009 11:35:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[RELATOS]]></category>

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		<description><![CDATA[
VII
Horacio subía a todo gas diariamente los peldaños del escalerón de cemento que le llevaban hasta la escuela desde la barriada baja del pueblo. Llegaba al aula con el tiempo muy justo y la respiración entrecortada, sobre las nueve de la mañana, que era cuando se entraba, después de haber ido a por la leche [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=881&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/11/btulas1.jpg"><img style="display:inline;border:0;" title="bétulas 1" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/11/btulas1_thumb.jpg?w=404&#038;h=301" border="0" alt="bétulas 1" width="404" height="301" /></a></p>
<p style="text-align:center;">VII</p>
<p style="text-align:justify;">Horacio subía a todo gas diariamente los peldaños del escalerón de cemento que le llevaban hasta la escuela desde la barriada baja del pueblo. Llegaba al aula con el tiempo muy justo y la respiración entrecortada, sobre las nueve de la mañana, que era cuando se entraba, después de haber ido a por la leche a una casería de vacas en lo alto del pueblo. Dos caminos llevaban cuesta arriba a aquella aldea: Uno era paso de servidumbre y discurría en zigzag por el prado ligeramente montañoso de Félix, aquel hombretón fornido y de cara colorada al que la guerra le había arrebatado a su único hijo de diecinueve años, de aquellos de la llamada “quinta del pelargón”, que fue la última que movilizó la República. El otro, comunal, muy en pendiente, trenzado en cantos de piedra dura que se habían asentado desde tiempo inmemorial. Regresar después cuesta abajo dejándole a la madre en casa la cantimplora de porcelana para que hirviese la leche, y, tal como os digo, salir inmediatamente corriendo hacia la escuela para estar a la hora, que si no don Eduardo, el maestro, te ponía unos minutos de rodillas de cara a la pared por tu falta de puntualidad.</p>
<p style="text-align:justify;">El ir a la leche antes de la escuela era la primera labor de los muchachos, ascendiendo a diario sobre la perspectiva del pequeño puerto con las casas en abanico a ambos lados del eje de la ensenada, entre la punta del Olivo y la de la Mesnada encarando la ría de Villaviciosa.</p>
<p style="text-align:justify;">De tanto correr subiendo y bajando, o bien de probar el efecto de la fuerza  describiendo círculos con la cantimplora llena de leche, los golpes en los recipientes eran harto frecuentes, así como la pérdida del líquido que contenían después de los sucesivos ensayos físicos. Tanto los golpes, que hacían desaparecer el baño protector a la lata, como los derrames de la leche, no eran disimulables al llegar a casa, donde podía esperarte en tales casos una buena zurra.</p>
<p style="text-align:justify;">Cada familia del pueblo tenía sus preferencias a la hora de elegir en qué casería comprar la leche; no por el precio, que era el mismo en todas, sino más bien por afinidad con los aldeanos, o quizá por el sabor de la leche; que la leche a veces toma aromas del pastizal.</p>
<p style="text-align:justify;">En casa de Horacio gustaba la leche de Elvidia. Para ellos era la mejor porque ella y su marido tenían las mejores vacas y de los mejores prados del lugar.</p>
<p style="text-align:justify;">Eran vacas ratinas, de color pardo y piel suave, que aunque no eran las de mayor producción, daban una leche de gran calidad en sabor y en abundancia de nata, que entonces se apreciaba mucho, antes de aparecer las leches éstas desnatadas o semidesnatadas y de que te dijesen que llegados a una edad era las que había que consumir, por aquello del colesterol. Antes eso no existía. La gente no sabía qué era eso del colesterol. Yo creo que ni los médicos lo sabían. La gente no moría por que tuviese el colesterol alto y le diese un infarto o algo así. La gente moría- más bien pronto, dicho sea de paso- de muerte repentina, y ahí se englobaban todo tipo de patologías que ahora se desglosan muy científicamente, aunque la gente sigue muriendo de lo mismo, quizá un poco más tarde, pero de lo mismo</p>
<p style="text-align:justify;">En vez del colesterol, ya digo, había que atender otras cosas, había otras prioridades: había que llenar el estómago fundamentalmente, y aportar calorías, que los trabajos eran muy duros, y la grasa era apreciada precisamente por su gran aporte calórico; o sea que no veas la leche…</p>
