
El pasado domingo 26 de junio tuvo lugar en el Palacio Cimiano de Panes el acto de entrega de premios del VIII CERTAMEN INTERNACIONAL DE POESÍA MEMORIAL BRUNO ALZOLA GARCÍA.
Pasadas las seis de la tarde dio comienzo la ceremonia con la intervención del “Dúo Magistralia” que deleitó a los asistentes con algunas composiciones rematadas por un excepcional “Yesterdey” de los Beatles, dando paso a unas palabras del mantenedor del Certamen, D. Ramón Alzola, mientras nos caía encima como una losa ese sol entre nubes que cuando viene azuzado por el viento sur sahariano termina por sacar al mercurio de sus casillas y a los mortales de sus equilibrios.
El miembro del Jurado, D. Joseph Marí Martinell hizo la semblanza del poeta, profesor y académico asturiano, Don Carlos Bousoño, homenajeado este año en el certamen; para a continuación ser la poetisa ganadora de la edición anterior, Doña Diana Rodrigo Ruiz, quien recitara uno de los sonetos del escritor, después de realizar una breve exposición de la génesis de un soneto cuando el poeta se enfrenta a la hoja en blanco mientras invoca a las musas.
Don David de la Sierra leyó el suyo finalista del certamen, el titulado “SONETO À LA PORTE ARRIÈRE”:
Trémulo albor de humanas cordilleras,
vertical simetría de paisaje…
¡Cómo quisiera yo emprender un viaje
hacia el eje central de tus caderas!
Mis labios, un rumor de enredaderas
trepando muslo arriba por tu encaje
para dejar un íntimo tatuaje
trazado a dentelladas carniceras.
Sobre tu piel- caricia de satenes-
mi pretendida mano de mendigo
se tiende suplicando tus vaivenes.
Pero de nuevo-víctima y testigo-
caigo en el juego cruel de tus desdenes:
tú lo alejas de mí…yo lo persigo.
El ganador del tercer puesto fue el poeta de Quebec (Canadá), Don Arturo Mariani con el soneto ∑n .

Lo recitó y leyó su glosa Pedro García Rebollar, quien como en años anteriores ha tenido a bien enviarnos el siguiente:
“COMENTARIO AL SONETO ∑n (SIGMA A LA ENÉSIMA, SUMATORIO A LA ENÉSIMA)
Señoras y señores: buenas tardes.
El poeta, D. Arturo Mariani, ha dado forma a una de las variantes del soneto más utilizadas desde su mismo origen, en la cual los elegantes cuartetos son sustituidos por musicales serventesios para incardinar la hermosa estrofa de origen italiano. Una modalidad que viene a resultar tan clásica como la tradicional, pues hasta su principal precursor, Francisco Petrarca, vino a utilizar el serventesio en uno de los sonetos de su Canzoniere (“En la muerte de Sennucio, poeta y amante”), tal como hicieron insignes escritores en lengua castellana, una vez adoptado el poema por nuestra poesía culta. Así, los poetas que hicieron los primeros ensayos del soneto en nuestra lengua al final de la Edad Media lo hicieron tanto utilizando el cuarteto como el serventesio, a pesar de que esta versátil estrofa, ya muy conocida por entonces, había sido desdeñada por su origen trovador y grosero en el sirventés provenzal. El Marqués de Santillana, introductor del soneto en España, escribió en serventesios algunos de sus 42 fechos al itálico modo, y en la viveza de ese verso ágil se mecieron entre otros Rubén Darío y el mismo Antonio Machado. De cualquiera de las dos maneras se pueden componer versos tan laudables en lo artístico como profundos en su contenido sin que desmerezca el espíritu de la obra en cuanto a primor, estética y lirismo.
En estos versos, y con un ritmo que acentúa perfectamente en sexta y décima, su autor nos introduce en el alma de un fotógrafo, desarrollando el concepto de escritura de la imagen en un juego de analogías y símbolos que remata con esos tercetos ad libitum para reflexionar sobre una estética hecha de números.
Analogías donde el encuadre se transforma en idea, la lente es pluma sobre la imagen y el objetivo se hace escritura. Símbolos que son sumatorio matemático de precisiones y dinamismos: distancias focales buscando la nitidez en el ángulo, aperturas de diafragma cargando luminosidades y velocidades de obturación infinitesimales para captar una plasticidad en la instantánea que al ojo humano se le hurta en la visión ordinaria de las cosas.
Precisión y dinamismo marcando una moderna disposición poética con un vocabulario nuevo que trueca quietud por movimiento, que sale de las sombras imprecisas hacia la nitidez de la luz, que abandona la evocación del pasado por la viveza del futuro y que instaura vida en movimiento. Sincronía de variables para que el talento decida al fin en el disparador tras la estructura algebraica de un conjunto hecho de expresividad y luces.”
Muchas gracias”.
Don Moisés Navarro dió lectura seguidamente al suyo, “ARCO IRIS”, clasificado en segundo lugar.

Corrió a cargo de su glosa Don Antonio Portero Soro con unas palabras sentidas centradas en los sueños y la evocación de una infancia tan fugaz como el propio arco iris cuando la nube húmeda que lo mantiene se pierde definitivamente en el horizonte.
Vibrantes y llenas de emoción como siempre, Cecilio Testón pronunció las palabras con la semblanza de esos versos del soneto ganador, “NANA DE TU AUSENCIA”, recitado por su autor, el poeta valenciano Don Blas Muñoz:

Lo yermo en la mujer que se sabe cuenco de un imposible, la inutilidad de la espera, un bucle de melancolía, de añoranzas de lo que nunca será.
Ya por último, el gaitero Esteban puso el broche final al acto y a las emociones con la interpretación del himno de Asturias que todos los asistentes escucharon puestos en pie.