<p style="text-align:justify;">Bueno, pues aquellas vacas ratinas que digo servían además para trabajar y eran más fértiles, que podían darte un ternero anual. Y si aparte había buen pasto en verano y en el invierno el heno en las tenadas estaba asegurado, la leche resultaba excelente a lo largo de todo el año.</p>
<p style="text-align:justify;">Elvidia era una mujer gorda, con esa edad indefinida que marcaba a las campesinas, vestidas siempre de alivio porque jamás terminaban de quitarse el luto por alguien, con el pelo en un moño entreverado ya de canas, la cara redonda y sonrosada por un excesivo apego a la mesa, y las tetas demasiado caídas porque con el tiempo todo termina cayéndose, no como ahora que todo vuelve a levantarse menos los muertos.</p>
<p style="text-align:justify;">Entrabas en aquella casa y te encontrabas de frente con una especie de aparador, arriba lleno de loza; en el centro, dos portarretratos sepia de gente mayor y una sopera vacía que Horacio jamás supo qué hacía siempre allí, y un departamento abajo con dos puertas siempre abiertas que dejaban ver unos estantes llenos de cosas indefinidas. A la derecha, una puerta por la que accedías a la cocina, que lo primero que te decía Elvidia en cuanto te veía era que pasaras a la cocina; una cocina grande como deben ser las cocinas de los pueblos, que es allí donde se recibe a las visitas, en la cocina. Siempre encendido el fuego, atizado con leña de eucalipto, y una encimera enorme de alicatado blanco sobre la que solía haber hortalizas recién cortadas, el puchero grande de <em>les fabes </em>que habían estado toda la noche a remojo y que apuntaba directamente a los fogones, y un bidoncillo de porcelana blanca lleno de leche. Había en el centro de la estancia una mesa grande de castaño natural con un hule algo deteriorado que a duras penas lograba cubrir la parte de arriba, y sobre la misma, una media hogaza de pan, una botella de sidra vacía y un recipiente de medida de un litro. Al pie de la mesa, un banco corrido, y al otro lado dos sillas también de castaño con el asiento de mimbre. En la pared de enfrente justo a la derecha de la encimera había una alacena y sobre ella, una especie de frutero, una fuente de loza con chorizos y un porrón de vino. La cocina disponía de dos ventanas, y en el centro, pendiendo sobre la mesa de castaño, aparecía colgado un jamón que casi iba ya en el hueso, y al lado, el pegajoso y desagradable atrapamoscas que nunca se cambiaba y estaba lleno de los asquerosos inquilinos muertos. Y todo enredador oliendo a leche recién ordeñada, a estiércol de vaca y a olor corporal. Elvidia te sonreía mientras, después de lavarse las manos en un fregadero que había a la derecha de la encimera y de secárselas con el delantal, tomaba el bidoncillo con el brazo derecho y apoyándolo contra el costado vertía el líquido blanco sobre la medida de litro, y de allí a la cantimplora. Era entonces cuando te llegaba el olor más intenso de la leche, un olor como sólido, espeso, <em>desplegante</em>. A Horacio le gustaba aquel olor porque le gustaba la leche recién ordeñada. A veces Elvidia le daba a beber un vaso de una pinta de leche, y él se lo bebía en tres sorbos. Menos mal que en aquellos años cincuenta la leche no faltó en su casa. Algunos días llegaba a la casería tan pronto que aún estaban ordeñando las vacas. De eso se encargaba Ciaño. No sé si era apellido o mote lo de Ciaño. Era tuerto y la inexpresividad casi blanca de aquel ojo te hacía dudar de adónde debías fijar tu mirada cuando hablabas con él, aunque como era de pocas palabras podías fácilmente hurtarle la conversación.</p>
<p style="text-align:justify;">Siempre tenías la sensación de que llevaba la misma ropa cada día, oliendo a sudor añejo y a establo, y si te fijabas en sus manos mientras ordeñaba, te dabas cuenta de que nunca estaban demasiado limpias, pues debía ser que las labores del campo crean pátina terrosa sobre la piel y depósitos estables diversos bajo las uñas.</p>
<p style="text-align:justify;">Ese olor que digo, con el poco aseo que había en las casas, luego se impregnaba hasta en las camas y se hacía general. Horacio recordó esto muchos años después, cuando se fue con su mujer y su hija a pasar una Semana Santa por la provincia de Soria, y, no habiendo encontrado hotel para una de las noches, les mandaron a dormir a una casa particular, según dijeron, de mucha confianza, y que resultó ser la vivienda de un cabrero, que allí todo olía a cabra, incluidas las camas, como digo; y la blancura de las sábanas no pasaba más allá de un tono moreno, que es cuando la mugre ya ha dejado su huella en las cosas. Sólo Inma durmió a pierna suelta aquella noche porque los niños y los jóvenes duermen sobre el filo de un cuchillo, pero el matrimonio no había pegado ojo, que olores tan desagradables te provocan una noche de vigilia.</p>
<p style="text-align:justify;">Ciaño tenía muchos prados para el verde del ganado y para el heno; y varias pomaradas cayendo en una ladera tendida hacia la carretera que llevaba a Gijón. A una de esas pomaradas, y casi con el verano ya vencido, iban los muchachos a robar manzanas en hora de siesta, que era cuando el personal aprovechaba para esa trasposición reparadora del sueño después de comer, y así, entre el sosiego general y después de quedarse muy quietos durante unos instantes, atisbando por si el tuerto andaba por allí, salvaban la <em>saltadera</em> desde el camino hasta un eucaliptal anejo, y de éste, a la pomarada de Ciaño a través del hueco dejado por un antiguo corte en la alambrada de espino que hacía de linde entre arboleda y prado, mientras el corazón se te salía del pecho por la zozobra. Había sobre todo manzanos de reinetas, reineta panera, que eran las mejores para las muelas, hirviéndote en la boca con cada mordisco porque aún estaban ligeramente verdes; también para el estómago, por lo digestivas que resultaban; y además eran las que mejor sidra daban. El acopio se hacía ciñendo bien la camisa al pantalón y dejándole un cierto vuelo; que de esta manera dentro del seno iban introduciendo las manzanas hasta que la camisa ya no podía más, y antes de que los botones quebraran y se fueran todas las manzanas al suelo. La descubierta no duraba más allá de diez minutos, y en más de una ocasión hubo que salir a toda prisa hacia el eucaliptal al oír los ladridos del perro del aldeano. Por nada del mundo hubiese dejado Horacio que Ciaño le identificase como uno de los que le robaban la fruta, para luego tener que ir al día siguiente a su casa a por la leche.</p>
<p style="text-align:justify;">Elvidia y Ciaño tenían dos hijos. Ondina era ya algo mayor, pero Ximiro era condiscípulo de Horacio y algo tímido, aunque se le daba bien la aritmética, y así había sido de los primeros en entender aquello de la regla de tres directa de “se multiplican los medios y se divide por el extremo”, que tanto le gustaba repetir a don Eduardo.</p>
<p style="text-align:justify;">Ciaño murió años más tarde haciendo fuego en el monte mientras rozaba matorral con que luego <em>estrar </em>las cuadras del ganado. Hace ya ni sé los años que esa labor no se realiza en el campo, como otras muchas, porque desde hace mucho tiempo se compraban fardos de paja que amén de alimento servían para lecho de los animales. Pues como digo, se encontraba solo en estas labores; ni Ondina ni Ximiro vivían ya con ellos, y así la soledad en el monte como en los mares es una aliada estable del riesgo. Él, de viento, no entendía casi nada; eso quedaba para la gente del puerto. Eso de que si rolaba o no, si cambiaba la línea del fuego, o si con el viento de determinada dirección podían coger las llamas más arboladura y espesor y terminar por atraparte no habían entrado en sus cálculos. Así que en la aldea vieron una columna de humo demasiado grande y que Ciaño no llegaba a casa siendo ya casi anochecida.</p>
<p style="text-align:justify;">Don Eduardo, el maestro, era, según dijeron, falangista; tenía la nariz afilada y un bigotillo un poco ridículo; el pelo negro, todo hacia atrás peinado y unas pupilas que delataban carencias. Y cuando llegó al pueblo, vestido con una chaqueta de paño con las coderas demasiado pronunciadas por el uso y unos pantalones con rodilleras harto brillantes, no causó buena impresión a casi nadie; aunque a fuer de ser sinceros tampoco causaban buena impresión los guardias civiles, con mucha mala uva y la mano demasiado suelta. Había cinco o seis en el pueblo, y un cabo. Repartían hostias, ya digo, a la primera de cambio, y que no le pillaran a algún pescador con una captura que no fuese estrictamente pesca. Era el caso por ejemplo que ocurría cuando iban a los centollos por primavera, por marzo más concretamente. Los centollos se capturaban con un <em>garabatu, </em>utilizando para la visión del fondo del mar un artilugio al que llamaban “espejo”, y que consistía en un tronco de pirámide en cuya base menor se había colocado un cristal sujeto a la manera en que se hacía con los vidrios de ventana, y que aportaba estanqueidad al conjunto. Tal “espejo” se situaba en un costado flotando sobre el agua con el cristal hendiendo la línea de la misma, que así se alisaba su enrizamiento para alcanzar diafanidad en la visión, y con el pescador de turno volcado sobre el carel del bote donde había colocado un cojín para alcanzar cierta ergonomía en la postura, la vista a la altura de la base mayor del tronco de pirámide y sujetando el artilugio con sus manos. Se iba costeando con el bote a escasa profundidad y aprovechando siempre la situación bonancible de la mar para que así los fondos resultaran bien visibles. A veces en lugar de la visión de fauna y flora marina, lo que llegaba a los ojos de los pescadores eran los restos del naufragio de un mercante, el <em>Chío</em>, que había zozobrado en los años cuarenta y del que, reducida su estructura de acero a menudencia sin valor alguno entre los golpes de mar y la corrosión, podían aparecer en cambio trozos de plomo o cobre, que eso sí que te lo pagaban bien los chatarreros. Total, que si habías tenido suerte, habías cogido unos cuantos centollos y además llevabas unos kilos de chatarra, pues eso, que habías hecho “la marea”. Pero luego llegabas a puerto y tenías allí indefectiblemente al guardia que estaba de puesto en el muelle, y que te hacía descubrir las tablas del panel de la lancha buscando no precisamente qué tamaño tenían los mariscos. Si te la encontraban- que si llevabas chatarra te la encontraban- tenías que ir al cuartelillo, denuncia al canto, multa, y si abrías la boca, un par de hostias, porque aquello se consideraba contrabando, y eso durante la Dictadura era algo grave, no importaba que sólo se tratase de unos kilos de cobre. A veces, mientras faenaban con cualquier arte, venían a la deriva hacia tierra fardos de caucho o esperma, e incluso tablones, procedentes de las bodegas de algún mercante hundido durante la segunda gran guerra.</p>
<p style="text-align:justify;">En tal caso, y como la cosa era de bulto, se trataba de arribar con ello a algún lugar propicio de la costa antes de entrar a puerto, descargarlo y ocultarlo de la vista de los guardias. Pero, ay, si te descubrían. Que una vez, según contaban, descubrieron los civiles que en un hórreo de la vecina parroquia de Oles que era propiedad de un paisano del lugar que se llamaba Custodio se hallaba a buen recaudo, esperando la ocasión de contactar con un comprador, un gran fardo de goma. Quiso Dios que, estando a tope de sidra en un chigre en el que a la sazón se encontraba la “pareja”, se le soltara la lengua a uno de los tripulantes de la lancha que había “pescado”el fardo. No solamente decomisaron la cosa, sino que cada uno de los pescadores recibió en el cuartel la correspondiente paliza, supongo que cargada de bombo al sentirse en este caso burlados los civiles. De las hostias se encargaba fundamentalmente un guardia apellidado Martínez, que se ensañaba sobre todo cuando iba ya con unos cuantos “culinos” de sidra, y que si la ceguera que alcanzaba en medio de la tunda era mucha o, simplemente, se hacía daño con los puños, entonces recurría al fusil agarrándolo por el cañón y utilizándolo así de mandoble. En tal caso, y con el silencio cómplice del médico de la villa, allá que se quedaba en cama unos cuantos días el pobre de turno mientras su mujer le ponía cataplasmas a sus moratones y paños calientes a sus maltrechos huesos.</p>
<p style="text-align:justify;">De aquella paliza tan sólo se libró el padre de Horacio, a quien pertenecía la lancha captora; y se libró porque su mujer era amiga de una hermana de Martínez, quien al verlo entrar a la sala de <em>hostiaje </em>del cuartelillo le mandó irse a su casa con la advertencia de que aquello no se volviera a repetir.</p>
<p style="text-align:justify;">Don Eduardo, sin embargo y al fin, logró hacerse de amigos, al contrario que los civiles, que cuando se fueron se llevaron las mismas simpatías que al venir. Y no fue mal enseñante. No sabría decir por qué disciplina sentía predilección, que estas cosas casi siempre se les notaban a los maestros de escuela por aquello de incidir más en la materia en la que más fuertes estaban.</p>
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		<title>BASES VII CERTAMEN INTERNACIONAL DE POES&#205;A MEMORIAL BRUNO ALZOLA GARC&#205;A 2010</title>
		<link>http://veigadocanto.com/2009/10/23/bases-vii-certamen-internacional-de-poesa-memorial-bruno-alzola-garca-2010/</link>
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		<pubDate>Fri, 23 Oct 2009 17:33:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[POESÍA]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
  
El restaurante La Sauceda de Buelles, conjuntamente con el Ayuntamiento de Peñamellera Baja, convoca la VII Edición del Certamen Internacional de Poesía Memorial Bruno Alzola García para el año 2010, y se regirá conforme a las siguientes
BASES
1ª Podrán participar en este certamen:
a) Todos los poetas nacionales o extranjeros que lo deseen.
b) La participación queda [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=876&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3> </h3>
<p align="center"> <a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/10/certamenbrunoalzola.jpg"><img title="CERTAMEN BRUNO ALZOLA" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/10/certamenbrunoalzola_thumb.jpg?w=130&#038;h=158" border="0" alt="CERTAMEN BRUNO ALZOLA" width="130" height="158" /></a> <a href="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/10/escudo1.gif"><img title="ESCUDO~1" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/10/escudo1_thumb.gif?w=111&#038;h=160" border="0" alt="ESCUDO~1" width="111" height="160" /></a></p>
<p>El restaurante La Sauceda de Buelles, conjuntamente con el <a href="http://www.aytopanespbaja.com/vereventos.asp?tipo=2&amp;id=201">Ayuntamiento de Peñamellera Baja</a>, convoca la VII Edición del Certamen Internacional de Poesía Memorial Bruno Alzola García para el año 2010, y se regirá conforme a las siguientes<br />
BASES<br />
1ª Podrán participar en este certamen:<br />
a) Todos los poetas nacionales o extranjeros que lo deseen.<br />
b) La participación queda limitada a una sola obra por participante.<br />
c) La modalidad será el SONETO y estará escrito en lengua castellana.<br />
2ª Las obras se presentarán en un sobre cerrado, mediante el procedimiento de lema y plica. En el mismo se incluirán cinco copias del soneto presentado y otro sobre cerrado en cuyo exterior sólo debe figurar el lema y el título del soneto, y con los siguientes datos en el interior:<br />
a) Título del soneto<br />
b) Nombre del autor<br />
c) Fotocopia del Documento Nacional de Identidad<br />
d) Dirección actualizada y teléfono de contacto<br />
e) Declaración de honor de que el soneto presentado es propio e inédito y que no ha sido premiado en ningún otro certamen.<br />
3ª Los participantes deberán enviar su obra a una de las siguientes direcciones:<br />
Ayuntamiento de Peñamellera Baja<br />
Calle Mayor s/n.<br />
33570, Panes<br />
Principado de Asturias</p>
<p>España</p>
<p>Restaurante LA SAUCEDA<br />
33579, Buelles<br />
Principado de Asturias</p>
<p>España</p>
<p>En el sobre exterior sólo figurará: Certamen de Poesía Memorial Bruno Alzola García, y nuestra dirección. Aquellos envíos que no cumplan esta premisa serán eliminados automáticamente.<br />
4ª El jurado estará formado por personas independientes de contrastado prestigio literario y por una representación de los convocantes, cuya identidad permanecerá secreta hasta el momento del fallo, el cual será inapelable.<br />
5ª El ganador del certamen deberá recoger personalmente el premio, salvo causas mayores o que sea extra peninsular y no podrá participar en el certamen siguiente, al que voluntariamente asistirá como invitado para entregar el premio. Si el ganador fuera extra peninsular deberá enviar a un representante de la embajada.<br />
6ª Las obras ganadoras formarán parte conjunta, con sus autores y la organización de este certamen, del derecho intelectual para su divulgación y publicación.<br />
7ª Las obras no premiadas no se devolverán a sus autores y podrán ser retiradas en nuestro establecimiento. De no ser así serán destruidas un mes después del fallo.<br />
8ª La fecha límite para el envío de los trabajos será el día 15 de mayo de 2010. Serán considerados aquellos trabajos que, llegando más tarde de esta fecha, estén sellados en Correos este último día (15 de mayo).<br />
9ª Premios:<br />
Primer Premio: 1.800,00 € y escultura en bronce representativa del certamen<br />
Segundo y Tercer Premio: diploma honorífico y placa conmemorativa<br />
El ganador del premio tendrá incluido el alojamiento en un hotel de la zona y manutención los días sábado 26 de junio y domingo 27 de junio.<br />
10ª Los premios se entregarán en el Salón del Hotel Palacio de Cimiano, el día 27 de junio de 2010, a las 17 horas, en acto público.<br />
11ª El hecho de participar en esta convocatoria implica el conocimiento y la aceptación en su totalidad de estas bases.</p>
<p>COLABORAN:<br />
• EL ORIENTE DE ASTURIAS<br />
• HOTEL POSADA DE COTERO (HELGUERAS)<br />
• INMOBILIARIA MIGUEL (UNQUERA)<br />
• HOTEL RURAL EL MOLINO DE TRESGRANDAS (LLANES)<br />
• HOTEL PALACIO DE CIMIANO(CIMIANO, PEÑAMELLERA BAJA)</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/bustelo.wordpress.com/876/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/bustelo.wordpress.com/876/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/bustelo.wordpress.com/876/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/bustelo.wordpress.com/876/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/bustelo.wordpress.com/876/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/bustelo.wordpress.com/876/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/bustelo.wordpress.com/876/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/bustelo.wordpress.com/876/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/bustelo.wordpress.com/876/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/bustelo.wordpress.com/876/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=876&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">CERTAMEN BRUNO ALZOLA</media:title>
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			<media:title type="html">ESCUDO~1</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>EN UN BOSQUECILLO DE ABEDULES</title>
		<link>http://veigadocanto.com/2009/10/14/en-un-bosquecillo-de-abedules-7/</link>
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		<pubDate>Wed, 14 Oct 2009 13:57:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[RELATOS]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
 
VI
Cuando los cuerpos eran sojuzgados por el poder de la Dictadura, y los estómagos embridados por las carencias y el racionamiento, vinieron los misioneros redentoristas al pueblo, a domeñar las almas en nombre de un Dios que te amenazaba con el fuego eterno y la privación de su presencia en el más allá, si no [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=860&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p align="justify"> <a rel="attachment wp-att-862" href="http://bustelo.wordpress.com/2009/10/14/en-un-bosquecillo-de-abedules-7/abedules-8/"><img class="aligncenter size-full wp-image-862" title="ABEDULES" src="http://bustelo.files.wordpress.com/2009/10/abedules1.png?w=470&#038;h=312" alt="ABEDULES" width="470" height="312" /></a></p>
<p align="center">VI</p>
<p align="justify">Cuando los cuerpos eran sojuzgados por el poder de la Dictadura, y los estómagos embridados por las carencias y el racionamiento, vinieron los misioneros redentoristas al pueblo, a domeñar las almas en nombre de un Dios que te amenazaba con el fuego eterno y la privación de su presencia en el más allá, si no observabas sus mandamientos en el más acá. Dos frailes de esa congregación, los padres Fuente y Burgo llegaron en febrero de aquel año 52, con la doctrina y el eslogan “Santa Misión. Buscad el Reino de Dios”.</p>
<p align="justify">El tal Fuente era un tipo escurrido de carnes, enjuto, y más bien parco en palabras. Tenía ese permanente rictus de amargura asomando a su boca, que hacía plausible la presencia de una úlcera gástrica más o menos estable, lo que por entonces se curaba bebiendo mucha leche, y, el que podía agenciárselas, tomando el antiulceroso ROTER que traían los navegantes cuando recalaban en algún puerto holandés; pues las farmacias de aquí, nada de nada, en aquel tiempo de estrecheces. Era además el fraile aquél poco convincente en su tarea, razón por la que creo se ocupaba en llevar el peso de las plegarias y en decir la misa durante el tiempo de las misiones. Más tarde me enteré que había muerto de cáncer. No recuerdo quién lo comentó en el pueblo.</p>
<p align="justify">Burgo sin embargo era el temperamento y la vehemencia para mover las almas al arrepentimiento y a ponerse a bien con Dios; un sujeto bastante joven, metido en quilos, colorado y sensual. Llevaba él solito el peso de los sermones varios de cada día dominando la retórica para el adoctrinamiento, la enervación y hasta el éxtasis.</p>
<p align="justify">Las misiones duraban varias jornadas, y constaban de tres partes desde el punto de vista litúrgico: una primera, en la que el clérigo te descubre tus pecados y te abre las puertas del infierno para que veas aquello a lo que te has hecho acreedor por haber ofendido a Dios. En esta parte incluso había una escenificación de fuga de los misioneros que, horrorizados ante tanto pecado, iniciaban su salida del pueblo. <strong><em>“Ya se van los misioneros, ya no os quieren”</em></strong>, gritaba el padre Burgo desde el púlpito, para a continuación salir como escapando de la iglesia junto a su compañero, vestidos ambos con sotana y roquete. En pleno enardecimiento multitudinario, la gente imploraba gimoteando desde el exterior del templo al ver que sus redentores los abandonaban<strong><em>:  “No  os  vayáis,  no  nos  dejéis  solos”</em></strong>. Era algo extraordinario. Los misioneros daban entonces media vuelta, justo antes de doblar la curva de la <em>Pirulera</em>, que estaba como a doscientos metros cuesta arriba saliendo ya del pueblo, y regresaban: <strong><em>“Ya vuelven, ya os quieren, porque os vais a poner a bien con Dios”. </em></strong></p>
<p align="justify">La segunda parte era la Penitencia, y en ella todo el mundo era convocado a Confesión General. Hasta los más reacios a la cosa religiosa pasaron por el confesonario. Y tras el perdón, el acto de fe, con la iglesia en tinieblas y cientos de velitas encendidas en las manos de los fieles, implorantes hacia el Altísimo, con las almas ya en gracia de Dios. Burgo se felicitaba entonces en el púlpito por la pureza que se había abierto paso por fin ante el pecado.</p>
<p align="justify">La Comunión era al final la catarsis y el rito apoteósico de la Misión, en la que los feligreses ya en gracia entonaban cánticos a Dios por el reencuentro con el Todopoderoso, cerrando así el ciclo misional.</p>
<p align="justify">Una cruz alegórica recuerda aún hoy en aquel templo el paso por el pueblo de los dos redentoristas.</p>
<p align="justify">Horacio, muy niño entonces, ayudaba a misa por veces, y le quedó aquel recuerdo del padre Burgo, muy cerca y de espaldas a él, comentando a veces el Evangelio desde aquel lado del altar, con el cuello bañado en un sudor hecho de vehemencias y venas hinchadas.</p>
<p align="justify">Servicio <em>ad honorem </em>de aquel niño al templo; pues que a su madre sólo le quedaba la redención a través del culto: En un sentido, debido al mucho pecado que había supuesto en su vida ser hija de un republicano fusilado por los franquistas en el 38 por el delito de ser desafecto al Nuevo Régimen, y merced a la traición de algunos convecinos que habían terminado por acusarlo de querer eliminar a “toda esta morralla de facciosos”.Y es que la delación voluntaria, nacida de la servidumbre, ansía, más allá del reconocimiento por parte del verdugo- que también- , la desaparición del disidente en el que el delator ve cada día reflejada su propia carencia de libertad. Y en otro sentido, por haber pasado además varios meses en la cárcel con el pelo al cero, cuando apenas contaba diecisiete años, por el “horrible” delito personal de que un hermano suyo había desertado de las tropas “nacionales” para pasarse a los rojos.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/bustelo.wordpress.com/860/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/bustelo.wordpress.com/860/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/bustelo.wordpress.com/860/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/bustelo.wordpress.com/860/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/bustelo.wordpress.com/860/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/bustelo.wordpress.com/860/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/bustelo.wordpress.com/860/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/bustelo.wordpress.com/860/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/bustelo.wordpress.com/860/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/bustelo.wordpress.com/860/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=860&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>AUTORIDAD EN LAS AULAS</title>
		<link>http://veigadocanto.com/2009/09/30/845/</link>
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		<pubDate>Wed, 30 Sep 2009 15:53:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>

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		<description><![CDATA[
 
Tras el anuncio de la Presidenta madrileña de que la Comunidad de Madrid prepara una “Ley de Autoridad del Profesor “ para que los docentes sean considerados autoridad pública, igual que jueces o policías, el pasado día 19 y bajo el título “AGUIRRE SUBE A LOS MAESTROS A LA TARIMA”, ironizaba de esta manera el [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=845&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><a rel="attachment wp-att-847" href="http://bustelo.wordpress.com/2009/09/30/845/profesor-dando-clase-2/"></a></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Tras el anuncio de la Presidenta madrileña de que la Comunidad de Madrid prepara una “Ley de Autoridad del Profesor “ para que los docentes sean considerados autoridad pública, igual que jueces o policías, el pasado día 19 y bajo el título “AGUIRRE SUBE A LOS MAESTROS A LA TARIMA”, ironizaba de esta manera el diario “El Pais” : “Primero una ley para que los profesores se conviertan en autoridad pública y ahora tarimas en las aulas para los maestros. Es el nuevo anuncio que ayer hizo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que aseguró que extenderá a las clases de los colegios públicos el escalón que eleva las mesas de los docentes por encima de las de los estudiantes […]” Para más adelante concluir: “[…]Porque los expertos en educación consultados explican que recuperar las tarimas no tiene ningún tipo de consecuencia relevante en materia pedagógica y que el problema de la falta de autoridad es más complejo[…]”.</p>
<p style="text-align:justify;">Sí, más complejo; tan complejo para los expertos pedagogos como lo fue aquella máxima que ellos mismos acuñaron hace ya algunas décadas: “Educar sin reprimir”. Ése era por aquel entonces el mensaje. Y por entonces, como las tarimas tampoco parecían “relevantes”, fueron eliminadas por su irrelevancia que es la misma que ahora se esgrime para lo contrario. La enseñanza debía hacerse de forma que maestro y discípulo estuviesen en idéntico plano. Una enseñanza desde los pasillos, con tuteo por delante y entre “colegas”. ¿Y qué mayor igualdad que gobernar conjuntamente?. Ninguna. Así la Constitución del 78 consagró la entrada de los padres de alumnos en los colegios, en lo que el artículo 27 denominaba “control y gestión” de los centros, con el desarrollo de la LEY ORGÁNICA 5/1980 DE CENTROS ESCOLARES, cuya innovación entre otras era “El Consejo de Dirección” del que pasaban a formar parte padres y alumnos, además de docentes. Por si ello fuera poco, el PSOE, en plena vorágine de mayoría absoluta, machihembró el progresismo en las aulas con la “LEY ORGÁNICA 8/1985 REGULADORA DEL DERECHO A LA EDUCACIÓN, donde el prólogo fijaba claramente la posición: “[…]Sin embargo, el desarrollo que del artículo 27 de la Constitución hizo la “Ley Orgánica del Estatuto de centros escolares”, ha supuesto un desarrollo parcial y escasamente fiel al espíritu constitucional,[…] al privilegiar desequilibradamente los derechos del titular del centro privado sobre los de la comunidad escolar, supeditando la libertad de cátedra al ideario e interpretando restrictivamente el derecho de padres, profesores y alumnos a la intervención en la gestión y control de los centros sostenidos con fondos públicos [...]”, creando los Consejos Escolares, a través de los que los padres de alumnos y los propios discentes participaban en el gobierno del centro: las APAS intervenían así en los asuntos académicos y pasaban a regir las “actividades” extraescolares. Una sola vez acudí a una reunión de padres de alumnos en el instituto donde estudiaba mi hija. No recuerdo ahora el orden del día de la convocatoria. Tuve entonces la ocasión de enterarme de cómo el instituto disponía de psicólogo que era quien te decía lo que tenías que hacer con tu niño si no estudiaba y cosas así. Había por allí padres que estaban muy al tanto del asunto porque los problemas psicológicos eran por lo visto muchos entra la muchachada estudiantil. En un momento dado, creo que dentro del turno de ruegos y preguntas, se levanta un fulano, y con total dominio de la situación, y dirigiéndose a la mesa, les espeta: “¿Para cuándo la llegada del sexólogo?”. Miré atónito a mi mujer. Nos entendimos sin dirigirnos la palabra, nos levantamos y nos fuimos de allí. Fue la primera vez…y la última.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/bustelo.wordpress.com/845/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/bustelo.wordpress.com/845/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/bustelo.wordpress.com/845/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/bustelo.wordpress.com/845/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/bustelo.wordpress.com/845/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/bustelo.wordpress.com/845/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/bustelo.wordpress.com/845/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/bustelo.wordpress.com/845/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/bustelo.wordpress.com/845/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/bustelo.wordpress.com/845/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=845&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>SONETO DE ISABEL MARÍA REYES ELENA</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Sep 2009 10:05:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Veiga do Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[POESÍA]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://bustelo.wordpress.com/?p=840</guid>
		<description><![CDATA[Si todo ha de acabar, suceda todo
analógicamente en un instante:
suceda lo superfluo y lo importante,
lo real y posible codo a codo.
A la tristeza búsquese acomodo,
destrúyase su afán significante
y de cada momento en adelante,
importe su valor, no importe el modo.
No vivimos nosotros: es la vida,
sin límite y completa cada aurora,
quien nos rinde su único tributo
No hay [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=840&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si todo ha de acabar, suceda todo<br />
analógicamente en un instante:<br />
suceda lo superfluo y lo importante,<br />
lo real y posible codo a codo.</p>
<p>A la tristeza búsquese acomodo,<br />
destrúyase su afán significante<br />
y de cada momento en adelante,<br />
importe su valor, no importe el modo.</p>
<p>No vivimos nosotros: es la vida,<br />
sin límite y completa cada aurora,<br />
quien nos rinde su único tributo</p>
<p>No hay nada que la rompa o la divida.<br />
El tiempo todo cabe en una hora<br />
y toda eternidad en un minuto.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/bustelo.wordpress.com/840/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/bustelo.wordpress.com/840/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/bustelo.wordpress.com/840/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/bustelo.wordpress.com/840/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/bustelo.wordpress.com/840/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/bustelo.wordpress.com/840/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/bustelo.wordpress.com/840/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/bustelo.wordpress.com/840/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/bustelo.wordpress.com/840/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/bustelo.wordpress.com/840/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=veigadocanto.com&blog=4967059&post=840&subd=bustelo&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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	</item>
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